Espléndida y sobrexplotada Fenghuang

La semana pasada hice una breve pero intensa escapada a la provincia de Hunan, en el centro sur de China. La primera vez que estuve allí, hace cosa de seis o siete años, me dediqué al «turismo rojo» (en Hunan nació Mao y su pueblo natal, Shaoshan, es curioso, además de bonito). Me quedé con ganas de ir a otros lugares, pero mi entonces novia, que estaba en Pekín, me llamó a consultas diciendo que qué hacía yo por esos lugares de dios y, calzonazos de mí, acorté mi viaje.

Libre en esta ocasión, he estado todo lo que he querido y podido, y mi primera escala ha sido Fenghuang, un lugar prácticamente desconocido hace 10 años dentro y fuera de China (en mi antediluviana Lonely Planet de 2002 ni sale) pero que ahora se ha convertido en uno de los pueblos más turísticos del país, junto a Pingyao, Lijiang, Yangshuo, Dali o los pueblos de canales que hay en el delta del Yangtsé.

Fenghuang es realmente bonito, y diferente a otros nombrados en el párrafo anterior. Su base para la belleza es el lugar donde está enclavado, entre verdes montañas, con un río de agua cristalina cruzándolo. Para coronarlo, cielo azul y días soleados, que para los que venimos de Pekín es algo muy de agradecer. Además es un pueblo tradicional enorme, cuando lo normal es que estos lugares sean pequeñuelos.

Como ya saben los que han viajado por China, esta belleza ha pagado el precio de la turistización. Casi todas las muy cucas casas de madera que pueblan las dos orillas son ahora hoteles (lo bueno de ello es que el alojamiento es fantástico, y no muy caro). En las callejuelas del interior del pueblo, las tiendas de souvenirs lo invaden todo. No hay mucho que hacer al respecto, salvo tomárselo con filosofía, disfrutar también de ello y esperar que quizá en el futuro aparezcan leyes más estrictas de defensa de los patrimonios históricos que prohíban, por ejemplo, excesiva publicidad o productos a la venta en la calle. Ya se verá.

¡Tienen hasta su propia versión del pato gigante de Hong Kong! Un poco más modesta, eso sí.

Más preocupante quizá es la contaminación acústica, que los chinos, bullangueros y gritones (como los españoles, o quizá un puntitio más) todavía no ven como tal. La gran novedad que he visto en estos lugares turísticos durante esta visita es que se han puesto de moda las tiendas de djembés, esos timbales africanos que usan los perroflautas. En las tiendas dedicadas a este instrumento, invariablemente, una chica acompaña con ellos el ritmo de una música que suena en un altavoz, para mostrar lo mucho que molan. En consecuencia, Fenghuang, y supongo que muchos lugares turísticos chinos que han caído en la moda, suenan como si aquello fuera el Congo Belga.

La cosa empeora de noche, cuando muchos bares -también en la zona tradicional- se transforman en discotecas o -horror y pavor- bares con desafinada actuación de cantantes, y ponen la música a todos los decibelios que les permitan sus altavoces. Fenghuang, como Yangshuo u otros lugares, se transforman en los bajos de Moncloa, pero además insonorizados.

No entiendo muy bien, además, como no se les ocurre a los ayuntamientos chinos que, si llevaran los locales de música a otros barrios menos bonitos, podrían crear así nuevas zonas de atracción turística, y así aumentar la extensión de las zonas más frecuentadas (además de dar ingresos a los taxistas). ¿A quién se le ocurriría, por ejemplo, que las discotecas de Venecia estuvieran en los mismos canales?

En fin -creo que siempre empiezo uno de mis últimos párrafos con un «en fin»-, en realidad todo esto no deja de tener su gracia, es posible que sea una moda pasajera, y, pese a todo, Fenghuang es un lugar francamente bonito y de merecida visita. Como siempre digo, souvenirs y demás dan a China un toque kitsch, y lo kitsch no deja de ser gracioso y también interesante.

Pero bueno, una imagen vale más de mil palabras, así que a continuación, en vez de seguir dándole a la tecla, os coloco el equivalente a más de 30.000 vocablos.

PD: Pese a su actual fama en China, el lugar es relativamente desconocido fuera de este país, por lo que apenas me encontré a turistas laowais como yo (en tres días que estuve debí de ver media docena). Como consecuencia, yo era un atractivo más de la ciudad para los turistas chinos. No recuerdo haberme hecho tantas fotos con chinos en ningún viaje, debieron de ser 40 o así (a petición de ellos, por si no queda sobreentendido). Buena parte de los turistas por estas fechas son jóvenes universitarios chinos recién graduados, y además muchos, según vi, eran de la misma provincia de Hunan. En general, gente muy agradable.

PD 2: Hey, que se me olvidó comentar que este año Fenghuang estuvo en las noticias chinas porque el ayuntamiento decidió cobrar entrada a los visitantes (140 yuanazos) y ello provocó protestas en las calles de los comerciantes de la zona, quienes se quejaban que ello era explotar excesivamente el lugar. Menudos son ellos para hablar…

Cobrar entrada en pueblos pinoterscos, por otro lado, es una práctica extendidísima en China.

1 Comment

  1. Enviado por laowaienshanghai
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    Preciosas fotos y dentro de lo que cabe aún parece bastante «auténtico» comparado con otros sitios turísticos.

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    Enviado por Yulo
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    Chino Chano, ¿al final lo comerciantes consiguieron que no se cobrase la entrada? espero que si, que lo de pagar por entrar en un pueblo te da la sensación de entrar en un parque temático…

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    Enviado por ChinoChano
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    No lo consiguieron, la entrada se cobra y la tuve que pagar religiosamente, aunque me valió para tres días… En China es duro, pero hay que pagar por entrar en pueblos, subir montañas o hasta entrar en desiertos. Estoy considerando la posibilidad de cobrar a los chinos que visiten mi bucólico pueblo pirenaico si un día vienen (y lo haría por partida doble, pues es pueblo y es montaña).

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    Enviado por Daniel
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    «pero mi entonces novia» Ese comentario no se puede quedar simplemente asi. Dinos mas Chinochano! Que ha pasado! Despues de leerte cada dia has entrado en nuestras vidas y no nos puedes dejar en vilo de esta manera.

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    Enviado por ChinoChano
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    otro día, otro día… ¡que son asuntos largos y espinosos!

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    Enviado por Fito
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    que lo cuente !!!

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    Enviado por Txinatik
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    Estuve en Fenghuang hace un mes y no tuve que pagar, supongo que fue porque llegué por la noche y bastante tarde, tuve suerte.

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    Enviado por ChinoChano
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    Fito: ps… eso si acaso en la autobiografía que escribiré dentro de 50 años, porque además aún no se sabe cómo acabará mi relación con China y las chinas, aún ando aquí.

    Txinatik: cierto, de noche no cobran, ahora, que si hiciste eso no pudiste salir en todo el tiempo de la zona histórica, al volver a entrar otra vez que te pedirían la entrada…

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