Hay quE VER, ESTos alpinistas

Hace unos días, la espectacular foto que hoy ilustra este post se hacía viral: escaladores haciendo cola para hacer cima en el monte Everest, el más alto del mundo. Se trata de la ascensión por el lado nepalí de la montaña, mucho más concurrido, ya que por la ruta china, en la cara norte, no hay tal atasco, porque el ascenso por allí es más difícil y está más restringido por las autoridades chinas, al ser en el Tíbet.

La foto ha vuelto a plantear el debate sobre si es «lícito» subir a estas montañas tan altas con botellas de oxígeno o no. Los montañeros puristas dicen que eso es trampa, y que al hacer estos ascensos tan «fáciles» se forman todas estas colas. En mi opinión de persona ajena al mundo de los crampones, yo creo que sí que se pueden hacer «trampas», de la misma manera que hay grandes nadadores que se pueden hacer el Canal de la Mancha nadando pero deben permitir que los menos dotados lo hagamos en barco o en avión. Otra cosa es que ascender con oxígeno sea considerado una proeza deportiva o no: allí sí que lo podemos debatir, quizá ascender al Everest con esa ayuda sea como hacerlo en helicóptero y no deba contabilizarse. Aunque bueno, al piloto de helicóptero que fuera capaz de poner a un pasajero justo en la cima de una montañota de éstas también habría que tenerlo en muy alta consideración.

A mí lo que me sorprende es la cantidad de gente que sube con lo caro que es: escalar al Everest, según contaba una reciente nota de El País sobre este tema, cuesta entre 26.000 y 115.000 euros. Subir con oxígeno, por cierto, es mucho más caro que hacerlo a pelo, ya que cada botellita vale unos 250 euros y hacen falta por lo menos unas 20 para subir si no eres un Oiarzábal de la vida.

La cola para llegar al Everest, montaña llamada Qomolangma por los tibetanos y Sagarmatha por los nepalíes, sería una imagen chistosa si no fuera por el hecho de que esos atascos a veces le pueden costar la vida a los montañeros, ya que al pasar más tiempo a tan gran altura su cuerpo, a veces no entrenado para ello, puede sufrir más y jugarles una mala pasada en forma de embolias o caídas mortales debidas al cansancio. En los días de la foto de la larga cola murieron alrededor de una decena de escaladores, quizá alguno de los que sale en la imagen, y según los expertos el tiempo que perdieron haciendo esa cola pudo influir en su trágico final.

Todo esto reaviva las llamadas a que se prohíba el ascenso «amateur» sin oxígeno al Everest, aunque será difícil que Nepal y China renuncien a ello, teniendo el cuenta los pingües beneficios que les da. Como mucho, a lo mejor aumentan los límites diarios de ascensos. El año pasado subieron 802 personas al Techo del Mundo, una cifra récord, pero sólo UNA lo hizo sin oxígeno artificial.

El autor de la foto del atasco, yo creo que candidato al World Press Photo de este año aunque no sea periodista, es Nirmal Purja, un ghurka que como muchos componentes de esa etnia nepalí ha pasado su juventud en las filas del ejército británico, y ahora ha dejado el mundo castrense para intentar subir todos los picos del mundo de más de 8.000 metros (que son 14 y están todos en el Himalaya y el vecino Karakorum) en sólo siete meses, lo que pulverizaría el récord actual -siete años, 10 meses y seis días- conseguido entre 2005 y 2013 por el surcoreano Kim Chang-ho y sin oxígeno (el pobre, por cierto, falleció el año pasado en una tormenta de nieve en el Himalaya).

Supongo que Purja usará botellas de oxígeno en por lo menos algunos de los ascensos, pero no he conseguido confirmarlo. En apenas 31 días ha conseguido subir seis, pese a que el atasco en Qomolangma seguramente frenó al menos unas horas sus planes.

Algún dato wikipédico más sobre los ochomiles y las personas que los han conseguido ascender: la montaña más ascendida de este selecto club es, por supuesto, el Everest, con más de 5.000 alpinistas llegando a su cima con o sin atascos. Le sigue con unas 3.000 ascensiones el Cho Oyu, que tiene fama de ser el ochomil más sencillo. El menos ascendido, con sólo 191 alpinistas llegando a su cima, es curiosamente el primer ochomil que fue conquistado, el mítico Annapurna, que en 1950 subieron los franceses Maurice Herzog y Louis Lachenal, tres años antes de que el neozelandés Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norgay pasran a la historia por ser los primeros en alcanzar la cumbre del Everest. La razón de que el Annapurna se suba poco es fácil de entender: un 4 por cien de los que lo han intentado subir han fallecido, la tasa más alta de todos los ochomiles. En todo caso, la montaña más mortal en cifras absolutas es el Everest, con 223 fallecimientos, cifra favorecida por el alto número de visitas y la escasa experiencia de algunos de los que suben.

