Iban a ser 7, y fueron 17:
un anuncio 10 años después de Pekín 2008

Se cumplen exactamente hoy diez años desde el inicio de los Juegos Olímpicos que empezaron en Pekín el octavo día del octavo mes del octavo año de este siglo, a las ocho horas y ocho minutos de la tarde. Aquella inauguración de las Olimpiadas, con una ceremonia espectacular aún no igualada (obra del gran maestro Zhang Yimou), fue uno de los puntos fuertes del año más intenso que he vivido en China, en el que tuvimos terremotos, protestas tibetanas, escándalos lácteos y olas de frío paralizando el país, entre otras cosas. Aquellas Olimpiadas fueron una especie de tregua -tregua olímpica al fin y al cabo- en la que China ganó muchas medallas, a España también le fue bastante bien, y Usain Bolt y Michael Phelps comenzaron a fabricar su leyenda, agrandada cuatro años después en Londres.

Para mí Pekín 2008 fueron tres semanas divertidísimas pero agotadoras, de dormir tres o cuatro horas diarias, en las que iba a trabajar a la oficina (más llena de gente y bulliciosa de lo que nunca ha estado o estará) pero antes o después de la jornada laboral, por la mañana o por la noche, iba a ver todo tipo de competiciones, desde lucha libre a ping pong o esgrima, en busca de alguna historia alternativa a las principales. Me ayudaba el bendito pase de prensa que me daba acceso a todos los deportes, menos a la natación, porque los malditos periodistas estadounidenses se apropiaron de las gradas para ver a Phelps.

Vi en vivo y en directo la final de baloncesto España-EEUU, la de fútbol entre Nigeria y Argentina (ya liderada por Messi), la de hockey entre España y Alemania, el oro olímpico de Nadal, las victorias en 100 y 200 metros de Bolt, o la plata de las chicas de sincronizada. Vi llorar a los chinos por la incomparecencia de Liu Xiang en los 110 vallas, pero un centenar de medallas les consoló bastante, y les oí cantar el himno de forma atronadora o gritar “jia you!” (“ánimo”) en el Estadio del Nido, una escena impresionante. Un mes después me emocioné aún más con las Paralimpiadas, que en nada deben envidiar a las Olimpiadas pues las historias personales de los atletas paralímpicos -entre ellos el malogrado Pistorius- ponían los pelos de punta. No creo que nunca jamás tenga la oportunidad de sacarle tanto partido a unos Juegos, y me siento muy afortunado por haber podido disfrutar aquéllos de esa manera.

Los Juegos de 2008 fueron, como todo aquel año, una montaña rusa de emociones, en la que probablemente me volví más defensor de los chinos que nunca, porque la marea de críticas que recibieron fue enorme y muchas veces, no todas pero muchas, injusta. Se dijo que las Olimpiadas iban a ser una chapuza y fueron una perfección organizativa, se señaló que la contaminación iba a reducir el rendimiento de los atletas y hubo muchos records… hasta se usaron dos niñas –y se las insultó– para atacar la casi inmejorable ceremonia de inauguración, algo que me parece uno de los momentos más bajos del periodismo del “contra China todo vale”. Para conmemorar los diez años, aquel mal periodismo ha regresado hoy: se han publicado en muchos diarios fotos sobre el “lamentable estado de los estadios de Pekín 2008“, sin aclarar en ningún momento que esas imágenes corresponden a unos pocos lugares que se construyeron para deportes muy poco populares en China y que tenían en muchos casos carácter temporal (la zona de remo, la de kayak…), mientras que los principales estadios, con el Nido de Pájaro y el Cubo de Agua a la cabeza, siguen siendo muy visitados y se utilizan en muchos eventos.

El Cubo de Agua, anoche.

Ahora entraré en capítulos más personales y os confesaré que en teoría Pekín 2008 debería haber sido teóricamente el final de mi estancia en Pekín, que entonces acumulaba siete años. En el verano de 2001, justo un día después de que supiera que iba a trabajar en la capital china, el COI designó a esa ciudad sede olímpica, así que lo tomé como una señal de que tenía que quedarme en ella durante todos los preparativos para los Juegos y regresar una vez terminados. Sin embargo, varias circunstancias acabaron haciéndome cambiar de idea: un ascenso en mi oficina justo ese año, una chica que me hizo tilín pero no acabó siendo “the one”, la incertidumbre que a todos nos trajo el estallido de la crisis económica, un blog llamado Chinochano que me tenía entretenidísimo… todo ello, unido a cierta inercia acomodaticia, me convencieron de que debía quedarme “un poquito más”.

Y en Pekín sigo, diez años después… ¡pero no por mucho tiempo más!

