Gesuiti euclidei vestiti come dei bonzi

Es triste que los obituarios sean cada vez más frecuentes en esta web, señal de que ya tenemos una edad y que las personas de nuestros recuerdos nos irán dejando poco a poco, pero hoy toca dedicarle una despedida a Franco Battiato, el cantante italiano que ayer se nos fue y cuyas bizarras canciones fueron ajenas a todas las modas. Quizá por ello resistieron mucho mejor el paso del tiempo.

Es fácil introducir a Battiato en un blog sobre China, porque este cantante-filósofo fue uno de los pocos artistas, que yo sepa, que habló de Historia oriental en al menos una de sus canciones. Fue en la que es quizá su canción más conocida, «Centro Di Gravità Permanente», que empezaba así:

Una vecchia bretone con un cappello e un ombrello

di carta di riso e canna di bambù.

Capitani coraggiosi,

furbi contrabbandieri macedoni.

Gesuiti euclidei vestiti come dei bonzi

per entrare a corte degli imperatori

della dinastia dei Ming.

 

No creo que haga falta estar muy versado en la lengua de Dante para entender que Battiato habla de los jesuitas que se vistieron como monjes budistas bonzos para poder entrar en la Ciudad Prohibida. Está hablando de Mateo Ricci (y del español Diego de Pantoja), en el siglo XVI. En este blog hemos hablado en más de una ocasión de este suceso, y por supuesto, se mencionó a Battiato.

Aunque siempre fue difícil analizar las canciones del siciliano, creo que en ésta se refería, con eso de «buscar un centro de gravedad permanente», al difícil acto de intentar tener unas ideas fijas en esta vida, porque pueden pasar cosas en ella que te las cambien, por lo que a veces toca adaptarse, relativizar. Los jesuitas en China fueron un gran ejemplo de ello, se tuvieron que «budistizar» para poder tener una presencia en China, y precisamente cuando intentaron volver a ortodoxia fue cuando el emperador los echó con cajas destempladas del imperio.

No sé si alguna idea es fija para siempre, sobre todo política. Precisamente estos días que se cumplen 10 años del 15-M (que en este blog apoyé desde el comienzo, iniciando unos años en los que me politicé muchísimo hacia el lado izquierdo) he pensado en qué quedó aquello, y sobre todo en qué quedaron sus herederos políticos, que fueron Podemos y Pablo Iglesias. Un Iglesias que justo ahora, qué simbólico, se retiró de una intensa década en la política y hasta se cortó la coleta para celebrarlo.

Por cierto, que con su famosa primera foto descoletado, cierra un círculo:

El Cáucaso, circa 1895: un joven y atractivo Stalin, que como todos sabemos se parecía a Sergio Ramos, se hace un retrato leyendo un libraco.
Unas décadas después, un joven Mao se hace una foto leyendo obras de Stalin.
Pasan más décadas, y Jean-Luc Godard filma «La Chinoise», una película sobre maoístas franceses con el Libro Rojo de Mao en sus manos.
Otras décadas que pasan, e Iglesias se fotografía sin coleta y con un libro en las manos. ¿Su título? «Me cago en Godard».

Lo dicho, se cierra un círculo (no sé si de los de Podemos).

Bromas sin absolutamente ningún sentido político aparte, aprovecho para despedir políticamente a un Iglesias que siempre me gustó más como presentador de la Tuerka y de Fort Apache que como político, y al que le perdí un poco la fe como se la he perdido bastante a la izquierda española, hoy muy perdida en cosas que no son lo que la izquierda histórica defendía.

Pero hoy la despedida más importante y sentida, la que toca de verdad, es para Franco Battiato. Dancemos en su honor con otra de sus mejores canciones, o si lo preferís, con la mítica parodia que le dedicó Martes y Trece.

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