El temido K2, la segunda montaña en altura y en número de fallecimientos, es la única de las 14 que no ha sido subida nunca en invierno, porque lo de ascender en esa estación también se tiene muy en cuenta en el complicado mundo de las estadísticas alpinísticas. Y esto de subir con frío, al parecer, es una cosa que se les da bien a los polacos, porque en 10 de los 14 ochomiles existentes el honor de ser el primero en llegar a sus cimas en fechas invernales lo tienen montañeros de Polonia.

Los chinos, pese a tener la cifra récord de nueve ochomiles en su país (aunque cuatro compartidos con Nepal, otros cuatro con Pakistán y sólo uno enteramente en su territorio) no tienen demasiados records a su nombre, aunque sí fueron los primeros en subir en 1964 el Shishapangma, precisamente el último ochomil que quedaba entonces por conquistar pese a ser el más «bajito» de todos. Fue un equipo de 10 montañeros, y seguramente en aquel entonces el Tíbet estaba aún más cerrado a cal y canto que hoy en día, lo que facilitó que los chinos fueran los primeros. Incluso hoy en día sigue siendo uno de los  14 montes con menos ascensos (unos 300).

Hubo que esperar al año pasado para que un alpinista chino, Zhang Liang, lograra ser el primero de su país en coronar los 14 ochomiles, algo que han conseguido ya unas 40 personas de todo el planeta (pero sólo 19 sin oxígeno artificial, y él no está incluido). La primera de la historia en lograrlo es para muchos el mejor montañero de todos los tiempos, el italiano Reinhold Messner, entre 1970 y 1986, deportista que es actualmente uno de los principales enemigos el ascenso con oxígeno artificial. El primer español, sexto mundial, y tercero mundial sin ayuda de oxígeno, fue Juanito Oiarzábal, que completó la proeza en 1999. Vasca como Oiarzábal es la primera mujer del mundo en coronar los 14 ochomiles, Edurne Pasabán (en 2010), aunque si os acordáis en aquel entonces hubo una larga polémica en torno a si la surcoreana Oh Eun-sun le había adelantado por nueve días. Al final se consideró que Oh, oh sorpresa, había hecho «trampa» al subir una de las montañas más complicadas, el Kangchenjunga (único ochomil que hay en la India), así que la vasca mantiene el récord. De todas maneras, ya sabemos que para los puristas subir con oxígeno embotellado no vale, y Pasabán ascendió el Everest usando botellas con este gas que tanto apreciamos, así que muchos subrayan que la primera mujer en subir las 14 cimas sin ayuda gaseosa fue un año después, en 2011, la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner.

Subir tantas montañas, con lo duro y caro que es, puede llevar a muchos de estos alpinistas hasta más de 15 años, por lo que muchos han alcanzado los 40 y 50 cuando han conseguido los 14 ochomiles, y por ello es también una gran hazaña que el nepalí Chhang Dawa Sherpa sea por ahora el que ha coronado todos estos montes a una edad más joven, 30 años. En el otro lado de la balanza, un español, el barcelonés Oscar Cadiach, logró ascender el último de sus 14 ochomiles en 2017 con 64 años, y es el único sexagenario que ha logrado la proeza. Sin botellas de oxígeno, por cierto.

ACTUALIZACIÓN (a la mañana siguiente): justo hoy El País ha entrevistado al autor de la foto, así que comparto esa entrevista en este link.

2 Comentarios

  1. Muy interesante, no conocía la anécdota de Nirmal Purja. Espero que logre su meta, parece que el principal escollo sería la financiación.
    Otro del que no se sabe mucho últimamente es Carlos Soria. Parece que a sus 80 años se recupera de una operación de rodilla y que en otoño va a intentar el ascenso al Dhaulagiri. Ese y el Shisha Pangma son los que le quedan para cerrar la cuenta del desafío que se propuso… Parecería imposible si no estuviéramos hablando de una persona que hace tres años coronó el Annapurna, posiblemente la cima más difícil, con menor número de ascensos y mayor siniestralidad. Espero también que pueda alcanzar su mete, aunque algo me dice que tras conseguirlo, lejos de descansar, se plantearía volver a empezar la cuenta desde el principio.
    Un saludo, ¡buena entrada!

    • a ver si lo consigue, sería toda una hazaña… por cierto, no he mencionado en el artículo a mi paisano Carlos Pauner, de Jaca (Huesca), quien es considerado el primer y hasta ahora único aragonés que ha subido los 14 ochomiles, aunque persisten ciertas dudas de si consiguió ascender totalmente o no uno de ellos, el Shishapangma, por lo que no es incluido en la lista de Wikipedia. Él sin embargo defiende que si lo hizo, que al principio tenía dudas porque en la cima estaba muy oscuro, pero que al final se comprobó que sí lo había hecho. Este mundo del alpinismo deportivo es complicao.

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