Fin de semana electoral
(por la elección de Miss Mundo)

Este fin de semana en España habéis estado muy pendientes de votar, pero yo, que ya voté el jueves (me llegó el voto rogado, cosa con la que no contaba) he tenido que viajar al sur de China, concretamente a la ciudad de Sanya, para cubrir el concurso de Miss Mundo. Cosa que hago por segunda vez, ya que me tocó también en 2012.

Al llegar el viernes para comenzar a trabajar, lo primero que me sorprendió fue el extraño lugar donde periodistas, organización y misses nos hospedábamos y donde se celebraba el concurso: el Hotel Beauty Crown, inaugurado en 2003 para la primera vez que Miss Mundo se celebró en Sanya (desde entonces ha habido otras cinco). El Beauty Crown es la versión más literal de la expresión «bosque de rascacielos» que nunca antes he visto.

¿Me he metido en la pantalla de Super Mario sin darme cuenta?

Oh decepción, el hotel no estaba junto a la playa, como pensaba que estaría, aunque tenía unas bonitas vistas al río de la ciudad.

También había fantásticas vistas en el ascensor, porque cada vez que lo usaba (yo estaba en el piso 16) éste se paraba en cinco o seis pisos cada vez y en cada piso se montaban unas cuantas misses. Nunca jamás estuve tan contento de que un ascensor tardara en bajar o subir.

El sábado las candidatas, a cual más bella, pasaron un duro día de ensayos bajo el sol. Se decía que la francesa, una preciosa polinesia de Tahití, estaba entre las favoritas.

En ese primer día los periodistas teníamos que acreditarnos, y ¡holy shit! la zona de acreditaciones era una especie de Capilla Sixtina con características chinas. El lugar estaba alcanzando unos niveles kitsch muy altos, incluso para ser China e incluso siendo todo para algo igualmente kitsch como es Miss Mundo.

Llegó la noche decisiva, la del sábado, con todas las candidatas vestidas con sus mejores galas. Miss Mundo, a diferencia de Miss Universo (propiedad de ese infraser llamado Donald Trump), no tiene desfiles en bikini, pero sí una fantástica parte en la que cada una viste con traje regional de su nación y de esta guisa bailan todas juntas.

Poco a poco las candidatas fueron pasando distintas cribas, la favorita francesa llegó al penúltimo escalón, el de las 10 últimas, y finalmente la ganadora fue… ¡España! Gran sorpresón, incluso para mí, que no me esperaba cubrir el primer Miss Mundo de la historia logrado por una paisana. Ella es Mireia Lalaguna, una imponente barcelonesa que gracias a ser compatriota, pude entrevistar y fotografiar con relativa facilidad, pese a que antes de la final había tenido numerosas limitaciones a la cobertura. Mireia es la segunda española alta y rubia que triunfa en China este año -y a la que entrevisto-, pues no olvidemos que Garbiñe Muguruza se llevó el importante Abierto de Pekín el pasado octubre.

En fin, con tantas emociones casi no me dio tiempo de ir a la playa, aunque bueno, el finde estuvo algo nublado y tampoco apetecía nadar mucho. En todo caso, me escapé a mediodía de hoy, y así pude descansar un poco de ver cuerpos esculturales.

Y ya está, de ahí en taxi al aeropuerto para volver a Pekín de noche y pegarme al transistor para ver quién gana las otras elecciones. En ese trayecto en taxi pasamos otra vez junto al estrambótico bosque donde España logró su primer título de Miss Mundo: poco nos acordaremos de todo esto mañana, cuando comencemos a ver qué nuevo Gobierno nos espera en España, pero en fin, que quede constancia de todo ello aquí.

¡Sé el primero en comentar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.