Hi mates, from Eastruloi

Anticipaba hace unos días que me esperaba un largo viaje, y así es: me encuentro estos días en Australia, quizá el último gran país de este lado izquierdo del Asia-Pacífico que me quedaba por visitar (y también el último continente que me quedaba por ver, aunque si consideramos que América son dos continentes, me faltaría el del sur). No está el Land Down Under cerca de China, fueron casi 12 horas de avión, pero desde España serían quizá 24, así que decidí aprovechar que estoy a medio camino para acercarme por este lugar.

Australia es un lugar donde se supone que hablan inglés, idioma que en teoría he estudiado y usado con frecuencia, pero no hay forma de entender a estos aussies, porque han decidido cambiar todas las vocales de sitio. De ahí el título que uso hoy, he decidido homenajearles poniendo yo también las vocales al azar.

Cachondeo aparte, he visitado de momento Sydney y Melbourne, las dos mayores ciudades del país y las dos sedes olímpicas que ha tenido Australia, y me han gustado cada una a su manera. Sydney, con su icónica Ópera y su Harbour Bridge, es una ciudad más bonita de lo que pensaba, llena de arquitectura victoriana, de espléndidas playas que en vez de palmeras tienen unos pinos australes enormes y de jardines por los que picotean las gaviotas y los ibis, un pájaro de pico largo que se parece al kiwi (al kiwi pájaro, no al kiwi fruta). Muchas casas tienen unos fantásticos balcones de hierro bellamente forjado, y todo el mundo esta mazao y es guapísimo, no sé cómo me han dejado entrar.

Los de Sydney, en un gesto que me recuerda mucho a los chinos, apodan a su famoso puente “la percha”, porque se parece a un colgador de ropa.

En Melbourne sólo he estado un día, pero por lo que he visto es una ciudad de avenidas más anchas, rascacielos más altos y más edificios modernos que victorianos, aunque alguno conservan también del siglo XIX. No tiene Melbourne monumentos icónicos como los dos archifamosos de Sydney, pero para compensar acoge el Abierto de Australia (empieza la próxima semana) y casi se podría decir que el centro neurálgico de la ciudad es la zona deportiva donde están las pistas de tenis, porque además también están allí los grandes estadios de cricket, de fútbol australiano y de rugby, los otros deportes nacionales de uno de los países más deportistas del mundo.

¡Los tranvías de Melbourne son gratis en el centro de la ciudad! Se agradece, porque Australia es carillo.

No es difícil encontrar puntos de unión entre China y Australia, ya que tanto en Sydney como en Melbourne, e imagino que en muchas otras ciudades de este país, hay una enorme población china (es quizá el país no asiático con más porcentaje de chinos en la población total, deben ser entre un 20 y un 25 por ciento). También hay bastantes coreanos, por lo que he podido ver. En las dos ciudades pasé por sus respectivos Chinatowns, que en ambos casos son básicamente una o dos calles con restaurantes asiáticos flanqueadas por puertas de estilo oriental. Nada muy espectacular, pero con lo brillantes que son los colores del verano australiano, todo queda bien en las fotos.

Chinatown de Sydney.
Chinatown de Melbourne.

La fuerte presencia china en Australia no ha estado exenta de tensiones en los últimos años. Recientemente ha habido protestas de los chinos porque han aparecido carteles racistas contra ellos en universidades australianas, y del mismo modo los australianos han puesto el grito en el cielo porque salieron en internet correos electrónicos o algo así pidiendo a los chinos que viven en Australia que influyan en la política de ese país para ¿derrocar? a su Gobierno. En mi opinión, polémicas exageradísimas que elevan a problema de Estado escritos de trolls en la red o pintadas de gamberros en el baño de un campus.

Más importante es el hecho de que China, si la memoria no me falla, ha conseguido que los australianos le alquilen durante nada más y nada menos que 99 añazos la administración del puerto de mercancías de Darwin, en el norte de Australia. Me recuerda a los 99 años que Hong Kong estuvo cedido al Reino Unido, es como una especie de desquite chino contra la Commonwealth. Para añadir más morbo estratégico al asunto, el puerto está muy cerca de una base militar norteamericana en tierras australianas. Un símbolo de los dilemas a los que a veces se enfrenta Australia, teniendo que elegir en ocasiones si tener gestos con Washington o con Pekín.

4 Comentarios

  1. No te preocupes, tanto ingleses como estadounidenses me dijeron que a ellos también les costaba de entender el inglés de los australianos ya que algunas palabras las pronuncian a medias.

    • Parece ser que es un acento más parecido al irlandés o el escoces… muchos de los primeros habitantes blancos de Australia eran convictos con muco slang.

  2. Hola CHINO CHANO, soy Ling de Guangzhou China. He seguido este blog hace muchos años creo q desde el 2010 y de verdad me gusta mucho. En la navidad de 2017 estuve en Australia y justamente visité Sydney y Melbourne. Estoy totalmente de acuerdo contigo sobre su distinto inglés jeje. Pero lo más q me asustó de allí son LAS MOSCAS, pero miles de moscas, dentro de la ciudad no encuentra tanto pero en el campo y en las fueras de la ciudad hay montones. No entiendo por qué la gente no habla mucho de eso pero me da mucho asco. Y dicen q su raro inglés viene de eso, no abren mucho la boca cuando hablan es para evitar q las moscas se metan en la boca……Gracias por siempre compartir tus experiencias y tus viajes :)

    • Es verdad, son pesadísimas las moscas australianas! Y en las Blue Mountains estoy convencido de que una me siguió todo el puñetero día. Son incluso más pesadas que las españolas, que ya es decir. Por cierto, qué pocas moscas hay en China. También decir que en Sydney me visitó en la habitación una araña enorme, peluda y marrón.

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