Fidel mandó a parar

El fin de semana nos ha traído la noticia de la muerte de Fidel Castro, uno de los grandes iconos del siglo XX. Estaba ya muy mayor y su final era tan esperado que Twitter lo “mató” una decena de veces en los últimos años, lo que no ha impedido que su fallecimiento de verdad, esta vez, haya traído grandes titulares: no es de extrañar, teniendo en cuenta que con él prácticamente muere el último gran personaje del pasado siglo, comparable en importancia -sin hacer otras comparaciones- a Kennedy, Mao, Gandhi, Hitler, Mandela o Franco, por poner ejemplos de todos los colores y gustos.

Castro fue el símbolo de la revolución, de la rebelión, contra un capitalismo y un colonialismo que en Suramérica han sido muy crueles, muchas veces por culpa de los Estados Unidos, un país que siempre criticó al dictador cubano pero no tuvo ningún problema en apoyar a sátrapas iguales o peores en Argentina, Chile, Uruguay, Nicaragua y otros lugares de la región. Olvidar esto, como hoy olvidan muchos, es un grave error. Como tampoco deberá olvidarse que la revolución de Castro y sus barbudos, que empezó en el buque Granma y siguió en Sierra Maestra, sustituyó una dictadura, la de Batista (que convirtió a Cuba en una especie de Las Vegas para los estadounidenses durante 11 años) por otro régimen igual de poco democrático, que dura ya más de medio siglo y debería abrirse a la democracia más temprano que tarde.

Muchos medios comentan hoy el presunto fracaso de las políticas económicas de Castro, aunque sobre esto siempre pesará la duda de si hubieran funcionado mejor sin el bloqueo de su gran vecino del norte, o si la Unión Soviética -que forzó a Cuba hacia un comunismo que al parecer Fidel no quería en un principio- no le hubiera hecho ser excesivamente dependiente de Moscú. También hay que tener en cuenta qué países no comunistas de Centroamérica y el Caribe tienen a veces los mismos problemas que los cubanos, aunque a veces leyendo la prensa española uno piense que los únicos que tienen penurias en el mundo latino sean los venezolanos y los cubanos.

Es obligado mencionar en este blog la relación que Castro tuvo con China, y que no siempre fue buena. Los cubanos siempre cuentan que Fidel usó un método original para establecer lazos diplomáticos con el régimen de Mao: en uno de sus primeros discursos públicos, pronunciado el 2 de septiembre de 1960 en la Plaza de la República en La Habana, mencionó entre otros temas la necesidad de acercarse a China y sugirió votar la apertura o no de relaciones con Pekín a mano alzada, que fuera el “pueblo” el encargado de decidirlo (por “pueblo” se refería a los asistentes al discurso). Entre gritos de entusiasmo, se acordó entonces la alianza con Pekín y, de paso, la ruptura con el régimen de Chiang Kai-shek, refugiado en Taiwán. En este enlace podéis leer el discurso de aquel día, y es una transcripción muy curiosa porque incluye los gritos de la muchedumbre.

Ese buen comienzo no continuó demasiado bien. Castro fue aumentando su dependencia de la Unión Soviética, casi porque no le quedaba más remedio debido al bloqueo económico estadounidense, en un momento en el que las relaciones de Moscú y Pekín se estaban deteriorando tanto que para Mao el gran enemigo dejó de ser el capitalismo y empezó a ser el “revisionismo” de Kruschev. Cuba quedó en la órbita soviética, lo que implicaba entonces darle la espalda a los chinos. A pesar de ello, el Che Guevara -más partidario de China que de la URSS, en contra de las ideas de la facción que encabezaba Raúl Castro, hermano de Fidel y hoy principal líder de Cuba- consiguió viajar a China en 1964, reunirse con Mao e intentar estrechar lazos, con poco éxito. En este otro enlace tenéis un extracto de la conversación mantenida entre el comandante y el Gran Timonel.

En 1966, Castro llegó a decir de Mao que estaba ya demasiado viejo y debía dar paso a otros líderes para el país (pocos meses después, Mao lanzó la Revolución Cultural, precisamente para combatir a los que pensaban lo mismo que Fidel dentro de China). Los 60 y 70 fueron tiempos de muy pocos contactos entre La Habana y Pekín. Hubo que esperar a la caída del Muro de Berlín, o mejor dicho, la de la Unión Soviética, para que Cuba realmente se acercara a China, en parte por necesidad, ya que en los 90 los cubanos vivieron sus peores tiempos de escasez, debido al derrumbe del corredor de ayuda económica Moscú-La Habana. Fue en estos tiempos cuando Fidel viajó por primera vez a China y empezó a reunirse con los líderes comunistas de este país (quienes, tras la retirada de Castro hace 10 años, le han seguido visitando cuando han ido a Cuba).

Los lazos diplomáticos cubano-chinos han sido en lo que va de siglo muy intensos, raro es el mes en que un líder chino no está de visita por Cuba o uno cubano por tierras chinas. Los cubanos fueron en las últimas décadas la comunidad más numerosa de hispanohablantes en ciudades chinas como Pekín, aunque creo que ahora los españoles les superamos, sobre todo desde que la crisis en nuestro país aumentó la emigración a éste y otros lugares.

Sin embargo, la relación cubano-china sigue estando dominada por cierto secretismo de aliados comunistas que no quieren que el resto se enteren de lo que traman, algo que recuerda a la relación que China tiene con Corea del Norte (en el sentido de que se cuentan muy pocos detalles, y de que muchas veces no se informa de las visitas oficiales hasta que terminan). El hecho de que China se haya abierto inmensamente más a la economía de mercado que Cuba ha limitado la cooperación económica bastante: los chinos tienen mucha más facilidad para invertir en otros países latinoamericanos, como Perú, Chile o hasta Venezuela, y además Cuba no es tan rica en materias primas como para atraer los intereses de Pekín. La relación ha sido más sentimental y simbólica que otra cosa, lo que no ha impedido que este fin de semana el presidente chino, Xi Jinping, haya expresado sus condolencias por la muerte de Fidel de forma algo más expresiva que en el caso del fallecimiento de otros líderes internacionales: esta vez ha dicho que Fidel “vivirá para siempre”, y hasta se ha televisado su mensaje de condolencia, cosa muy poco frecuente en este país.

1 Comment

  1. Enviado por Pacou
    (Contacto Página)
    ¿Y de Rita no ha dicho nada, el Xi Jinping?

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Xi Jinping no sé, pero el Mercado de la Seda, especialmente su sección bolsos, está de luto.

    ~~~

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.