El Salvador se cambia a China

Ayer el Gobierno de El Salvador cortó sus relaciones diplomáticas con Taiwán para iniciarlas con China. Es el quinto país del mundo que abandona los lazos con la isla taiwanesa desde la llegada a la presidencia isleña de la indepe Tsai Ying-wen, tras Panamá, Burkina Faso, Sao Tomé y Príncipe y República Dominicana. A Taiwán le quedan ya sólo 17 aliados diplomáticos en todo el mundo, y es de esperar que si Tsai sigue en el poder muchos años va a perder unos pocos más, ya que la estrategia de China es aislarla progresivamente.

Ayer tuve la oportunidad de conocer de primera mano cómo se vive en China esto de arrebatarle un aliado a Taiwán. Al igual que en anteriores ocasiones, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino llamó a los medios extranjeros de urgencia, sólo dos o tres horas antes de firmar el establecimiento de lazos, pidiendo a los periodistas que fueran a la Residencia de Jefes de Estado de Diaoyutai -que está en casa cristo, así que te da el tiempo justo- para un asunto urgente, sin aclarar cuál. En la entrada de Diaoyutai, una bella zona ajardinada con lagos, villas y puentecitos sometida a alta vigilancia, los periodistas ya imaginaban que se trataba de un asunto chino-taiwanés, y hacían apuestas por ver qué nación iba a “caer” esta vez. Algunos decían que sería Swazilandia (país que hace poco ha cambiado su nombre oficial y ahora se llama eSwatini, con la mayúscula en su segunda letra), el único aliado africano que le queda a Taiwán. Yo pensaba que se trataría de Nicaragua, que vive bastantes apuros económicos y políticos en los últimos meses y al que no le iría mal algo de ayuda financiera china (y un empujón para construir ese Canal de Nicaragua que nunca parece concretarse). Al final fue El Salvador. Su ministro de Exteriores, Carlos Castaneda, viajó prácticamente en secreto a China para firmar el histórico acuerdo con su homólogo Wang Yi.

Esta firma de lazos diplomáticos me ha ayudado a interesarme algo más de El Salvador, posiblemente uno de los países latinoamericanos más desconocidos para nosotros los españoles. De la nación centroamericana solemos conocer en España a lo mucho tres cosas, y todas ellas relacionadas con el fútbol: que se pusieron en guerra con Honduras en los años 60 por culpa de un partido, que en el Mundial 82 les colaron 10 goles en otro encuentro, y que han tenido uno de los jugadores más peculiares de la Historia, militando además en uno de los clubes más peculiares de España.

Me he enterado ahora de más cosas. Por ejemplo, de que en El Salvador gobierna actualmente el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, una de aquellas famosas guerrillas centroamericanas de los años 80, y en consecuencia algunos de los actuales políticos salvadoreños son antiguos guerrilleros. El mismo presidente del país, Salvador Sánchez Cerén (nótese lo apropiado de su nombre de pila siendo salvadoreño) tomó el fusil contra la dictadura militar hace más de 30 años…

Incluso uno de los componentes de la pequeña delegación que viajó a China ayer con el ministro Castaneda, Medardo González, también fue guerrillero. Intercambié con él un brevísimo diálogo (sólo para preguntarle si el canciller iba a dar alguna entrevista) y no imaginé entonces que había departido con todo un émulo del Che en Centroamérica…

El Salvador, un país pequeño pero muy poblado, pasa a relacionarse abiertamente con China, un gigante con el que curiosamente había tenido un insólito encontronazo hace casi 70 años, en 1950. En aquella época la recién fundada República Popular China comenzó a invadir el Tíbet (los chinos lo llaman “liberar”, que las dos versiones consten en acta) y los tibetanos no tenían representación en las también recién creadas Naciones Unidas, así que intentaron que algún país les prestara su asiento para defenderles en ese púlpito internacional, y sólo El Salvador se prestó para ello, así que fue el país centroamericano el que en la Asamblea General dio un discurso denunciando las acciones chinas y pidiendo que fueran detenidas.

No le hicieron mucho caso (y eso que entonces el régimen comunista no poseía asiento en la ONU, el que tenía el cartel de “China” estaba ocupado aún entonces por los taiwaneses), pero los tibetanos en el exilio aún lo recuerdan de vez en cuando. El mismo Dalai Lama ha visitado alguna vez El Salvador, y se ha encontrado con el diplomático que en aquel entonces defendió al Tíbet, Alfredo Martínez Moreno, que ya tiene 94 años.

Dalai pasando la mano por el hombro de Alfredo.

¡Sé el primero en comentar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.