Escaleras movedizas

Quién iba a imaginar que un objeto tan cotidiano como las escaleras mecánicas iba esta semana a ser protagonista absoluto de la actualidad en China, por circunstancias además muy tristes. Muchos lo habréis visto en internet o en telediarios, pero en todo caso os refresco la memoria: una madre china llamada Xiang Liujuan falleció el pasado domingo literalmente «tragada» por una de estas escaleras mecánicas, en un centro comercial del centro de China, cuando una trampilla de sus extremos se abrió bajo sus pies.

El hecho de que las imágenes del suceso fueran tomadas por cámaras de seguridad -lo de arriba es un plano congelado del momento en que comienza la desgracia- ha hecho que el accidente se haya convertido en un fenómeno viral dentro y fuera del país, además de objeto de todo tipo de reflexiones y polémicas, que me recuerdan algo a aquel doble atropello de una niña que también dio mucho que hablar hace unos años dentro y fuera de China, hace cuatro años. No os muestro al vídeo del accidente de la escalera mecánica, como en su día no enlacé el doble atropello, porque son imágenes turbadoras que quizá no todos deben ver (en todo caso, os adelanto que no son sangrientas).

Como en aquel caso del atropello, una de las cosas que más polémica ha generado esta vez ha sido el hecho de que la señora apenas recibiera ayuda, ni que nadie hiciera nada por evitar un suceso fácilmente evitable. De hecho, unas empleadas del centro comercial habían comprobado minutos antes que la escalera mecánica tenía un problema (porque ellas, al usarla, vieron que la plancha metálica del final estaba suelta). Sin embargo, no pulsaron el botón de freno, ni pusieron en alerta a los clientes: simplemente se colocaron junto a la escalera, a verlas venir. Cuando la señora está subiendo las escaleras ellas desde arriba le avisan, pero no parecen muy alarmadas. Y cuando el accidente ya ha ocurrido muestran bastante pasividad: es cierto que una se lleva de allí al hijo de la víctima, y que otra intenta levemente agarrar a la madre, pero no presionan el botón de emergencia que detendría los escalones asesinos, y se van del lugar (supongo que en busca de ayuda, por lo menos).

En este caso, de todos modos, el enfado que puede causar la apatia de las empleadas (como la ira que generaron aquellos viandantes que pasaron de ayudar a la niña dos veces atropellada en 2011) se ve algo compensada por el hecho de que la víctima de las escaleras mecánicas muestra un gran altruismo y un enorme instinto maternal cuando, al caer al mortal agujero de las escaleras, lo que hace instintivamente no es intentar salvarse, sino empujar a su hijo de dos años que la acompañaba, para alejarla del boquete y lograr así que el chaval sobreviviera. Es una heroicidad casi invisible, de una décima de segundo, pero ella sola demuestra que en China, como en otros países, hay de todo, egoístas y altruistas, héroes y villanos (que ojo, ya sé que muchos comentarios de internautas a esta noticia en los diarios españoles no aprobarían un proceso en los Tribunales de La Haya).

Por lo demás, el accidente, como suele pasar en China con determinadas desgracias extrañas, ha motivado cierta paranoia, esta vez por los posibles peligros que pueden esconder las escaleras mecánicas de todo el país (y por proximidad, la hipocondria se ha extendido a los ascensores). Una paranoia que incluso me ha afectado a mí, por qué negarlo: ayer, yendo en metro, no pude evitar un leve estremecimiento cuando, al desmontar de unas escaleras mecánicas, oí el ruido de la placa metálica crujir bajo mis zapatos, y en otra de esas escaleras sentí un leve desplazamiento hacia abajo de milímetros, quizá micras, en otra de esas planchas metálicas. Detalles imperceptibles en un día normal, donde tomas unas escaleras de esas de forma mecánica y rutinaria, pero que después del accidente te ponen irracionalmente en guardia.

Muchos chinos me superan con creces en esta paranoia, y estos días están montando en estos aparatos de formas muy bizarras. Por el Wechat chino circulan ya vídeos similares a éste:

En fin, que China es así, pasan cosas muy locas que de repente nos enloquecen un poco a todos, pero bueno, de paso podrían servir para hacernos pensar un poco en como tener una vida mejor. En esta ocasión, una vez más, han subrayado la necesidad de estar mejor preparado para ayudar al prójimo y hacer frente con algo más de decisión una emergencia.

También, quizá, nos hace pensar que igual hace falta revisar más las escaleras mecánicas que cada día usan millones de personas. Ha sido un caso único, quizá no se repita, pero por si acaso, que se mejore la prevención un poco, sin caer en la paranoia.

1 Comment

  1. Enviado por javier
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    La actitud de las empleadas es la del resto de chinos (y me atrevería a decir que de asiáticos del este), y que resulta particularmente desesperante: » a mí ningún superior me ha ordenado que haga nada, por lo tanto no lo voy a hacer (aunque vea que la situación es realmente peligrosa)a ver si van a pensar que he sido yo y pierdo la mierda de trabajo de 3000 RMB que tengo».

    Cuando la sociedad está tan jerarquizada y todo se basa en el miedo al jefe o al padre o al profesor o al Estado, no se puede esperar luego tener gente que piense y actue por su cuenta. No son insolidarios, sólo son apáticos porque no hay nada que los motive, y sobre todo están acojonados.

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    Enviado por lur
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    Que triste todo

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    Enviado por ChinoChano
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    Triste y bizarro… En fin, esperemos que sea la última vez que ocurre.

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    Enviado por caballo bonito aka Yeti
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    Pues ya es la penultima…muy rapido por desgracia, pero nada sorprendente.

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Es lo que pasa en China, cuando hay un accidente de un determinado tipo más o menos raro, siempre le siguen dos o tres parecidos… Lo que nos da a entender, creo, que debe haber accidentes con escaleras mecánicas a diario, y que sólo ahora que estamos más atentos nos los cuentan.

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