Hong Kong se pone fea

Hace un par de semanas hice aquí un repaso lo más exhaustivo que pude del actual conflicto en Hong Kong, pero en los últimos días ha habido un par de hechos que han empeorado la crisis, así que creo que vale la pena mencionarlos para actualizar un poco el tema, que se ha convertido, con toda justicia, en una de las noticias internacionales del año. El conflicto se está haciendo cada vez más grave, confirmando que a China los años terminados en nueve (coincidentes con los aniversarios redondos de la República Popular, este año será el 70) no se le dan nada bien.

El primer hecho a mencionar es el lamentable vandalismo que algunos grupos radicales dentro de las protestas cometieron el pasado lunes, 1 de julio. Fue durante las manifestaciones que cada año se convocan ese día aprovechando que se celebra -o se lamenta, dependiendo de los gustos- el regreso de Hong Kong a soberanía china, que ocurrió el 1 de julio de 1997 (más información sobre aquello aquí). En esta ocasión, los ánimos venían muy caldeados tras varios meses de protestas contra la ya famosa ley de extradición, y finalmente, a eso de las 9 de la noche, un grupo de «camisas negras» (es el color oficial de esta revolución) entró por la fuerza en el Parlamento local de Hong Kong (conocido como LegCo, acrónimo de Legislative Council) para romper cristales, mobiliario, y llenar todo lo que les diera tiempo de pintadas (algunos de ellos pasaron dentro toda la noche).

La BBC mostró muy bien en su página web los destrozos causados por estos vándalos, entre ellos la ya famosa pintada «fuiste tú el que me dijo que las protestas pacíficas no servían para nada», que, en lógica, llama a la protesta violenta:

También cómo pintaron encima del emblema de Hong Kong, algo que ya de por sí solo es un delito en muchos códigos penales del mundo…

…cómo una vez más usaron la bandera de Hong Kong cuando era colonia británica (ignorando, como se hace con tanta frecuencia, que el sistema hongkonés era menos democrático aún en aquella época que en la actual)…

… o cómo «homenajearon» a la Revolución de los Girasoles, similar movimiento ocurrido en 2014 en Taiwán, cuando unos 200 estudiantes ocuparon el legislativo taiwanés durante cosa de un mes para protestar un acuerdo de libre comercio entre Pekín y Taipéi. Un movimiento que, pese a su larga duración, causó muchos menos daños al parlamento taiwanés, y que fue inexplicablemente ignorado por la mayor parte de la prensa mundial, como si todos los días una sede parlamentaria estuviera ocupada por manifestantes durante semanas.

La irrupción a la fuerza en el parlamento hongkonés, para empezar, pone punto final a la idea de que el actual movimiento de protesta de Hong Kong es «pacífico», adjetivo que le ha otorgado constantemente la prensa internacional durante semanas. Una vez se cometen actos de este tipo, y encima justo contra una de las pocas instituciones hongkonesas con algo de democracia (aproximadamente la mitad de los escaños son elegidos por sufragio universal), esta «revolución» tiene una mancha en su historial que no tuvo, por ejemplo, la Revolución de los Paraguas de 2014.

Es cierto, y no se puede obviar, que los manifestantes que irrumpieron en el parlamento, que debieron ser cosa de medio centenar (no he encontrado aún un sitio donde se diga el número concreto) son una parte pequeñísima de las 500.000 personas que se manifestaban el 1 de julio, o de un movimiento que ha llegado a concentrar en algunos días de protesta a más de dos millones de personas, según los organizadores. Lo cual no resta gravedad al asunto, pues al menos se sabe que existe una facción violenta dentro del movimiento.

Por otro lado, los manifestantes que no participaron en este saqueo al legislativo acusaron a la policía de pasividad frente a estos hechos, de dejar que los más exaltados entraran en el LegCo con el avieso fin de que haya ya una excusa para practicar detenciones y represión. Sinceramente, que esto venga de los mismos que critican a la policía cuando utiliza tácticas antidisturbios cuando se han cercado otros edificios oficiales, como comisarías u oficinas de organismos oficiales, indica que ya «todo vale», como pasa en otros conflictos de otras latitudes.

La «bauhinia negra» se ha convertido en uno de los emblemas del movimiento de protesta.

