Juan Líos, el demencial Bruslí de la Costa Brava

El otro día estaba escuchando uno de mis podcasts favoritos, Tiempo de Culto (sobre cultura pop en cine, televisión y otros formatos) y sus locutores hablaron largo y tendido de un personaje cuya historia, aunque no sea precisamente modélica, merece ser contada. Me refiero al actor de artes marciales Liu Chungliang, más conocido en el mundillo como John Liu, aunque en España, donde su vida se despeñó por el barranco de la sordidez, muchos prefieren llamarle Juan Líos o Juanito Líos.

Liu nació en los años 40 del siglo pasado y ahora tiene 77 años. En la entrevista que le hizo la revista francesa Kárate en los años 70, cuando alcanzó la cima de su «fama», aseguraba que había nacido en las islas Hawai y que era hijo de una madre japonesa y un científico chino que había trabajado para la NASA, aunque casi todo lo que ha contado sobre su vida es puesto seriamente en duda por los críticos. También decía ser amigo de Bruce Lee, pero tampoco hay pruebas de que esa amistad existiera realmente. Lo que sí parece ser verdad es que sus padres se divorciaron cuando él era pequeño, que desde niño era muy problemático y que su madre se lo llevó a vivir con ella a Taiwán.

Desde muy joven se dedicó a las artes marciales, pero también en este punto hay muchas dudas sobre dónde adquirió sus habilidades de combate. Él decía que un tío de su padre había sido monje Shaolin, que había huido de China con la llegada del maoísmo y que le había enseñado kung fu. Sin embargo, los que se han atrevido a intentar hacer una biografía más o menos fiel del personaje apuntan a que cuando era adolescente su madre le metió en un gimnasio de taekwondo para que lo disciplinaran un poco, y fue allí donde aprendió artes marciales de manos de un famoso actor, Tan Tao-liang, quien llegó a ser además instructor de agentes de la CIA (esto de la CIA Liu se lo tomaría «prestado» a su profesor para seguir contando mentiras de su vida).

En los años 60, Liu emigra a Estados Unidos, donde crea un arte marcial propio llamado Zen Kwun Do, y estando allí es cuando tiene la suerte de que poco después, en los años 70 sobre todo, estalla la moda de las artes marciales, gracias a gente como Bruce Lee o Jackie Chan. John Liu decide entonces convertirse en una especie de «Bruce Lee europeo» y para ello viaja a Francia, donde se gana cierta fama, como habéis visto en la portada de la revista Karate que os he puesto al principio. Se decía que era un gran maestro del combate con las piernas, y que poseía el récord mundial de dar patadas al aire con una misma pierna sin tocar el suelo. En París llega a disputar en público un combate de exhibición con el mismísimo Chuck Norris, en una gala benéfica.

Liu empieza a participar en películas, en general de ínfima calidad, e incluso se mete a realizador, con obras de serie Z rodadas sobre todo en Francia y en México. Para resumir esa fase «gloriosa» de Liu, lo mejor es este vídeo tributo en el que aparece sobre todo dando patadas, su gran especialidad.

En los años 80, Liu decide probar suerte en otro país donde el cine «de chinos» también estaba gustando mucho: España. Y aquí empieza la etapa más vergonzante del artista, la que le valdrá ese sobrenombre de Juan Líos. Una etapa que, por cierto, está completamente silenciada en el artículo de la Wikipedia en inglés que hay sobre él. Lo que cuento a partir de ahora lo he sacado sobre todo del podcast de Tiempo de Culto, aunque también de algunos blogs de cultura pop, sobre todo El Blog Ausente, que ha dedicado muchos posts al personaje.

A principios de la década logra convencer a productores españoles y hongkoneses para dirigir, escribir el guión y protagonizar la que dicen que es la primera coproducción cinematográfica hispano-hongkonesa de la historia: Made in ChInA (intentando hacer un juego de palabras entre CIA y China). Corría el año 1982.

El cartel ya os da bastantes pistas sobre la calidad del largometraje: en las webs de cine se la llega a calificar de «una de las películas más desastrosas, inexplicables e incoherentes de toda la historia del cine español». Liu, acompañado de dos actrices del destape (la argentina Mirta Miller y la chilena Raquel Evans) pretende contar una historia presuntamente basada en su vida, en la que se muestra como un agente de la CIA invencible y perseguido por todos. Aunque la historia pretende estar ambientada en lugares como California o Zambia, está rodada en lugares de la Costa Brava tales como Platja d’Aro, Empuriabrava o Palamós.

La película está en YouTube, y cuando me he metido en el enlace para verla, me ha pasado una cosa que jamás me había ocurrido: YouTube me ha pedido que le mostrara una foto de mi pasaporte para demostrar que era mayor de edad, porque el contenido del film está rigurosamente prohibido a menores.

Esa barrera al visionado se explica no sólo por las escenas eróticas de la historia, sino porque en los últimos minutos de la película aparecen cadáveres de personas reales. Como os lo digo: estamos hablando casi de una snuff movie. ¿Cómo es posible? Pues resulta que durante el rodaje de la película en la Costa Brava hubo un accidente de avioneta de unos alemanes, y Liu le dijo a los cámaras que fueran a rodar el lugar del siniestro. Imágenes de cuerpos carbonizados se muestran en el film sin ningún pudor, y encima una voz en off tiene la santa vergüenza de decir que los fallecidos eran miembros del equipo del rodaje. No sé si todo esto es delito, pero al menos lo parece.

El lado infame de Liu en España no acaba aquí: en 1991, él y otras tres personas son detenidos por corrupción de menores, ya que habían creado una red que supuestamente buscaba chicas para participar en películas de artes marciales pero que acababan siendo obligadas a participar en filmes pornográficos. La misma noticia de La Vanguardia en la que se cuenta esa detención dice además que Liu «decía ser el heredero de la corona de una isla llamada Kan, y aseguraba a las chicas que buscaba a una joven para casarse con ella y tener un heredero para su corona y su isla».

Liu cumplió prisión preventiva en esos primeros años 90 en la cárcel de Zaragoza, pero en un permiso logró huir de España en autobús: cuando el juicio se celebró en 1996, él ya estaba en paradero desconocido. No se sabe muy bien por dónde anda en la actualidad: algunos dicen que en Hong Kong, otros que en Taiwán, también hay teorías que lo sitúan en Vietnam, lo que es probable es que no va a regresar a tierras españolas.

El podcast Tiempo de Culto hablaba de él recientemente porque el próximo miércoles, 23 de febrero, se inaugura el XI Festival Internacional de Cine Cutre de Madrid, más conocido como Cutrecon con la proyección de una «nueva» película de John Liu, llamada New York Ninja.

Lo de «nuevo» lo he entrecomillado porque se trata de una película que Liu empezó a dirigir en 1984 en Estados Unidos pero que abandonó a mitad de rodaje. Más de 30 años después, las cintas fueron halladas, pero no tenían sonido: una empresa dedicada a la producción de cine Z decidió rescatarla, montarla y doblarla imaginando los diálogos de los actores con ayuda de personas especializadas en la lectura de labios. Todo muy loco, pero dicen que el resultado es bastante aceptable: si el día 23 estás cerca de la Cineteca del Matadero madrileño, puedes juzgarlo por ti mismo.

6 Comentarios

  1. Yo lo conocía por una critica a «made in China» que hicieron en Cinecutre, la historia del accidente de avión es increíble.

    • Por lo qu veo es un podcast, igual me escucho ese capítulo (aunque la verdad es que escucho tanto podcast de cine que no sé si a mi tiempo le cabe uno más).

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