Ignorada historia mongol

Voy a dejar China de lado en este post, por una vez, para irme a la vecina Mongolia, posiblemente uno de los países más olvidados del mundo, algo en lo que quizá influye que es uno de los más vacíos del planeta, con apenas 2 habitantes por kilómetro cuadrado (menos incluso que el Sáhara Occidental).

Como excusa para hablar de Mongolia, aprovecho que en el día de hoy se ha celebrado en Ulan Bator, la capital de ese país, un acto que nos invita a documentarnos un poco sobre la historia de Mongolia, antaño inmenso imperio y hoy país sandwicheado entre gigantes. En el acto de hoy se depositaron cestas de flores ante la estatua de un destacado personaje de la historia reciente del país, Sanjaasuren Zorig (los nombres mongoles son difíciles de recordar, lo sé) cuando se cumplen 17 años de su asesinato, perpetrado en la noche del 2 de octubre de 1998. Entre los asistentes al homenaje de hoy estaba el actual presidente mongol, Tsakhia Elbegdorj, antiguo amigo y compañero de lucha de Zorig.

La ofrenda recuerda a la que hace apenas dos días se hizo en Pekín, como cada año por estas fechas, en el Monumento a los Héroes del Pueblo del centro de Tiananmen. El simbolismo de una y otra ofrenda son muy diferentes, pero bueno, por su coincidencia en el tiempo cito también la de China, a la que igualmente asisten los grandes líderes del país.

Volviendo a Mongolia, ¿quién fue ese tal Zorig? Bien, Zorig fue uno de los líderes de la revolución que en Mongolia acabó con el régimen comunista, en 1990. Mucho se habla de las que hubo entonces en Europa Oriental, o la fallida de China en 1989, pero la revolución mongol, como este país en general, apenas es nombrada por los libros de historia, cuando tiene un especial mérito: los revolucionarios, en su mayoría jóvenes universitarios como el propio Zorig, protestaban en las calles, ocupaban las plazas o hacían huelgas en público cuando el país estaba en sus meses invernales, en los que las temperaturas superan los 30 o 40 grados bajo cero (de ahí quizá que el país no esté muy poblado). La revolución acabó con un régimen comunista que era incluso más antiguo que el de la vecina China, ya que Mongolia adoptó el marxismo-leninismo casi desde su independencia, en los años 20 del siglo idem.

Zorig arenga a las masas pro democracia en aquellos tiempos.

Zorig y el mencionado Elbegdorj, actual presidente mongol, fueron algunas de las caras más visibles de esa revolución, que comenzó a fraguarse en diciembre de 1989, con las primeras concentraciones callejeras, y a la que curiosamente ayudó a ganar fuerza una publicación extranjera que a simple vista no parecería tener mucho que ver con la política: la revista Playboy. No, no es que una de sus conejitas pidiera desde su desnudez libertad para Mongolia entera. Lo que sucedió es que en su número de noviembre de 1989 publicó una entrevista al entonces archifamoso jugador de ajedrez Gary Kasparov, quien de forma un tanto irreverente declaraba que la URSS, entonces algo arruinada, debía considerar seriamente vender Mongolia a los chinos (Mongolia era en realidad un estado satélite de Moscú, hasta el punto de que abandonó en el siglo XX su escritura propia y adoptó el cirílico). A los revolucionarios de Mongolia, un país donde el ajedrez por lo que se ve es un deporte muy seguido entre los intelectuales, las declaraciones de Kasparov -que se tomaron más en serio de lo necesario- no gustaron nada y les lanzaron de forma aún más activa y numerosa a las calles para pedir salir del yugo soviético.

Zorig y Elbegdorj durante las protestas.

Elbegdorj encabezando manis y concienciando al pueblo.

Las manifestaciones y huelgas duraron varios meses, y allá por la primavera de 1990 los líderes comunistas mongoles decidieron ceder a ellas y organizar unas elecciones libres. Se dice que en el Partido Comunista de Mongolia, como en el chino que un año antes afrontó las protestas de Tiananmen, había sectores políticos a favor de ceder a los que protestaban, y otros partidarios de usar la fuerza bruta contra ellos. En el caso chino triunfó por lo visto la facción más dura, mientras que en Mongolia ganaron los más pacíficos. Con ello el país heredero del antiguo Gengis Khan se democratizó, y en su bandera se quitó la estrella socialista.

Aunque se instauraron elecciones libres, los comunistas las ganaron los primeros años, y no fue hasta 1996 que venció la oposición, aún liderada entonces por Zorig y Elbegdorj, quien ocupó en ese año el cargo de primer ministro. Zorig fue ministro de infraestructuras en esos primeros años de gobierno de talante liberal.

Así llegamos al año en que Zorig fue asesinado, 1998. El gobierno de Elbegdorj no estaba yendo bien, problemas económicos y decisiones impopulares del primer ministro le llevaron a dimitir pocos días antes del trágico ataque contra Zorig. Fue en su propia casa: el político sufrió 16 puñaladas, tres de ellas en el corazón. Misteriosamente, no se ha conseguido saber quién fue el autor material ni intelectual de este asesinato, que se produjo, para colmo, cuando la víctima iba a ser propuesta para primer ministro en sustitución del dimitido Elbegdorj, quien tenía ese plan pero lo guardaba en secreto y no lo había anunciado públicamente. Se llegó a sospechar hasta de la esposa de Zorig, quien estaba en la casa durante el asesinato pero había sido maniatada por los agresores. Para añadir un toque Hermanos Coen al asunto, los homicidas robaron de la nevera de Zorig una botella de salsa de soja y otra de vinagre, para aliñar dios sabe qué.

Y bueno, esa es la historia del personaje a cuya estatua dejaron hoy flores los mongoles de pro. El recuerdo de Zorig continúa con un partido político bautizado con su nombre que dirige su hermana, una especie de partido verde minoritario en el país. La noticia sobre la ofrenda que publica en inglés la prensa oficial mongol de hoy recuerda que Zorig fue «gravemente asesinado» hace 17 años (no sé muy bien cómo sería asesinar levemente a alguien, pero en fin, supongo que es un fallo de traducción, o alguna diferencia cultural que se me escapa).

Casi 20 años después, Mongolia sigue siendo un país algo apartado, pero no dejan de pasar cosas, como cuando en 2008 los antiguos comunistas, que acababan de ganar las elecciones, tuvieron que apartarse del gobierno cuando en una nueva ola de protestas callejeras la gente se lanzó a las calles y pidió una repetición de comicios que consideraban falseados (hubo al menos dos muertos). En la actualidad, el país está algo más estabilizado, lo que permite a Elbegdorj pasear de vez en cuando a caballo, como sus antepasados conquistadores.

Recientemente ha estado en la ONU, como muchos otros líderes mundiales, con motivo de la Asamblea General que recordaba los 70 años de fundación del organismo. Elbegdorj interviene a veces en esos foros internacionales, y lo mismo lo hace vestido de traje y corbata que de antiguo khan.

1 Comment

  1. Enviado por Jose Lagos
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    Interesante noticia.

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    De vez en cuando mola conocer la historia de países olvidados…

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