Inédita fraternidad en un hotel

El viernes fui a Lausana para asistir a una manifestación de jóvenes estudiantes de todo el mundo para concienciar sobre la lucha contra el cambio climático (se suponía que la famosa Greta Thunberg también iba a participar, aunque creo que sólo se dejó ver en el inicio de la marcha y luego se marchó).

Muchos de los manifestantes eran menores, así que he optado por si acaso por taparles las caras con un cálido sol.

La manifestación comenzó en la estación de tren de Lausana, ciudad conocida sobre todo por ser sede del Comité Olímpico Internacional, y mientras esperaba a que comenzaran las marchas reparé en un hotel que hay frente a la citada estación, el Hotel Continental.

Aparentemente se trataba de un establecimiento hotelero de lo más normal, de esos que en su fachada tienen la habitual colección de banderas del mundo.

Pero yo, que siempre me fijo en las banderas, me di cuenta de que en este caso estaban colocadas en parejas, y que el criterio de emparejamiento era cuando menos curioso.

En la mayoría de los casos se trataba de países tradicionalmente enfrentados, y parecía que el dueño del hotel, por aquello de que Suiza es el símbolo de la neutralidad y del pacifismo, estaba intentando con sus emparejamientos reconciliarlos aunque fuera simbólicamente y en su fachada.

Por ejemplo, las banderas de China y de Japón estaban una al lado de otra, lo cual, teniendo en cuenta la larga historia de enemistad entre los dos países, puede llamar la atención a alguien que conozca un poco la historia reciente de Asia.

Uno podrá pensar que bueno, que es habitual colocar a dos banderas de países orientales juntas, pero el criterio regional se abandonó en la fachada del hotel cuando éste colocó pegaditas la bandera de Estados Unidos y la de Rusia, otros dos rivales históricos (aunque ahora menos que cuando los rusos eran la principal república de la URSS).

Aún los habrá escépticos con mi teoría, dirán que es simple casualidad que cuatro banderas de países grandes e importantes como los citados se hayan colocado así, pero ¿qué me decís de colocar juntas las de Grecia y Turquía, dos naciones enfrentadas históricamente y que tienen un conflicto aún no finalizado en Chipre?

¿Todavía no? Pues ahora viene la prueba definitiva: en el centro de la fachada ondeaban las banderas de Israel y de Palestina, un hecho que seguramente puede verse en muy pocos lugares del mundo, y ciertamente es muy raro de ver de forma permanente en un edificio.

También aparecían juntas las banderas de Francia y Reino Unido, dos naciones que sin duda no podemos considerar enemigas pero que sí han tenido cierta rivalidad histórica, y han guerreado entre sí muchos siglos.

Las otras dos parejas de banderas eran quizá más neutrales, pero cabe mencionarlas para que conozcáis la fachada entera: Italia-Alemania y Suiza-Unión Europea.

Como veis, Suiza es el paraíso de la diplomacia, tanto que hasta una inocente fachada de hotel puede intentar acercar naciones enemigas y que al menos sus colores, por una vez, luzcan en hermandad.

4 Comentarios

    • Yo es que soy un maniático de las banderas… y Suiza es un gran sitio para sujetos como yo, porque les encanta poner banderas cantonales y locales por todas partes.

    • he descubierto con Google que este reparto de banderas lo ha ido cambiando el hotel con el tiempo, y que en su día tuvo una bandera española que ya no está… yo creo que el dueño lee los diarios todos los días y actúa en consecuencia.

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