¡Es la gentrificación, amigo!

Hace un año y un mes os contaba -sobre todo a los que vivisteis en Pekín y ya no lo hacéis- que la mítica calle de atrás de Sanlitún, la “dirty street” de bares como el Kokomo, el Aperitivo o el First Floor, había sido pasto de los bulldozers. Era parte de una macrocampaña de las autoridades de Pekín para acabar con miles de negocios de inmigrantes sin hukou que puso patas arriba media ciudad.

Os cuento 13 meses después cómo ha quedado el lugar tras el caos de la pasada primavera. No es que lo hayan inaugurado recientemente, ya lleva renovado al menos desde las pasadas navidades, pero el otro día pasé por allí después de muchos meses sin hacerlo y decidí hacer algunas fotos para dar cuenta del cambio.

Como veis, esa calle antaño sucia pero entrañable se ha reconvertido en un bulevar peatonal con setos, bolardos y mucha gente que va de paseo, incluyendo fashion victims de las que se toman un sandwich en el hiperpijo Moka Bros y fotógrafos en busca de esos y esas modelos, para luego copiar sus tendencias en revistas de moda.

De la puertecilla en semisótano donde estaba el pequeño Lugas, el restaurantillo mexicano en el que tantas horas pasé, no queda casi nada, sólo unos parterres de flores.

Enfrente, donde estaba el Aperitivo, el bar del italiano Stefano en el que vi el gol de Iniesta en el Mundial 2010, hay ahora un restaurante de xiaolongbao, empanadillas hervidas que también están buenas pero no tanto como los paninis del mítico local transalpino. Y yo entro y sigo queriendo gritar ¡INIESTADEMIVIDA!, más ahora que sabemos que el manchego ha preferido Japón a China.

Al lado de ese restaurante viajamos con la imaginación a Tokio y nos encontramos con una tienda de máquinas de ganchos para atrapar muñecos, ese tipo de negocio cuya supervivencia en la época de las vídeoconsolas y los juegos para móvil aún se me antoja increíble. La tienda está llena de adolescentas y tiene una especie de estatua hecha con muñecos que parece digna de una pesadilla psicodélica.

Quizá lo más espectacular de la exdirty street es una gran librería de diseño minimalista pero muy chulo que hay en la zona donde estaban los bares más ruidosos, los que frecuentaban sobre todo los chinos y en menor medida los guris. Aquellos bramidos de música disco se han cambiado por el leve rumor del paso de las páginas.

Un detalle chocante del lugar es que al lado de esa librería hay un centro de donación de sangre, en el que suele haber enfermeras en la puerta buscando altruistas, aunque cuando saqué la cámara huyeron al interior.

Supervivientes de los bulldozers del año pasado son los bares First Floor y Second Floor, que no sólo han resistido la ola de cambios sino que ahora además tienen unas terracitas muy agradables.

Y también resiste el Lugas grande, el bar de varios pisos el que vi al Atlético ganar su última liga y perder una de sus finales de Champions. Situado cerca pero no exactamente en la antigua Dirty Street, no le han tocado un pelo las autoridades pequinesas.

También llegan negocios ultrarrepipis de caramelos, bombones o cupcakes, de influencia imagino que coreana o japonesa, y pequeñas tiendas de accesorios para móviles, que de eso siempre hay demanda.

Pekín está en continuo cambio, y dentro de 10 años todo esto igual también es demolido, pero pensé que merecía la pena dar fe del fin de la dirty street en la que tantas noches pasamos, y contar lo que creció encima de ella.

2 Comentarios

  1. Un auténtico Tesoro Nacional echado a perder, empezaron por dónde más duele, moviendo el Kai de sitio…. Hasta ahora, muy grande fue la época preolímpica de esa calle, cuando todo era mucho más relajado que ahora. De esa calle quedan grandes recuerdos y una camiseta desgastada del Kai, que aún saco a pasear de vez en cuando 😉

    • Con lo rápido que van las cosas en Sanlitun, en cosa de 5 años la gente ya estará recordando con nostalgia lo que he contado en este post, porque ya habrá desaparecido…

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