Embolicat

 

El nacionalismo catalán, que tiene más de un siglo de historia y que aflora en los momentos difíciles de la maltrecha historia contemporánea de España, vuelve a plantearnos un enorme desafío, con cita el domingo pero sobre todo después del domingo, sin que nadie tengamos muy claro qué es lo que va a pasar, o donde vamos a estar de aquí a un año, un lustro o una década.

Leo y escucho muchísimo sobre el asunto estos días, desde la distancia quizá no estoy tan saturado de esta crisis como los que estéis en España. Pero voy a escribir aquí lo que no he leído ni escuchado todavía en ningún sitio: que quizá a los españoles nos ha faltado durante mucho tiempo decir a Cataluña lo mucho que la queremos, por qué nos entristecería que se fuera, y por qué a veces reaccionamos ante todo esto como el marido aún apasionado al que su esposa le acaba de decir inesperadamente que quiere el divorcio.

A mí, particularmente, me partiría el corazón que dentro de unos meses hubiera una frontera entre mi tierra y un lugar con una ciudad tan bonita como Barcelona, donde escribe alguien con cuyos libros he disfrutado tanto como Eduardo Mendoza, donde canta un grupo que he oído tanto como Estopa o donde actúan cómicos con los que me he reído tanto como Berto y Buenafuente. La Cataluña donde tengo familia y amigos, donde juega el FC Barcelona que decidí apoyar incondicionalmente desde que fue la escuela de la selección con la que ganamos un Mundial y dos Eurocopas. Siendo además aragonés, sé que Cataluña y Aragón compartimos en el pasado un reino, y seguimos compartiendo el Ebro (por cuya agua luchamos juntos en los 90), los Pirineos o la bandera cuatribarrada, cosas que se olvidan estos días. Compartimos expresiones como, mira tú que casualidad, “chinochano”, que significa tanto para aragoneses como para catalanes “poco a poco”.

En fin: por encima de urnas, políticas y prensa, no será cabreo, sino tristeza, lo que sienta en el hipotético caso de que, la semana que viene o cuando sea, Cataluña y España se separan. Seguiríamos hacia delante, la vida es así, pero dolería.

Había pensado en comparar hoy el nacionalismo catalán con los tres más activos que hay en China (Tíbet, Taiwán y el recién llegado nacionalismo hongkonés), pero no sé si es el momento o estamos de humor para meternos en este tipo de juegos. De todos modos, el tema central de esta web obliga, aunque sea a grandes rasgos…

El Gobierno español no es como el chino -afortunadamente-, aunque sus años de indiferencia ante el problema, de ignorar su existencia hasta que se ha hecho demasiado grande, me recuerdan a las declaraciones de los portavoces oficiales chinos cuando hablan con frases repetidas desde 1984 de problemas como Taiwán, Tíbet o Hong Kong, como si en vez de ser personas fueran reproductores digitales de sonido.

El nacionalismo catalán está lejísimos geográfica e históricamente de estos nacionalismos periféricos de China, pero ha habido alguna que otra relación en el pasado sobre todo con los tibetanos, dado que son los más conocidos internacionalmente gracias a la figura del Dalai Lama. En 2007, durante la que creo que ha sido la más reciente visita del líder tibetano a España, éste se reunió con el entonces líder de ERC, Josep Llúís Carod Rovira (el que se llamaba Josep Lluís aquí y en Pekín). El encuentro se justificó en que Carod era entonces el responsable de asuntos religiosos del famoso Govern Tripartit, y de él se destacó que el Nobel de la Paz aseguró que Cataluña y Tíbet compartían muchas cosas. El Dalai Lama también inauguró entonces la nueva sede de la Casa del Tíbet en Barcelona, principal “embajada” cultural y religiosa de los tibetanos en España (la sede anterior también la había inaugurado el Dalai Lama en 1994).