El otro hecho importante a destacar en los últimos días ha sido la relativa «internacionalización» que han cobrado las protestas a raíz de que el actual ministro de Asuntos Exteriores británico, Jeremy Hunt (quien compite con Boris Johnson en ser el líder de los conservadores británicos tras la caída de Theresa May) haya dicho públicamente que se está considerando la posibilidad de dictar sanciones contra China por entender que Pekín podría estar violando los acuerdos que ambos países firmaron para la devolución hongkonesa, y que básicamente estipulaban un alto grado de soberanía para la excolonia hasta al menos el año 2047. No sé si al Reino Unido, que está en vías de perder grandes lazos comerciales con la Unión Europea, le conviene enemistarse con un país que hasta ahora Londres estaba viendo como una vía de escape para contrarrestar lo perdido en Bruselas, pero el caso es que así lo ha dicho. La sombra colonial británica, como vemos, es alargada.

En fin, la crisis de Hong Kong se está enquistando, mientras China, como hizo en 2014, de momento deja su resolución en manos del gobierno local de Carrie Lam y sus fuerzas de seguridad (policiales, no militares). Si la situación empeora y Pekín opta por intervenir directamente, que todo puede ocurrir viendo los derroteros de la situación, no quiero pensar las consecuencias. Menos mal que Xi y Trump se dieron en el reciente G20 en Osaka una leve tregua en la guerra comercial, que si no, ya no habría forma de resistir tanta presión.

13 Comentarios

  1. A mi parecer una visión bastante «china» pera decirlo suave 😉 Ánimos a la gente de Hong Kong, os espera una lucha intensa para no sucumbir bajo la dictadura china.

    • Bueno, pero que esa lucha no elija erróneamente sus objetivos, como ocurrió el 1 de julio, o perderá legitimidad. Será una visión china quizá, pero honesta: digo lo que pienso, no lo que creo que sería políticamente correcto decir.

      • China debe de salir de Hong Kong, y que sigan con su dictadura en su cochino pais, A ver si Trump les mete un pepinazo y los barre.

        • Si su salvador tiene que ser Trump quizá mejor dejarlo así jaja

          @Chinochano pues yo creo que justamente es una posición bastante políticamente correcta: que se quejen pero sin molestar mucho eh. ¡Esto de hacer pintadas está muy mal visto! Con lo que los viene encima con hacer alguna manifestación y ya no les dará, y ellos lo saben muy bien, mejor que nadie.

  2. Animo a los Hong Kongenese a librarse de la tiranía de la asquerosa china y su gobierno asesino y repgunante comunista, todo mi apoyo si hay una guerra civil al bando democrata. China fuera de hong kong! Ladrones!

  3. En todos los países las fuerzas de seguridad suelen utilizar «infiltrados» en manifestaciones en principio pacíficas para armar alboroto.

    No tiene porqué ser policías, pero la pasividad de los mismos en estos incidentes demuestra que estaban consentidos sino directamente invitados por las autoridades.

  4. Puede ser pero no está probado… y como dije, a los polis no se les puede criticar primero por hacer una cosa y luego por hacerla contraria.

  5. En mi opinión, este asalto al Parlamento muestra un espíritu bastante discutible. En la prensa y parte de la opinión pública occidental, se justifica o se pasa de puntillas sobre él, lo cual no deja de ser una muestra más de la desviación que se tiene al opinar sobre todo lo relacionado con China.

    La mayoría de la gente que ha participado en estas protestas ha mostrado un comportamiento civilizado y moderado, pero cualquiera que siga con cierto detalle el asunto de Hong Kong puede observar que hay ciertos grupos de jóvenes que muestran una actitud violenta y un espíritu no muy «democrático». Me parece especialmente grave que se produzcan esas actitudes en el ámbito de la Universidad(CUHK), y que se profieran insultos y humillaciones hacia aquellos que tengan opiniones diferentes o que simplemente consideren que la moderación debe imperar, al fin y al cabo la sociedad de Hong Kong es diversa. También me parece discutible apelar a sentimientos «racistas» contra los ciudadanos de la China continental, como se ha visto en las últimas protestas cerca de la frontera, donde además parece claro que una minoría acude a estas protestas con una predisposición a enfrentamientos violentos.

    Simpatizo con esta generación de Hongkoneses, a los cuales les ha tocado vivir una situación realmente retorcida, nacer en un sistema limitado pero enfocado hacia los derechos del individuo, sin posibilidad de ampliación(más bien de reducción) y que teóricamente tiene fin, y por tanto lo vivirán, en 2047. Demasiados interrogantes. Y, además y no menos importante, enfrentarse a múltiples problemas de índole económico como los relacionados con una vivienda digna.

    Pero tampoco creo que haya que dar pase a actitudes vandálicas, o que busquen imponer opiniones sobre otras personas que tengan puntos de vista diferentes.

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