No es que lo haya hecho aposta, pero ha sido precisamente hoy, diez años después de que comenzaran los JJOO de Pekín 2008, cuando me he comprado un billete de avión sólo de ida (¿o debería decir sólo de vuelta?) para España, ya que en unos pocos meses regresaré a mi país, cuando supere ya nada menos que 17 años en la capital pequinesa, de lejos el sitio en el que más tiempo he vivido, y del que pronto me voy a despedir. No es una decisión repentina, sino lentamente pensada y preparada desde hace un año, cuando apareció en mi cabeza y se quedó allí anclada.

Las razones del regreso son varias, pero creo que pronunciar las dos palabras “17 años” ya explica mucho, o todo. Quiero volver a estar en contacto con mi tierra, amigos y familia (sin saber exactamente si me readaptaré completamente al retorno, pero habré de intentarlo) y quiero alejarme de una China que por culpa sobre todo del indeseable de Xi Jinping se ha vuelto más censora, más cerrada y menos estimulante para mí que la de 2008. Sigo queriendo mucho a este país y lo tendré siempre en el corazón -y espero seguir escribiendo de él desde España- pero éste ya no es el Pekín que me fascinó hace una década, o quizá ya no soy tan joven como para disfrutarlo, y creo que ha llegado el momento de despedirme de él, no sé si para siempre o durante una temporada. Creo que está bien aprovechar este aniversario para hacer aquí este anuncio que muchos de mis parientes y amigos ya conocen hace un tiempo. Me parece que los lectores que me apreciéis tenéis derecho a saberlo y no sería justo que me largara a la francesa.

Por cierto, que esta web -o este blog, como prefiráis- seguirá abierta cuando me encuentre en España, mientras me siga apeteciendo hablar de China, y creo que allí aún tendrá más razón de ser, pues me atará a una importante parte de mi biografía que entonces quedará lejos geográficamente. Muchas veces he escrito desde lejos de Pekín, y creo que la calidad no se resiente, al contrario, va bien cambiar de aires.

Ya habrá tiempo de ir adaptándose al cambio, pero hasta entonces, no nos apresuremos, sigo en Pekín, el Pekín que fue olímpico hace diez años y lo volverá a ser dentro de cuatro, esta vez para unas Olimpiadas invernales (quizá una buena excusa para regresar entonces).

Ah, y de momento vuelvo a España sin empleo, así que si queréis contratar los servicios de un periodista con 17 años de experiencia en China, ducho en inglés y mandarín (HSK5), no dudéis en contactar conmigo, que ya sé que la economía española sigue muy achuchá y tengo que usar toda herramienta posible para intentar entrar en el casi imposible mercado laboral. Se aceptan ofertas de cualquier sector, siempre que el sueldo sea digno y el trabajo valga la pena.

Espectáculo de luz y sonido en el interior del Nido, la pasada noche.

36 Comentarios

  1. ¡Que te sea leve el retorno!
    Yo vine para uno o dos años a lo sumo y ya llevo más de once. Me casé y me quedé.
    Te doy la razón: aquel Pekín del 2008, de antes del 2008, era cutre y gamberro, pero era. Ahora es plástico, cada vez más plástico, sin personalidad.
    El otro día fui a Hou Hai, que me enamoró cuando lo conocí a finales del 2006 y cuando por la noche, en invierno,casi nada había abierto, solo cuatro locales golfos, muy golfos. Que me cautivó en el 2007 y 2008 con el imparable ritmo que adquirió y que…el otro día comprobé, tras dos años en que no iba, que se está muriendo sin remisión.
    Ya tiempo hace que murió el golferío de Sanlitun, murieron los mercados y mercadillos, desaparecieron las señas de identidad.
    Sí que la mayoría de hutongs eran de una precariedad absoluta, pero aquella gente se marchó por unas perras y en su lugar levantaron barrios falsos, de papel couché, con tiendas para turistas, chinos y extranjeros. La gerintrificación ha sido total.
    Es una pena, pero este no es el Pekín que me enamoró.
    Sin embargo yo sigo aquí, tener mujer e hija marcan un camino difícil de desandar, más si, como yo, llegas a cierta edad, 59.
    Suerte en tu vuelta.
    Alejandro Bronchales

    • ¡Gracias! Siempre pienso que si me hubiera casado o tenido hijos me hubiera sido más difícil salir de China, pero curiosamente conozco muchas parejas en las que la esposa china es la que más presiona a su marido extranjero para que se vayan del país… son otras mentalidades.

      Yo también echo de menos el Pekín de hace 10 o 15 años, aunque soy consciente de que la nostalgia es harto subjetiva, estoy seguro de que para un foráneo recién llegado el Pekín actual le puede acabar gustando y lo echará de menos a lo mejor dentro de 10 o 15 años. Dicen que la patria es la infancia, quizá la patria es simplemente el pasado.