El “gran encuentro” del nacionalismo catalán y China, no obstante, se produjo (como ya conté hace tiempo) en Macao, 13 años ha. Allí la selección de Cataluña logró disputar un Mundial (el de hockey sobre patines pero en su categoría B), y no sólo eso, sino que lo ganó. El entonces presidente catalán, Pasqual Maragall, estaba casualmente de visita institucional por China y se le organizó un apresurado viaje a la excolonia portuguesa para celebrar aquel triunfo con los jugadores. Dicen las malas lenguas que en la resaca de aquella celebración surgió la idea de reformar el Estatut a lo grande, y de aquellos polvos, estos lodos…

Qué va, esa juerga macaense me la acabo de inventar, pero hubiera sido un bonito final para el texto de hoy.

15 Comentarios

  1. Muchas gracias por el tono de tu escrito. Y sí, creo que los catalanes nos hemos ido cansando del desprecio, no sólo institucional e incluso aquellos que nunca habíamos sido independentistas hemos acabado siéndolo.
    Lo que hay aquí es una revolución pacífica, alegre e ilusionada que se enfrenta con quienes, llenos de rabia, nos dicen que seguiremos siendo españoles por narices, aun afirmando sentir todo menos aprecio por nosotros.
    No siento ni desprecio ni odio por españa ni por los españoles, pero creo firmemente en el derecho inalienable de autodeterminación de los pueblos. La judialización de la política nunca es una buena forma de resolver cuestiones como ésta. No somos un grupo de radicales, como se podrá ver este próximo domingo. No se puede tapar el sol con un dedo.
    De nuevo, muchas gracias.

    • No, Marisol, lo que no queréis entender, y lo digo sin acritud, que la democracia está para ser ejercida, y que la Constitución está para ser obedecida mientras rige y es obedecida por todos los españoles. ¿Y si ahora se hiciera un referéndum por los hombres para decidir si las mujeres deben seguir estando en España…o que pudieran trabajar en las instituciones públicas o no?. ¿Verdad que no sería justo…?. El problema real es que los independentistas sabían perfectamente en donde se metían y han intoxicado (y eso es lo más grave) a los que pensabais de otra forma y queréis, cómo no, a vuestra tierra. Las leyes se modifican , en el caso que se desee modificar, con diálogo, propuestas, y no con despotismos como los que hemos visto estos días aquí, en España.
      Se ha querido demonizar a las fuerzas de orden público…y no. Estaba todo orquestado. Se va sabiendo todo y sonroja pensar que con estas cosas se tenga tan poca sensibilidad. ¿Alguien ha visto cómo cargan las fuerzas de orden público en otros países…?. Incluso vean las que hacen los mossos cuando han de actuar y no dejarse manipular porque va en ello su propio trabajo… Las opiniones , siempre, han de tenerse oyendo todas las partes implicadas en el debate.
      Mi impresión nunca ha sido que se ha tratado mal a Cataluña. Podría contar muchísimas anécdotas en sentido opuesto porque las he vivido personalmente pero no es el lugar ni el momento. Y yo la quiero como el que más.
      Respeto tu forma de ver este problema pero te aconsejaría, y lo digo desde la sinceridad absoluta, que estás equivocada, que posiblemente te han contado aspectos que no son los reales, que los catalanes que quieren seguir siendo españoles, aunque les miren mal en las tiendas, aunque les insulten, son la gran mayoría. Recibe un cordial, muy cordial, saludo.

  2. No sé qué pasará el domingo o después, pero de momento, los resultados de este gran desafío son descorazonadores: ya no se habla de otra cosa que del problema catalán. El actual Gobierno español, en manos de un partido acusado de ser una asociación criminal, ya no es puesto en duda, porque ante tal peligro cosas tan graves como la corrupción o la política de austeridad se han puesto en segundo plano. Es más, es posible que de todo esto el Gobierno español salga reforzado.

    Yo pediría una tregua, resolver el actual problema institucional español y catalán (en Cataluña también gobierna una trama corrupta) antes de despeñarnos por el tema del independentismo. Pero igual ya es tarde.

    • No, Antonio, no es tarde. Aunque el tejido catalán se esté doleindo, nunca es tarde para que todo se regrese a la sensatez, a que el estado de derecho prime de nuevo y que los políticos hagan política, sin dictaduras, que de eso ya sufrimos una y con muy malas condiciones.
      También te digo una cosa, esto es ya una generación, una generación de personitas jóvenes que les han llenado la cabeza de odio a España y eso… tardará. ¿Alguien, de verdad, quiere una balcanización?, ¿alguien de verdad no siente que la unión siempre crea la fuerza?

