El ruso que pintó una china
con colores ucranianos

Hoy voy a hablaros de «Chinese Girl», uno de los cuadros más reproducidos, vendidos, amados y odiados del siglo XX, apodado por algunos «la Mona Lisa del kitsch». Es posible que lo hayas visto alguna vez, aunque la cumbre de su popularidad fueron los años 50 y 60 del siglo pasado.

Lo pintó un ruso, la modelo era china y esos colores azul y amarillo que resaltan en el cuadro nos recuerdan a la estos días tan famosa bandera de Ucrania: el clickbait perfecto para esta web de temática china en estos tiempos que corren. Pero antes de empezar, tres disclaimers para que nadie me demande por publicidad engañosa:

-El pintor nació efectivamente en el Imperio Ruso, en 1913, pero en un lugar que hoy día no es ruso. Además, apenas vivió en Rusia.

-La modelo era de etnia china, pero no nació en China, sino (probablemente) en Sudáfrica, donde también pasó toda su vida. Y quizá alguno de sus ancestros era europeo.

-Los colores «ucranianos» no tenían nada que ver con ese país, y hasta podríamos discutir si la cara de la retratada es azul o verde. De hecho, el cuadro también es conocido como «The Green Lady» (La chica verde).

Una vez descargadas responsabilidades, paso a desmenuzar el titular:

EL PINTOR RUSO

El autor de esta famosa pintura es Vladimir Tretchikoff (1913-2006), pintor nunca demasiado apreciado por los críticos, que lo apodaron «el rey del kitsch», pero sí por el público, que compró con pasión no sólo sus cuadros originales, sino también, y eso fue muy importante para él, miles de reproducciones que le hicieron muy rico. Se dice, aunque sin pruebas contables, que fue el segundo pintor más adinerado del siglo XX, sólo por detrás de Picasso.

Tretchikoff nació en 1913 en Petropavlovsk, una ciudad siberiana que como os adelantaba antes era parte entonces del Imperio Ruso pero que hoy en día se encuentra en Kazajistán. Vladimir de todos modos no debía tener muchos recuerdos de la ciudad de Pedro y Pablo, porque en 1917, cuando estalló la Revolución Rusa, su familia huyó a Harbin, ciudad china que entonces y ahora es una especie de «pequeña Rusia» en el frío noreste de China.

En Harbin y más tarde en Shanghai, Tretchikoff pasó su infancia y adolescencia, pero en los años 30 se marchó a Singapur, la ciudad más china fuera de China. Desde niño se había interesado por el arte, sobre todo figurativo, y usaba colores muy vivos, a veces irreales (¿impresionistas? ¿fauvistas?). Uno de sus motivos favoritos fue siempre el de la mujer oriental que tan familiar le fue en las primeras décadas de su vida.

Otras tres obras muy conocidas del artista: «Miss Wong», «Lady from the Orient» y «Water Lily».

Durante la Segunda Guerra Mundial, Singapur fue tomada por los japoneses, ante lo cual Vladimir intentó huir de la ciudad en barco, como tantos otros. Aquella huida fue casi de vodevil: el barco fue bombardeado, pero él y otros 40 supervivientes lograron escapar en un bote. Remando, llegaron hasta la isla indonesia de Sumatra, pero como vieron que estaba también ocupada por los japoneses, siguieron remando hasta Java, donde también estaban los nipones, que finalmente encarcelaron al pintor durante tres meses, por sospechas de que podía ser un espía enemigo (de hecho, había pintado propaganda en la guerra para los británicos). Allí estuvo hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, y en 1946 pudo reunirse tras cuatro años de separación con su mujer e hija en Sudáfrica, el lugar adonde ellas habían podido huir.

En Sudáfrica fue donde vivió la mayor parte del resto de su larga vida el pintor, y allí fue donde conoció a la «Chinese Girl» que tan famoso le haría.

LA CHINA QUE PINTÓ

Se llamaba Monika Sing-Lee, y no he encontrado información sobre dónde nació, así que he de suponer que lo hizo en Sudáfrica, donde pasó su vida y donde falleció en 2017, con 86 años. Cuando posó para el famoso cuadro debía tener unos 17 (edades y fechas bailan un poco, quizá porque la biografía del pintor tiene alguna que otra imprecisión).

Tretchikoff se la encontró en la lavandería de Ciudad del Cabo donde ella trabajaba, propiedad del tío de ésta, y la convenció para que fuera su modelo. Así nació en 1952 «Chinese Girl», un cuadro que ella misma dijo que no le gustó nada cuando lo vio por primera vez, dado el extraño color azulverdoso que se había utilizado para su cara.

La misma modelo se fotografió en similar guisa aproximadamente medio siglo después.

Tras la muerte del pintor en 2006, su cuadro más famoso volvió a los medios y a las subastas de arte, y ella, ya en sus últimos años de vida, fue objeto de varias entrevistas, en las que contaba que mientras Tretchikoff se hizo rico con aquel retrato, ella nunca vio más dinero por él que las 6 libras que le pagó el pintor por posar para ella cuando era una adolescente.

Monika posa junto al original, que hoy día, si no lo han cambiado últimamente, se puede ver en la ciudad sudafricana de Stellenbosch, a las afueras de Ciudad del Cabo.

De hecho, casi toda la vida de Mónika fue bastante dura: su primer marido le dejó con cinco hijos, y tuvo que trabajar de tendera muchos años para mantenerlos. De aquel marido apenas obtuvo poco más que el apellido Pon-Su-San, por el que también es conocida y mencionada en muchos artículos.

EL CUADRO DE COLORES UCRANIANOS

«Chinese Girl», o «The Green Lady», no fue el único cuadro para el que Tretchikoff escogió esa bonita combinación de azul y amarillo. Ved si no su «Balinese Girl».

Chicas azul cobalto antes de que llegaran los Pitufos o Avatar.

El cuadro, como os avanzaba antes, dio más dinero a Tretchikoff por la venta de copias impresas que por el original, que creó que colocó a una potentada estadounidense. En vida debió vender más de medio millón de reproducciones, y hoy en día se siguen subastando: en 2013 se pagaron casi un millón de libras por una durante una puja en Londres.

El cuadro se hizo enormemente popular en su época. Aparece, por ejemplo, en escenas de la película «Frenesí», una de las últimas de Alfred Hitchcock, estrenada en 1972.

También sale, aunque por lo visto adornada con un bigote, en un capítulo de la mítica serie Monty Python Flying Circus (no la he encontrado para mostrárosla, sorry) y en uno de los últimos vídeo clips de David Bowie, el de la canción «The Stars (Are Out Tonight)», en el que se puede ver mientras Tilda Swinton hace aerobic.

Presta su imagen, por supuesto, a todo tipo de souvenirs…

Y ha sido caricaturizada y homenajeada en muchísimas ocasiones. Por ejemplo, en esta colección de fotografías del artista Joe Giacomet, quien pintó de azul a una modelo y la inmortalizó en varias poses:

En los años 80, The Iron Lady también fue una vez The Green Iron Lady…

Y en Sudáfrica, donde Tretchikoff sigue siendo muy recordado, este artista local se autorretrató haciendo un homenaje a la Chinese Girl.

Mi modesta contribución ha sido convertir a «Chinese Girl» en un NikeArtle.

Los NikeArtles son adivinanzas de cuadros que la tuitera @NikSamotracia comenzó a lanzar en su cuenta hace cosa de un mes, a modo de versión artística del Wordle que tanto está dando que hablar este año. Yo los colecciono, recopilo, y transformo en exposiciones virtuales:

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