  2. Te deseo lo mejor en tu vuelta a la tierra madre.

    La zona olímpica es preciosa. Casi todas las tardes-noches iba por allí para correr y luego ver el ambientillo. En mi universidad se celebraron las competiciones de lucha y voleibol en el 2008. En fin, Pekín, esa gran ciudad…

    • ¡A ver qué tal se porta la tierra madre! También vi más de un partido de voleibol femenino, pues las chinas eran favoritas, recuerdo un Cuba-China de la primera fase que fue emocionantísimo y ganaron las caribeñas con una gran remontada. Las chinas fallaron en Pekín, pero en Río 2016 se han resarcido ganando nuevamente el oro. El voleibol femenino chino es con seguridad el mejor deporte de equipo de este país.

  3. Buena noticia. Según iba leyéndote me parecía que se acababa algo, pero poco a poco he visto que tienes razón. Me alegro de tu vuelta y te recuerdo algo que ya te propuse hace algunos años.
    Espero que en cuanto vuelvas te pongas a escribir un libro del que te doy el titulo:

    China y los siete pecados capitales.

    Sería una variación del “El Español y los siete pecados capitales” de Fernando Diaz Plaja, ya que siguiendo su consejo para escribir de un país hay que haber estado 15 días o quince años.

    • ¡Gracias! Pues lo del libro siempre está pendiente, y a lo mejor en España tengo el tiempo necesario para emprender esa tarea, aunque la verdad es que con esta web mis ansias de escribir sobre China ya suelen estar bastante complacidas… lo pensaré, y si lo hago tú estarás en la dedicatoria, palabra.

  4. son muchos años suscrito a tu blog y será una pena no tener esta gran fuente de noticias y curiosidades de China, pero entiendo tus motivos y espero que te siga marchando todo bien por España y nos sigas poniendo alguna post de vez en cuando
    谢谢

    • ¡Seguro! No sé la periodicidad que tendrá, ni si tiraré de recuerdos o de noticias que entonces lea desde lejos, pero en principio la idea es seguir escribiendo aquí. Después de haberme pasado seis meses de 2017 renovando esto, no puedo ahora tirarlo todo a la papelera de golpe… ¡Continuaremos al pie del cañon, aunque el cañón esté en otro sitio!

  5. Una enorme pérdida para la comunidad periodística en Pekín, se va a echar de menos tener a un buen compañero que nos ha enseñado tanto y hemos pasado muy buenos ratos. De siete años calculados a diecisiete pasados, no está nada mal la prórroga. Si te la hubieras saltado no nos habríamos conocido. Nos queda por ver el templo de Confucio, por cierto.

    • ¡Muchas gracias por tus sentidas palabras Xevi, me ha llegado a la patata! Cuento contigo para tenerme al día de lo que se cueza en Pekín a partir de ahora… Y ese Templo de Confucio lo vamos a visitar antes de que me marche, palabra…

  6. Wow!, que locura escuchar estas palabras ahora. Te vengo siguiendo alla desde el 2,009 cuando buscaba informacion de China en internet para saber si finalmente me mudaba o no por dos anios a Shanghai… pasaron 8 para mi, y este final dejo tierras Shanghainesas, cuando uno se empieza a despededir de un capitulo de su vida, muchas cosas parecen sincronizadas y por alguna cosmica razon. Mucha suerte ChCh, felicidades!.

    • Gracias y felicidades a ti también! Espero que hayan sido ocho años productivos y realizadores, y que los de tu vuelta lo sean aún más!

  7. Qué penita me produce, es como perder un referente!! Pero después de tanto tiempo, se comprende que quieras estar cerca de la familia.
    Solo agradecerte la magnífica labor de todos estos años con tu blog. Acercando el mundo chino a los españoles, con una visión amena y lejos del mainstream periodístico español.
    Espero que sigas vinculado al mundo chino, al fin y al cabo ya forma parte de tu vida.
    Y con respecto al trabajo, seguro que encuentras cosas interesantes que hacer. Te considero un profesional muy válido y seguro que encuentras algo rápido. Si no en tu Huesca natal, en Madrid seguro. Y si finalmente paras por Madrid, te invito a un vino y me cuentas tus andanzas en China.
    Solo puedo expresarte mi cariño y mi gratitud por todos estos años de información y entretenimiento. Si finalmente te animas a escribir un libro de tu andadura por China, me comprometo a comprar un ejemplar y recomendarlo a todos mis amigos y conocidos.
    Un abrazo.