  3. No es un problema fundamentalmente de partidismos, ni de corrupciones, que también, es un problema constitucional. La constitución fue un pacto en que se aceptó por parte de todos la unidad y a la vez la presencia de nacionalidades. Una vez demostrado que lo de las nacionalidades era meramente retórico, como se comprobó con la LOAPA, el cepillado del Estatut en el Congreso y el recorte posterior en el Constitucional, o ahora con la anulación de toda autonomía económica, se rompe el pacto. Que Cataluña fuera una diputación meramente administrativa no era el pacto, y si cambian unilateralmente las condiciones de dicho pacto luego no se puede obligar a la otra parte a tragar y punto. Y el camino no es anular garantías democráticas básicas ni enviar la policía militar al grito de ‘a por ellos’. Es sencillo: sin seducción no hay unión. No en una democracia.

    • Tampoco me parece justo, creo que Cataluña ha tenido una amplia autonomía en muchas cosas, empezando por la promoción de su lengua… No habrá sido todo lo que querrían los nacionalistas, vale, pero tampoco ha sido todo lo que querrían los españolistas, en eso consiste la política, en consensuar, perder todos un poco para ganar todos también.

      No sé dónde oí estos días que los intentos catalanes de “independizarse fiscalmente”, que son lo que llevó a Artur Mas a abrazar el independentismo y comenzar el procés que ahora tenemos, son completamente absurdos dado que a lo que va la Unión Europea precisamente es a la unificación fiscal. Es decir, no sólo es que Cataluña no podría decidir a dónde van sus impuestos, es que pronto España tampoco. Y eso es algo que todos han estado pidiendo para que no haya dos Europas…

  4. Pues en mi opinión tampoco creo que el factor fiscal sea determinante, aunque todo suma, claro. Si fuera así las manifestaciones en Valencia serían mayores. No, creo que se trata de la incapacidad de reconocer que el estado es plurinacional (sólo cabe ver que el partido mayoritario en España tiene el 1 por mil de ayuntamientos en Cataluña, uno). Es una pena, porque en Cataluña ha habido durante décadas una enorme mayoría (ya desvanecida) que apostaba por una España donde era posible proyectar un futuro compartido. Pondré un ejemplo a ver si me explico. Es un fragmento de carta que Unamuno escribió a Azorín el 14 de mayo de 1907, comentando la reacción furibunda que había despertado la victoria electoral de Solidaritat Catalana: “Merecemos perder Cataluña. Esa cochina prensa madrileña está haciendo la misma labor que en Cuba. No se entera”. Pues eso: no va en general de partidismos, ni de corrupciones, ni de fiscalidad, va sobretodo de lo que todos los pueblos tienen, y que a nadie le gusta que le pisoteen. Va de dignidad.

    • Si ha habido durante décadas una Cataluña que apostaba por un futuro compartido, quién sabe si podría volver a haberla… naturalmente, ahora mismo no hay humor para ello, pero si algún día regresa la calma y gobiernan en ambos lados políticos con mayor voluntad de diálogo, podría ocurrir.

      Desde fuera de Cataluña no acabamos de entender muy bien la reclamación de “Estado plurinacional” dado que consideramos que las autonomías han consagrado casi un Estado federal, con tantas competencias para gobiernos regionales y locales. Salvo la independencia completa y selecciones deportivas (que las hay en partidos de exhibición), Cataluña puede presumir de mucha identidad nacional: bandera, escudo, himno, uso pleno del catalán, “embajadas” exteriores defendiendo su nombre, policía propia… sí, hubo un “café para todos” que difuminó un poco estos logros, pero los ha habido en 40 años. Sé que algunos catalanes quieren más, pero para eso está la negociación, no la ruptura. Sé que con el actual Gobierno español es imposible negociar -tampoco el catalán parece demasiado interesado en ello- pero otras opciones sí están abiertas a ello, y podrían en el futuro estar en el poder. Precisamente, el actual desafío está dando votos al Gobierno actual: hay que calmarse para que vuelva a verse la corrupción, el Gobierno se vaya debilitando -si los votantes tienen dos dedos de frente- y un día podamos hablar con otros actores.

