Juguemos algo al go

Hace ahora 20 años, en febrero de 1996, una célebre computadora, Deep Blue (desarrollada por un taiwanés, por cierto) hizo historia al ser la primera en derrotar a un campeón del mundo humano de ajedrez (Gary Kasparov). Aquella hazaña movió al mundo a filosofar: la máquina se estaba adelantando al hombre, era el principio del fin… La pesadilla de Terminator o de Matrix, con las máquinas dominando al ser humano, estaba por venir.

Kasparov, hay que recordarlo, se cabreó mucho con esta derrota y dijo que no era verdad, que el computador estaba amañado y le ayudaban humanos (es curioso que prefiriera admitir que le ganaba un humano pero no una máquina)

Dos décadas después, no sé si las máquinas nos han vencido, cierto es que han dominado nuestro tiempo (como demuestro ahora mismo al escribir este blog), pero todavía tienen hazañas que superar, y ahora acaban de hacer historia nuevamente al ser capaces de ganar por primera vez a campeones humanos en el juego del go, que según muchos entendidos es el deporte mental más complejo del mundo. Una computadora desarrollada por Google ha conseguido derrotar al campeón de Europa, el chino nacionalizado francés Fan Hui, y en marzo se enfrentará al campeón del mundo, el surcoreano Lee Sedol, para seguir batiendo marcas.

El go es un juego aparentemente simple, que se juega con piedrecitas blancas y negras todas ellas iguales, no con distintas características como las del ajedrez. Sin embargo, su aparente simplicidad a primera vista encierra, según dicen, una dificultad endiablada. El objetivo del juego es colocar cuantas más fichas de tu color puedas en un tablero de 19 x 19 posiciones, pero teniendo en cuenta que si tu oponente te rodea, pierdes las fichas que hayan quedado encerradas.

Hay alguna regla más, pero no muchas, es mucho más sencillo de aprender que el ajedrez, pero, por lo que dicen, mucho más difícil de dominar, porque las posibilidades de jugadas son muchísimo mayores (al parecer, los posibles movimientos en una partida de go suman un número mayor que el de átomos que contiene el universo). Es por esta gran complejidad que se pensaba hasta ahora que una computadora no podría procesar todas las posibilidades del go ni vencer jamás a un humano, y haber demostrado lo contrario se ha considerado una hazaña, tanto que ha merecido la portada de esta semana en la revista científica Nature.

El go es un juego nacido en China (donde lo llaman weiqi), aunque a Europa llegó desde Japón, por lo que su nombre internacional más conocido viene de su nombre en japonés, y muchas veces se cree que es un juego originario de esas islas. En China, no obstante, también es muy popular, algunos de los grandes campeones mundiales son de aquí, y en la televisión, sobre todo en los canales deportivos, hay programas que analizan durante horas partidas famosas y muestran estrategias posibles para los jugadores más avezados. El mejor jugador de todos los tiempos, para algunos, fue un japonés nacido en China, Go Geigen (que mira que es curioso llamarse igual que el juego, es como si el mejor maestro de ajedrez hubiera sido bautizado Ajedrez González).

No puedo decir que sepa mucho de go, es un juego que no acabo de entender porque imagino que requiere una inteligencia matemática y espacial superior a la mía, pero por lo visto la gran originalidad del juego, la que lo hace diferente a otros grandes juegos de la mente como el ajedrez, las damas o el backgammon, es que los jugadores están siempre en constante conflicto no sólo con el oponente, sino con sí mismos. Si te dedicas a poner tus piedras unas cerca de otras, éstas se defienden bien, van seguras, pero te quedas en una parte pequeña del tablero. Si pones una piedra en cada punta del tablero, quedan aisladas e indefensas. El gran jugador debe combinar estas dos formas de jugar, que tienen a la vez ventajas e inconvenientes. Buscar el equilibrio entre la seguridad y la aventura, entre el yin y el yang que para el taoísmo es el secreto de la vida.

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