Esos locos altitos

Es muy común en China, sobre todo en las entradas de lugares turísticos, ver cosas como la de la foto con la que abrimos hoy: un medidor de altura para niños con dos marcas, una de ellas generalmente situada a un metro por encima del suelo y otra a 120 o 130 centímetros.

Su finalidad es muy simple: el niño se coloca junto a ellas, y si queda por debajo del metro, no paga entrada. Si queda en cambio entre el metro y el metro veinte o treinta, paga tarifa reducida. Si supera esta segunda marca, le toca a él -o a sus padres- pagar el mismo precio que los adultos.

“Bi wo gao, qing gou piao”, pareado que significa “si eres más alto que yo, por favor paga entrada”.

Los chinos prefieren este sistema en lugar del clásico de la edad para regular los precios de entrada para los niños. Es más complicado hacer trampas, y ya sabéis que ésta es una de las primeras situaciones en las que a los niños se les dice que mientan: “di que tienes seis años, así no pagamos”, me decían a mí cuando ya tenía hasta nueve o diez, haciéndome sentir sucio y tramposo cuando falseaba mi edad delante del vendedor de tiquets de la piscina.

Sin embargo, no hay sistemas perfectos en casi nada, y en el caso de la regulación por altura que se da en China, también hay quejas. Concretamente, las de muchos padres que dicen que los niños de China son cada vez más altos, ya que la alimentación que reciben es cada vez mejor (e incluye más lácteos, vitales para el crecimiento, que antes apenas existían en China) y la media de altura de los chicos aumenta de forma paralela, por lo que el momento en el que tienen que pagar entrada llega mucho antes en sus vidas que en los chicos de generaciones pasadas, en las que los baremos de altura eran similares a los de ahora. Los padres piden que los listones se suban un poco, porque si no les sale caro llevar a sus niños a que se culturicen.

Según estudios recientes realizados con niños de todo el mundo, China, junto con Corea del Sur, es uno de los países del planeta donde más han crecido en altura los chicos con respecto a los de generaciones anteriores, y estos dos países y otros de Asia Oriental son de los pocos donde esta tendencia sigue en crecimiento, frente a Occidente, donde parece ser que tras muchos años de ascenso de las medias de altura ese indicador se ha estabilizado o incluso ha decrecido.

China está empeñada en que sus niños sigan creciendo, y para eso la alimentación es clave, sobre todo lo que comentaba del consumo de lácteos. En relación con eso, no es de extrañar que una de las principales importaciones desde China a España sea la alfalfa: su finalidad es alimentar a más vacas chinas, que así den más leche, ofrezcan más productos a la infancia y colaboren con ello en unos chicos más altos. Aunque ello les obligue a pagar entrada antes de lo que lo hicieron sus padres.

2 Comentarios

  1. Jajaja… de pequeña con mi madre le pasó lo mismo dijo que tenía una edad que no tenía. Y ahora de mayor me acuerdo en el autobús que también comenté que mi hija tenía una edad para no pagar el ticket del autobús y mi hija dijo mamá no es verdad qué vergüenza pase…..

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