  5. Escribo estas notas por el respeto que tengo al trabajo realizado en este blog, que nos permite abrir los ojos a una cultura lejana desde el respeto y la curiosidad intelectual. Y de un respeto y cariño hacia lo español, lo que es y también lo que podría ser y no ha llegado a ser, a veces por una visión cortoplacista y buscavotos. Por ello he creído pertinente mostrar un punto de vista casi inexistente en la prensa española, hecho que debe convertir buena parte de lo que pasa en Cataluña en algo bastante exótico. Los catalanes tenemos la suerte de acceder a la prensa catalana y a la del resto de España, y mi impresión es que lo que pasa en Cataluña se explica en general de un modo muy sesgado, incluso en periódicos teóricamente serios. Lo de la cita anterior de Unamuno no es broma, es una negación de una parte de la realidad que luego puede dar disgustos que se tardan décadas en metabolizar (como la crisis del 98).
    Respecto el tema de la supuesta gran autonomía que tenemos es realmente significativa la recentralización de los últimos tiempos, no sólo económica, con controles asfixiantes e injustificados en momentos de reducción importante del déficit, sino en todos los aspectos competenciales. Un ejemplo, para no hacer una lista en plan pesado, es la ley que permitía dar ayudas a ciudadanos con problemas de pobreza energética, que se bloqueó porque representa que el gobierno de Cataluña no puede dar ese tipo de ayudas. Apaga y vámonos.
    Seguro que siempre se puede reconducir de algún modo la situación, aunque cada vez queda menos tiempo y la solución seguramente ya pasaría por la capacidad de decidir libremente entre una propuesta que hiciera el Estado (ya va siendo hora) y la independencia.
    De todos modos, siempre vamos a estar juntos. Aunque sea como provincias europeas. Y con independencia a la larga seguramente nuestra relación va a ser mejor en los dos sentidos. Decía un filósofo que para abrazarte antes te tienes que separar. Si hay un reconocimiento real de la nacionalidad catalana (es decir: el reconocimiento de un interlocutor autónomo y capaz de decidir quedarse en España o no), todo es posible. Lo que no se admite ya mayoritariamente por aquí es que el cierto autogobierno que tenemos (más administrativo que político) sea una graciosa concesión del Estado. El autogobierno en Cataluña no empezó con la Constitución.
    El País, que no es un medio independentista, publicó una encuesta que dice que más del 80% de los catalanes creen que la solución debe que pasar por un referéndum acordado (Escocia, Quebec…). Si eso no se entiende como estratégico desde el nucleo duro del poder político-administrativo (que no de la ciudadanía española, que siempre ha sido mucho más plural y liberal) y seguimos con el ordeno y mando y con elaporellismo, pues que le vamos a hacer. Tranquilamente, de buen rollo, vamos tirando. Xino-xano.

    • Vamos a ver qué ocurre a partir de mañana, espero que en estos momentos de alta tensión acabe habiendo esa “contención” de la que el Gobierno chino siempre habla cuando comenta el problema coreano (restraint).

      Sobre lo que dices de la centralización económica, yo matizaría que no le ha ocurrido sólo a Cataluña con España, sino a España con Europa, y de ahí ha venido el creciente rechazo a Bruselas que, curiosamente, ha explotado en otro lugar, el Reino Unido y su Brexit. La izquierda española dice que no se trata de un problema de naciones, sino de clases… no sé si tienen razón, pero habría que reflexionarlo.

      Yo a los catalanes les pediría que consideren también en qué posición quedaría el resto de España ante una hipotética independencia de Cataluña: más empobrecida al perder su comunidad, y lo que es peor, con un Gobierno austericida crecido porque se ha erigido como el “garante de la nación”. Hasta los comentaristas de derechas escriben ya en las noticias que con todo este follón el PP se asegura 20 o 30 años en el poder. Y que dios nos pille confesados si un partido que ha hecho de la corrupción su forma de vida sigue allí.

