HK, otro lugar de políticas imposibles

(Carrie Lam, próxima jefa ejecutiva de Hong Kong, en un viaje a Pekín en los años 70)

 

Mientras en España Susana Díaz se ha presentado hoy como la candidata del aparato del PSOE para “salvar la izquierda”, a muchos miles de kilómetros de allí otra mujer, Carrie Lam, candidata del aparato del Partido Comunista de China (aunque sin ser oficialmente miembro de éste) se convertía en la primera mujer que dirigirá un lugar tan complicado y fascinante como es Hong Kong. No me gusta meterme en política española desde este foro, pero en fin, la coincidencia en el tiempo me ha hecho gracia. Tranquilos, que no voy a seguir jugando a compararlas en lo que queda de artículo, que tampoco son tan parecidas.

Lam ha sido la ganadora en unas pseudoelecciones en las que sólo votan unas 1.300 personas, en su mayoría pertenecientes a la clase rica de Hong Kong, una ciudad de 7 u 8 millones de habitantes. Un caso de oligarquía de libro, vaya, pero que tampoco era mucho mejor cuando esa increíble ciudad era británica, no se crean. Lam, que ha sido en los últimos años la número dos del gobierno local, ha obtenido 777 votos, lo cual al parecer ha servido para que en las redes sociales se rieran un poco de ella, ya que por lo visto el número siete en cantonés -el idioma que se habla en Hong Kong- tiene un sonido similar al de “estúpido”. En fin, humor tonal.

Carrie Lam nouadeis

Las cosas como son, ninguno de los tres candidatos que había era un antisistema, los tres parecían bastante dispuestos a seguir obedeciendo las directrices de China, aunque lo cierto es que en las encuestas (al menos en Hong Kong tienen de eso, en China ni siquiera) el predilecto de la ciudadanía parecía ser el antiguo responsable de Finanzas de la ciudad, John Tsang, quien tiene el maravilloso apodo de “Señor Pringles” porque su simpático bigote recuerda al de la mascota de las patatas fritas. Y a él no le importó nunca, hasta ha posado alguna vez junto a su alter ego patatil.

En fin, las elecciones pasan en cierto modo página a unos años llenos de tumbos en Hong Kong, que el próximo mes de julio cumplirá 20 años como parte del territorio chino después de 150 años de colonialismo británico. China prometió a Hong Kong en 2007 (para el décimo aniversario del retorno) que para celebrar ese vigésimo aniversario habría sufragio universal en el pequeño territorio, pero al final no ha sido así. La historia es larga pero la intentaré resumir: en 2014 China dijo que sí, que confirmaba lo del sufragio universal, pero matizaba que los candidatos a votar serían básicamente designados a dedo por ella. En Hong Kong mucha gente no estuvo de acuerdo, y a finales de ese año se armó por ello la Revolución de los Paraguas, que fue básicamente la versión local del 15-M, un acontecimiento lleno de lemas, cultura popular, espíritu rebelde y valentía que, hay que reconocerlo, fue bastante bonito y quedará en el recuerdo. Tras el 15-M hongkonés llegó el momento de hacer política, pero todo acabó en fiasco: en el parlamento local, cuando tocaba aprobar la reforma para el sufragio universal, varios legisladores pro democracia se fueron del hemiciclo en plena votación como protesta y ésta no pudo ser aprobada. El resultado: ni sufragio universal, ni candidatos independientes. Todo se dejó como antes.

En mi opinión, que es la de un outsider y podría no valer un pimiento, creo que los pro demócratas se equivocaron. Si yo fuera legislador hongkonés, que oye, nunca se sabe, creo que me hubiera puesto en plan pragmático y hubiera votado que sí a una reforma electoral que llevara a Hong Kong el sufragio universal, aunque los candidatos fueran más falsos que un combate de pressing catch. A ver, al menos podría votar todo el mundo, y sí, no habría mucho bueno para elegir, pero al menos quedaría la opción del voto en blanco como protesta… Y la entrada de la ciudadanía en la votación podría haber conseguido que los candidatos tuvieran más interés en servir al votante, habría comenzado a introducir algo de cultura democrática en un sitio donde nunca la ha habido, podría mostrar a China que la democracia no es tan temible como creen… En fin, yo pienso que se equivocaron, pero respeto ese “o todo o nada” que escogieron.

Salvando mucho las distancias -hoy me ha dado por compararlo todo con España, ya me perdonaréis- me recuerda un poco a la posibilidad que tuvo Podemos de pactar un Gobierno con PSOE y Ciudadanos el año pasado, pero que rechazó por ser fiel a sus principios. Ya se sabe, la política es un juego muy cruel.

Las pseudoelecciones de hoy han estado acompañadas de alguna que otra pequeña protesta en las calles de Hong Kong, pero nada comparable a las que hubo en 2014, cuando durante meses se ocuparon algunas de las más importantes calles de la ciudad (y no plazas, sino avenidas, cortando el tráfico a lo bestia). Se ha echado a faltar hoy algo a los líderes de las protestas de entonces. De hecho, uno de ellos, Alex Chow (líder del movimiento “Occupy Central”) se ha marchado de turismo-activismo a España y publicó hoy un artículo desde el diario español El Mundo. El inicio del artículo me tiene loco, no sé cómo lo hace pero intenta relacionar la Alhambra con la lucha por la democratización de Hong Kong. Os lo reproduzco tal cual:

Me dan más ganas de llorar que a Boabdil…

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