Gas y petróleo ruso en China

Sigo repasando, como en entradas anteriores, las relaciones entre China y Rusia: si hace dos semanas expliqué un poco las disputas territoriales y la semana pasada me centré en las ambiciones árticas de los dos países, hoy voy a intentar resumir los lazos energéticos. Más concretamente, voy a repasar los gasoductos y oleoductos que unen a los dos gigantes. En el pasado las dos redes de grandes tuberías se confundían en mi memoria, así que aprovecho el texto de hoy para aclararme a mí mismo las ideas.

PETRÓLEO

Un 20 % del petróleo ruso se exporta a China, frente al 60 % que va a los países europeos, en cifras aproximadas y que no tienen en cuenta los vuelcos que puedan llegar con la guerra de Ucrania. Entre 2015 y 2019 Rusia fue el principal exportador de crudo a China, superando a los tres tradicionales grandes exportadores de los 10 años anteriores, que eran Arabia Saudí, Angola e Irán.

Este ascenso se explica, en parte, por la puesta en marcha del Oleoducto Siberia Occidental-Océano Pacífico, conocido por sus siglas en inglés (ESPO) y en ruso (BCTO). Este oleoducto de casi 5.000 kilómetros lleva petróleo desde los yacimientos de Siberia a la ciudad china de Daqing, gran centro chino del refinado de crudo.

Rusia comenzó la construcción del oleoducto en 2006, y la terminó en 2012 (cuando llegó a Kozmino, puerto del Mar del Japón), pero China recibía crudo de esas tuberías ya en 2011, porque como veis en Skovorodino el oleoducto se bifurca en dos: el ramal a Daqing, que se terminó antes, y el que llegaba a Kozmino, donde el petróleo se dirige sobre todo a Japón y Corea del Sur.

En los primeros años de este siglo, hubo cierta competición entre China y Japón por que Rusia acelerara antes la «rama china» o la «rama japonesa» de esta red, pero finalmente fueron los chinos los que «ganaron», en parte porque gran parte de esa rama china la construyeron ellos mismos, y porque a fin de cuentas son mejores clientes en cifras absolutas.

Un factor que probablemente retrasó la puesta en marcha de este gran oleoducto fue el hecho de que inicialmente fue un proyecto de la petrolera privada rusa Yukos, propiedad del oligarca Mijaíl Jodorkovski, por aquel entonces el hombre más rico de Rusia. Jodorkovski fue uno de los magnates enriquecidos por Boris Yeltsin y hundidos por Vladimir Putin: ahora vive en Londres, tras pasar unos años en la cárcel por blanqueo de capitales. El proyecto de Yukos fue heredado por la firma estatal Transneft, cuyo jefe, Nikolai Tokarev, es próximo a Putin.

GAS

Si la guerra no lo trastoca todo, también Europa es por ahora mucho mayor mercado para Rusia que China: los rusos exportan cinco veces más gas natural a los países europeos que al gigante asiático. Para China, por otro lado, Rusia no es como en el caso del petróleo el principal proveedor: en los últimos años es Turkmenistán, un país con tanto gas que tiene un agujero con gas natural ardiendo permanentemente.

Pozo de Darvaza, también conocido como Puerta del Infierno.

Otros países como Qatar, Australia, Malasia o Indonesia son destacados exportadores de gas natural a China, que sólo importa a los rusos aproximadamente un 1 % del gas natural que compra del exterior.

Esto podría cambiar progresivamente, sin embargo, desde que a finales de 2019 comenzó a funcionar el gasoducto Power of Siberia, gestionado por otro gran gigante empresarial ruso, Gazprom. Su recorrido es parecido al oleoducto ESPO, pero no exactamente igual, y también se ramifica para llegar a China y a las costas más cercanas a Japón y Corea del Sur, pero creo que la parte «japonesa» aún no está terminada. Una vez en China, el gasoducto llega hasta la misma Shanghai.

En este caso, los obstáculos para la construcción de este gasoducto fueron sobre todo medioambientales: el recorrido inicial pasaba demasiado cerca de zonas protegidas en el lago Baikal (la gran masa de agua que se ve cerca del extremo occidental del gasoducto) y hubo que cambiarla ligeramente.

Rusia y China negocian por otro lado la construcción de un segundo gasoducto, el Power of Siberia 2, que en este caso levaría gas natural al oeste chino. Este proyecto llevaría gas natural de yacimientos mucho más occidentales que normalmente se dirigen hacia Europa, lo que haría que China y Europa compitieran por el mismo gas natural, cosa que ahora no ocurre. Con la actual guerra de Ucrania, este proyecto podría acelerarse si Europa cerrara la llave del gas ruso, aunque no sabemos si esto ocurrirá porque muchos países europeos, empezando por Alemania, no quieren hacerlo de momento.

2 Comentarios

    • ¡Muchas gracias! Todo lo del antiguo blog lo exporté a éste, artículo por artículo. Me costó trasladarlo alrededor de medio año, en 2017… hasta en mis vacaciones de entonces por Mongolia o la India estuve copiando y pegando. Un trabajazo, pero me gustó recordar mis antiguos artículos.

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