      • Sí, Antonio, te entiendo y estoy contigo cuando hablas de la corrupción de los dos partidos (ambos dos) que nos han mandado y propiciado a que ese 3% famoso, facilitara al gobierno que estaba en el poder en Cataluña durante tantos años no debiera haberse producido, pero no me negarás que los tribunales están cumpliendo su función y que lentamente ¡eso sí!, irán cayendo porque nadie permitirá que se vayan de rositas. Estamos todos aquí muy hartos de que nos hayan chuleado unos y otros, no creas…

        Pero esa corrupción también se instauró en los estamentos de quienes se unieron desesperadamente (analícenlo…) a quienes eran sus contrarios potenciales. Era un pacto contranatura del que ya se están descabalgando. ¿Han oído al Sr. Mas hablar hoy al N.Y Times…?. Pues oíganle… Es sustancioso oir donde decir donde dije digo dije Diego… Véanlo y estremézcanse ante estas personas a las que decían deberles tanto honor.
        ¿Creen que si todo fuera tan transparente se hubieran ido instituciones tan emblemáticas como La Caixa, Aguas de Barcelona, Catalana de Occidente, Freixenet, Gas Natural, laboratorios de investigación… y se lo estén pensando otras muchas más……?, ¿y que el turismo haya caído en barrena en cuestión de una semana… no queriendo amarrar los grandes transatlánticos que antes pugnaban por hacerlo?.
        Seamos sensatos, el diálogo siempre ha sido lo que ha salvado familias, vecinos…
        Les hablo desde Aragón , que fue Reino, no se olvide, y NUNCANUNCANUNCA lo hemos hecho valer.
        Un abrazo a todos, sincero.

  6. Respecto la contención, de lo más positivo que ha pasado en Cataluña esta última década es que millones de personas han salido a la calle de un modo totalmente pacífico. Hoy hemos sabido de los primeros disturbios un poco graves: heridos leves por disparos con escopeta de balines a unos pro-referéndum. Tengo esperanza que la dinámica de protesta pacífica continúe hasta el final. Con ausencia de violencia se debería poder hablar de todo. La violencia desautoriza totalmente quien la incita o ejerce.

    La izquierda española no es nacionalista… hasta que le tocan algo de su nación. Cada vez por ejemplo que la presencia del castellano (quizá pronto ‘español’ también en Cataluña) ha sido amenazado de perder un poco de peso en Europa, los no nacionalistas se han levantado como un solo hombre para quejarse. En fin, uno de los motivos para trabajar por la independencia es para que desaparezcan los nacionalistas de una vez. Parecerá un chiste, pero en Cataluña cada vez hay menos nacionalistas, en un proceso que empezó con los independentistas haciendo President a un socialista nacido en Andalucía. Eso explica que la profecía aznariense de que antes se iba a romper Cataluña que España sea realmente improbable. Respecto a que los recortes son también a escala mundial es cierto, pero a escala doméstica el porcentaje de recortes es superior a nivel autonómico que estatal. Por otro lado, la globalización de mercados y capitales tiende a tensionar los estados plurinacionales porque el mercado doméstico tiende a perder peso porcentualmente. Lo que está encima de la mesa es si las entidades políticas menores evolucionarán para convertirse en una provincia de Europa o en una comarca de una provincia de Europa.

    Lo de que España quedará más empobrecida es relativo. A corto plazo quizá sí, pero la riqueza de las naciones se determina sobretodo por sus estructuras de poder, y a menudo no por sus ingresos. Los países con petóleo o diamantes por ejemplo raras veces tienen estímulos para aumentar su productividad. Puede parecer raro, pero creo que a medio plazo sería un escenario positivo a nivel económico para España, y también a nivel de autoestima. Es puramente mi intuición, pero creo que el 15-M y el proceso catalán beben de la misma fuente, y no hablo sólo del PP, sino de estructuras extractivas más profundas (Castor, radiales, bancos, eléctricas…). Espero que el cambio en Cataluña sea el motor del cambio en España.