    • Gracias Weiyi, eres un puntal importante de esta web contribuyendo con un punto de vista “chinoespañol” al debate… espero que nos conozcamos en persona algún día. De momento, sigue abierto este canal para debatir y analizar todo lo relacionado con China, en ella o lejos de ella…

  8. Ostras! Yo ya daba por hecho tener corresponsal en Pekín permanente!
    Mucha suerte en tu nueva etapa Chano, espero que el regreso sea todo lo agradable que cabe esperar y que encuentres lo que buscas.

    • ¡Gracias! De “corresponsal en Pekín” intentaré reconvertirme en “corresponsal sobre Pekín”, y seguir haciéndolo lo mejor posible… ¡Gracias por tu fidelidad, eres de los que se lo ha leído todo todito!

  9. Hola. Yo te seguiré leyendo, ¡aunque sean las aventuras en Huesca! Mientras tu te diviertas contandonos cosas, estoy segura de que yo me divertiré leyendote.

  10. Siempre es un placer leerte, con tu rara combinación de inteligente y campechano.
    ¡¡¡ Seguro que en la nueva etapa europea triumfarás como 记者 !!! (perdón, periodista)

  11. Hace cinco años que conozco tu blog. La empresa para la que trabajaba me mandó sola a un tercer país (musulmán) a trabajar para chinos. Y no tenía ni idea de su cultura, así que me puse a buscar y google me llevó a tu página. Creo que todo lo que aprendí sobre China cuando llegué allí fue gracias a ti. Y desde un punto de vista más cercano, con humor…
    En fin, que te deseo suerte para tu vuelta a España, y que sigas escribiendo sobre lo que te apetezca. ¿Tal vez un artículo sobre cómo se vive la vuelta? Seguro que daría mucho que hablar…

    • ¡Gracias! Es un orgullo haber contribuido a tus conocimientos, que seguro agrandaste al contactar directamente con los chinos de ese país, además de lo que seguro aprendiste en ese lugar.

      Seguro que escribiré sobre mis sensaciones a la vuelta, de hecho alguna vez he escrito tras unas vacaciones en España del shock cultural inverso. Imagino que el que venga será más fuerte, pero estoy mentalizado para afrontarlo. ¡A por todas!

  12. bueno… se envio dos veces…
    no te puedes ir sin convocar otro concurso de fotografia, mi tercer puesto siempre me dejo mal sabor de boca.

    • Por eso no sufras, en España puedo convocar más (a ver si retomo las buenas costumbres) y seguramente desde allí será más fácil hacer llegar los premios a los ganadores, quizá hasta en persona!

  13. Estimado ChinoChano,

    Comencé a leerte en aquel ya lejano 2005, cuando solo era un estudiante de primero de la escuela de idiomas Jesús Maestro, y tus post fueron motivación para estudiar duro y acabar accediendo a la beca que fue el alfa de mis andanzas en este país. Coincido contigo al 100%, el Pekín de 2008 (y si me apuras 2007) era el Pekín con mayúsculas, ajeno a modas foráneas en su justa medida y abriéndose paso a su manera y sin vergüenza… Ahora me dicen que Sanli ha perdido todo lo canalla, y tarde o temprano el resto de los hutones supongo que seguirán su camino. Yo viví en el Pekín en que se podía entrar a Facebook y Youtube sin problemas, el de puesto de chuars y colmados de esquina, de patios de vecinos y calles sin apenas tráfico, el de móvil monocromo Nokia y billete de metro de papel; creo que se respiraba mucho más optimismo por aquel entonces. Y aún recuerdo vagamente aquella vez que quedamos en un mexicano a comer, una de mis primeras veces fuera del campus… Muchos recuerdos.

    Yo también pienso en volver de cuando en cuando, y cuando vuelva guardaré esos recuerdos como una de las etapas más felices, pero hasta entonces…. A quemar Shanghai 😉

    Que grande eres Chinochano!!!

    • Aún quedan reductos del viejo Pekín, pero es cierto que Sanlitun está condenado… y ahora además de echar de menos los tickets de papel de Pekín podemos echar de menos los de cartón de Madrid, que también los han quitado!

  14. Hola, ChCh (Antonio). Siempre soy lenta comentando, pero quería desearte mucha suerte en el regreso a España. Entiendo que hayas dado el paso; 17 años es mucho. Espero que sigas escribiendo (desde Huesca, Madrid, Barcelona o desde donde te lleve la vida), también en este blog, un clásico entre los clásicos sobre China.

    • ¡Muchas gracias! A ver qué tal, de momento estoy ilusionado con el cambio, a ver lo que dura. Justo mañana se celebran 17 años desde mi primer viaje a China, y pasado se cumplen 17 años de estancia aquí.

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