Insólitos terrenos de juego

Me encantan los mapas, el fútbol de lugares exóticos, y los libros para niños -y mayores- que lo explican todo con cientos de pequeñas ilustraciones, y el libro perfecto que combina todo esto es uno llamado Atlas de Fútbol, editado por SM.

El libro se dedica sobre todo a contar rarezas del fútbol en todo el planeta: récords raros, futbolistas excéntricos, partidos donde pasó algo extraño… a mí lo que más me fascina de este atlas ilustrado es cuando habla de estadios raros de todo el mundo. Por ejemplo, el de la ciudad turca de Bursa, que tiene forma de cocodrilo.

También sale el famoso y bello estadio portugués de Braga, que en uno de sus fondos en vez de gradas tiene la ladera pétrea de una montaña; otro de Eslovaquia por el que de vez en cuando pasa el tren; uno de las Islas Feroe que está tan pegado al mar que se les caen montones de pelotas al agua; y uno de Brasil donde la línea de medio campo coincide con el Ecuador, así que un equipo defiende el hemisferio norte y otro el hemisferio sur.

Asia, no podía ser de otra manera, está representada por muchos estadios de fútbol bastante extravagantes, no sólo el de Bursa: el de la ciudad japonesa de Sapporo, que es cubierto, tiene un sistema con el que lleva su césped al exterior, para que le dé el sol; el del equipo mongol del Erchim FC está junto a las chimeneas de una central térmica; y el de un equipo de Bhután de nombre impronunciable tiene unas gradas que parecen un templo tibetano.

No se nombra en el libro, quizá porque está dirigido sobre todo a lectores infantiles, un estadio de los que se están construyendo para el Mundial de Qatar al que mucha gente le ve forma de… bueno, no sé qué palabra usar: digamos que de potorro.

Tampoco se mencionan en el fantástico libro estadios raros de China, y eso que hay muchos con formas extrañas, empezando por el famoso Nido de Pájaro de Pekín.

Pero también el futuro estadio del Guangzhou Evergrande (ahora llamado Guangzhou FC a secas), con forma de flor de loto.

La provincia de Cantón, donde juega el Guangzhou FC, tiene varios otros estadios de formas muy curiosas:

Estadio de Foshan.
Estadio de Shenzhen.
Otro estadio de la capital, llamada aún Cantón en español, aunque los chinos prefieren usar Guangzhou.

Saliendo del ámbito futbolístico, no está de más mencionar el Cubo de Agua de Pekín, otro gran clásico que se hizo famoso en los Juegos Olímpicos de 2008, y el Centro de Tenis de Shanghai, otro pabellón con forma de flor que además en días de lluvia (muchos en esa ciudad) cierra los pétalos de su techo y así protege a los espectadores del agua.

Estos centros deportivos de formas extrañas o en extraños lugares me recuerdan los dibujos del genial Mordillo, a quien tuve el placer de conocer en una exposición de comics en Pekín hace unos 15 años, y que nos dejó tristemente en 2019. A él dedico el texto de hoy.

2 Comentarios

    • Pues imagínate a mí que estuve en la ceremonia de colocación de la primera piedra y visité las obras en los primeros meses… ¡es como haber visto crecer a un niño! En este caso a un nido.

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