Hay Xi para rato

Antes de que Puigdemont nos mate a todos de un infarto hoy (que si convoca elecciones, que si no lo hace, que si declara la DUI, que si se va a un monasterio de clausura…) os contaré lo que esta semana nos ha deparado el XIX Congreso del Partido Comunista de China, que terminó el martes. Un día después, se presentó el nuevo y todopoderoso Comité Permanente del Partido, formado por las siete personas que teóricamente parten la pana en el país. Se presentaron como se ve en la foto de arriba, con unas posturas como para ponerse a cantar a coro, pero el único que dijo algo fue el del centro, el emperador Xi Jinping.

Todo el mundo coincide en que los cinco nuevos miembros del comité (sólo repiten Xi y el primer ministro Li Keqiang) son gente muy pero que muy aliada del presidente, algunos hasta amigos personales y de juventud. Anteriores Comités Permanentes eran un poco más equilibrados, había amigos del presidente pero también gente ligada a otros grupos de poder en el Partido (los que vienen de Shanghái, los cercanos a la Liga de Juventudes Comunistas, los hijos de viejos revolucionarios…) pero Xi ha decidido acabar con esa costumbre y rodearse sólo de sus colegas.

Además, colegas de su misma edad. No hay ninguno “joven”, que para los estándares del Comité Permanente serían unos 55 años, frente a los más de 60 que tienen los siete. Nadie que pueda sonar como futuro presidente chino cuando Xi se jubile. Y eso es muy raro: en presidencias anteriores, cuando el jefe de Estado llevaba cinco años en el poder (como le pasa a Xi ahora) ya debía haber en el Comité Permanente alguna estrella emergente. Xi lo era cuando mandaba el anterior presidente, Hu Jintao: fue incluido en el Comité Permanente en 2007 y nombrado vicepresidente en 2008, cuando Hu estaba en el ecuador de su mandato.

La ausencia de heredero aparente, ha señalado todo el mundo, hace pensar que Xi podría gobernar no sólo los 10 años que ya se esperaba que estaría, sino al menos 15, quién  sabe si 20, o vaya usted a saber si hasta que fallezca, como hicieron en tiempos Mao Zedong y Deng Xiaoping, antes de que llegaran presidentes más tecnócratas y grises. ¿Tendremos ya que hablar de la China “xiísta”, como se habló de la China maoísta? Si llegamos a ancianos y en ese futuro Xi es una figura histórica y épica como la de Mao, ¿podremos decir que lo conocimos y que no era tan divino como lo van a pintar?

Personalmente, no estoy demasiado contento con estas perspectivas. Con Xi en el poder la retórica comunista se está volviendo terrible, y la propaganda en torno a su persona comienza a ser excesiva. Corrijo: hace años que se volvió excesiva.

En redes sociales circula hoy una recopilación muy interesante de portadas del Diario del Pueblo mostrando a los líderes chinos del momento después de importantes congresos comunistas, con fotos de todos los Comités Permanentes elegidos entonces. La portada de hoy  (última a la derecha) lo dice todo. Cuando Xi habla de “Nueva Era”, se debe referir a eso: ya no gobierna un grupito de siete magníficos, sino él solito.

2 Comentarios

  1. Pues vaya. Los contrapesos en política son fundamentales. Ya no digo la famosa separación de poderes, pero almenos ciertos contrapesos que permitan que si el jefazo se pone on fire la cosa se pueda reconducir un poco. Trump, por ejemplo, por suerte tiene ciertos contrapesos. Un momento on fire que recuerdo es la segunda legislatura de Aznar. En estos casos de aumento de volumen del mandatario, aunque parezca imposible, no será en el fondo un síntoma de cierta debilidad?

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