    En fin, ya ves que me tendrás que parar porque tengo cuerda para rato… De hecho, me hace ilusión poder compartir con vosotros precisamente en este blog unas reflexiones sobre lo que está pasando en este país tan próximo y a la vez lamentablemente tan lejano como Cataluña.

    • Jordi. Te entiendo, pero permíteme que te diga que las utopías están para ser pensadas pero nunca para que se lleven a ser reales.
      Soy ya bastante mayor, mi pelo es muy blanco y tengo muchos amigos catalanes que lo serán hasta el día que me muera pero lo que no aguanto es la manipulación, y lo que han hecho estos señores que mandan en Cataluña es manipular. ¿Qué pasa que cuando alguien dice que “El único responsable soy yo” se dice con la boca pequeña porque ahora hay que pasar la gorra para pagarle la multa que le han puesto… ?, ¿y la dignidad…?, ¿Dónde queda entonces?, ¿saben cuánto cobran estos señores (y cobrarán toda la vida ya…) que les mandan y cómo se han ido colocando en los estamentos públicos …, hasta los que han entrado en la Generalitat con calzador…?. Pregúntenlo, infórmense… Posiblemente entonces su pensamiento sea diferente porque le veo buena persona.

      • Hola Guillermo

        Las utopías son para avanzar en los derechos, y lo que antes parecían utopías a veces se han convertido en realidad (la separación de la iglesia y el estado, la objeción de conciencia, el voto de las mujeres, las ocho horas de trabajo, el matrimonio universal, defender que la tierra es redonda…). Muchas de ellas han necesitado el sacrificio de pioneros que en su momento se veían envueltos en pura incomprensión. Algunos incluso perdieron su vida por estas ideas.

        La ONU, para evitar posibles guerras, defiende que los colectivos políticos minoritarios en un territorio, que de un modo sostenido, mayoritario y pacífico quieran convertirse en un estado, deben tener un cauce político para intentarlo a través del derecho de voto.

        Un derecho que por cierto penalmente no está prohibido, ya que la ley no prohibe posicionamientos políticos sino los que atentan contra la seguridad personal y patrimonial de los ciudadanos. Almenos en un estado de derecho.

        Por tanto, defender este derecho no sólo no es una utopía, sino que perseguirlo judicialmente y enviar las fuerzas policiales a perseguirlo con la fuerza creo que es un despropósito.

        Sería diferente si quien lo impulsara lo hiciera con medios violentos, como desgraciadamente en España sufrimos durante muchos años. Los problemas políticos en democracia sólo se pueden solucionar políticamente.

        Respecto a la manipulación, sólo querría destacar que en Cataluña tenemos acceso a todo tipo de prensa (catalana, española e internacional), y en general constatamos con preocupación que la prensa española (con alguna honrosa excepción como el diario público) explica lo que pasa en Cataluña de un modo infinitamente más sesgado que la catalana o la internacional. Nos recuerda demasiado lo de la campaña ‘ha sido ETA’ de después del 11M.
        Y me parece sintomático que destacados representantes de los grandes partidos españoles se haya posicionado diciendo que esta es la crisis de Estado más grave desde la dictadura. Si el golpe de estado de Tejero, los atentados terroristas o el terrorismo de estado son menos preocupantes que dos millones de ciudadanos de todas las edades y ideologías poniendo unas paperetas en unas urnas es que el Régimen se asenta sobre unas bases muy frágiles.

        Me preocupa también que el aval a la respuesta violenta a la votación no sea sólo del gobierno, sino que haya sido asumido por el jefe del estado. No sólo por haber perdido una ocasión de mediación (compatible por supuesto con la lógica defensa de la unidad del estado), sino porque a muchos catalanes se nos ha lanzado el mensaje de que ya no hay esperanza cambiando un gobierno, sino que esta vía es asumida por todo el estado, representado por su mayor autoridad.

        Mi convencimiento es que mantener la unidad todavía es posible, pero sólo utilizando una estrategia diametralmente opuesta a la actual. Por ello creo que fue un grave error. Y cada vez hay menos tiempo.

        Los calculistas de estructuras saben muy bien que cuando hay una tensión, todo material que no se deforme (por muy resistente que parezca) es frágil y se rompe. Pues eso.

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