Feliz año de la rata,
aunque empiece enratonao

En la madrugada de esta noche (en Asia oriental ya la han pasado en los momentos en que escribo esto) los chinos, vietnamitas, coreanos, japoneses y otros pueblos de la zona se despiden del Año del Cerdo y dan la bienvenida al Año de la Rata. Aprovecho pues para desearos un feliz año, y que esa rata, tenida por un animal muy inteligente y algo travieso por los chinos, os dé la sabiduría necesaria para conseguir grandes cosas en los próximos 12 meses. Por mi parte, espero que viviendo a caballo entre Francia y Suiza no me falte queso para tener contento al roedor durante su año de reinado.

La entrada en año ratonil también marca el comienzo del ciclo de 12 años del horóscopo chino, cada uno bajo el signo de uno de los 12 animales que lo forman. La rata es el primero porque, según la leyenda, fue el primer animal que acudió a la llamada de Buda (otras versiones de la leyenda sustituyen a Buda por un emperador legendario), pero no por correr más o por salir más pronto de su casa, sino porque llegó montada en el lomo del buey (segundo clasificado) y cuando éste ya pensaba que iba a ser el ganador, la rata saltó y se adelantó. De ahí la fama de inteligente y traviesa de la rata. También he leído leyendas que dicen que el gato, entonces amigo de la rata, fue quien le contó a ésta sobre la llamada de buda (o del emperador) y quedaron en ir juntos a ese llamamiento, pero en la mañana de partida la rata no despertó al gato, éste se quedó sin «Año del Gato», y desde entonces estos felinos odian a ratas y ratones.

El Año de la Rata, como sabréis, no empieza precisamente bien en China: a causa de la epidemia del coronavirus de Wuhan, el país ha cerrado a cal y canto tanto ésa como otras ciudades, dejando bastante aisladas a decenas de millones de personas, y mucha gente no podrá por ello juntarse con sus familias para cenar, como es tradición en estas fechas, al estilo de la Nochebuena occidental. La situación recuerda un poco al anterior Año de la Rata que hubo, en 2008, cuando millones de chinos también se quedaron sin poder ir a ver a sus familias, en aquel entonces debido a que inesperadas nevadas en el sur del país colapsaron la red de trenes de media China. Las travesuras de la rata, una vez más.

El primer ministro de aquel entonces, Wen Jiabao, pidiendo a los pasajeros de la estación de tren de Cantón que tuvieran paciencia, en aquel otro difícil Año Nuevo.
Doce años después, soldados con mascarilla impiden el acceso a una de las estaciones de Wuhan.

Tampoco se antoja que vayan a ser muy felices los próximos días, con muchos cierres de lugares públicos para prevenir contagios: nos llegan noticias de que se han cerrado desde los templos de Pekín a los que se suele acudir en Año Nuevo hasta sitios turísticos como la Ciudad Prohibida pequinesa, el parque Disney de Shanghai… hasta se ha cancelado la supercopa china de fútbol, que suele marcar el inicio de la competición oficial en el país. La vecina Corea del Norte ha cerrado sus fronteras a los chinos (no es que sea precisamente un país muy abierto al exterior, pero sí suele permitir en condiciones normales la entrada de turistas vecinos), y en Twitter leí tristes mensajes de gente a la que su familia le ha pedido que no vayan a cenar con el resto de parientes porque han estado en algún sitio donde se ha dado algún caso de coronavirus. En fin, como pasó con el SARS, la enfermedad que realmente está extendiéndose rápidamente es la del miedo, y ésa es muy mala.

Las imágenes espectaculares de las últimas horas son las de excavadoras trabajando sin parar y contrarreloj, cuando sus operarios deberían estar de vacaciones, con el fin de preparar el terreno para un hospital de campaña en Wuhan, que se va a levantar en tan sólo una semana y en el que se quiere ingresar a los cientos de casos de coronavirus que se teme va a seguir habiendo en los próximos días.

En fin, confiemos en que la «guerra al coronavirus» que China está iniciando, como la que hace casi 20 años declaró al SARS, se supere más pronto que tarde. Esperemos que pese a todo muchas familias celebren hoy el nuevo año, y que las que no puedan hoy, lo hagan de forma diferida pronto. ¡A roerlo bien!

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