La Amelia Earhart china

Aquí en la ciudad de Ginebra se lanzó hace unos años una campaña para rebautizar calles con nombres de personalidades femeninas importantes para la ciudad o para Suiza en general, ya que más del 90 % de los homenajeados por el callejero ginebrino son hombres. Entre las figuras propuestas para dar nombre a calles locales había una china, la actriz y aviadora Lee Ya-Ching, cuya vida os resumiré hoy aquí.

Lee nació en la provincia de Cantón en 1912. Apenas conoció a su madre, que murió cuando ella tenía cuatro años, mientras que su padre, moderno para la época, le permitió formarse en actividades en aquel entonces casi reservadas sólo a los chicos, como las artes marciales o la equitación.

Con apenas 14 años, Lee decidió dedicarse a algo también muy moderno para la época, el cine, y protagonizó varias películas chinas, lo que le dio el honor, por ejemplo, de ser la primera actriz del país en encarnar a un personaje tan importante para la cultura nacional como la guerrera Hua Mulan.

Esta carrera artística no duró mucho, porque su padre decidió enviarla a Inglaterra a estudiar. En Europa se casó, pero lo más importante para ella de esta etapa es que fue allí donde conoció y se enamoró de la aviación, en una exhibición aérea en París. Poco después, cuando su marido y ella se instalaban en Ginebra, ella se apuntó a la escuela de vuelo de esta ciudad y se sacó en ella su primera licencia de piloto.

Lee con un avión suizo.

En 1935, Lee se divorcia y regresa a China, donde se convierte en la primera mujer del país en obtener licencia de piloto, pero además fue la primera profesora de vuelo, en una academia en Shanghai que ella misma ayudó a fundar.

Dos años después a Lee y al resto de chinos se les echa encima la invasión japonesa: ella se ofrece a la fuerza aérea del Kuomintang para participar en la defensa del país, pero es rechazada. A Lee esto no le gustó nada, pero decidió ayudar por otros medios, participando en labores humanitarias, de atención a huérfanos y otras actividades. Obligada a huir de China en 1938, continuó esta labor filantrópica desde Estados Unidos, donde su nombre se hizo relativamente famoso en los periódicos.

Curioso el nombre en español del avión… parece ser que con él Lee dio una gira por Suramérica, con el fin de recolectar fondos de ayuda a China en la guerra.

Tras la guerra, volvió a intentar ofrecer sus habilidades como piloto a China, de nuevo fue rechazada, y finalmente se asentó en San Francisco, faro de tantos y tantos emigrantes chinos, donde pasó el resto de su vida: más de medio siglo, ya que falleció en  Oakland en 1998. Ginebra me ha ayudado a conocerla: estoy lejos de China, pero siempre pueden llegar cosas de ese país a tu puerta.

3 Comentarios

    • Gracias por la aportación, no me pierdo ningún documento de RNE (aunque últimamente no me gustan mucho las entradillas-resumen que hacen).

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