La mala pata olímpica de Japón

Como gran símbolo de la inédita paralización que el mundo está sufriendo en este año 2020 a causa del coronavirus maldito, hoy el Comité Olímpico Internacional ha confirmado, tras semanas de rumores, que los JJOO de Tokio 2020 no se celebrarán este año sino el que viene. Es la primera vez que las Olimpiadas se posponen, y la primera vez también en que se disputarán en un año impar. Pero no es la primera vez que Japón ve sus sueños olímpicos afectados: le ha pasado ya varias veces en la historia.

En 1940, Japón iba a ser sede de los Juegos Olímpicos de Verano, también en Tokio, y de los de Invierno, en Sapporo (hasta 1992, las olimpiadas invernales y las estivales se celebraban en el mismo año). Sin embargo, el COI le retiró el honor de ser doblemente sede a modo de sanción internacional por invadir la Manchuria china en 1937. Los Juegos de Verano fueron entonces adjudicados a Helsinki, y los de Invierno a la estación alemana de Garmisch-Partenkirchen (que ya había acogido la edición de 1936), pero dio un poco igual, porque con el estallido de la Segunda Guerra Mundial se cancelaron ambas citas, y también las de 1944 (Londres hubiera sido entonces sede de las Olimpiadas estivales y la localidad italiana de Corina d’Ampezzo de las invernales).

Tokio en 1945.

Es típico del COI permitir que las sedes que no han podido celebrar los Juegos en tiempos de guerra puedan hacerlo más tarde, en años de paz, y Tokio lo conseguiría en 1964. En aquella ocasión no fue la guerra lo que amenazó a esos Juegos, sino el intento de crear unas Olimpiadas alternativas que dividieran el mundo deportivo en dos: los llamados Juegos GANEFO, horrible abreviatura que procede del inglés «Games of the New Emerging Forces», los «juegos de las nuevas fuerzas emergentes».

Inauguración de los GANEFO.

Estos Juegos nacieron por el enfrentamiento del COI con Indonesia, que en los Juegos Asiáticos que organizó en 1962 prohibió la participación de Israel y de Taiwán, por cuestiones políticas (la Indonesia de entonces, presidida por Sukarno, estaba próxima al socialismo). El COI tomó la nunca antes vista decisión de expulsar temporalmente a Indonesia de la organización por ello, y en represalia la capital indonesia, Yakarta, organizó los llamados GANEFO en 1963, con el fin de hacer sombra a Tokio 1964.

Aquellos GANEFO contaron con una cincuentena de países participantes, la mayoría próximos al bloque socialista y el movimiento no alineado (curiosamente, Japón también participó). El COI prohibió que cualquier atleta que participara en esos Juegos pudiera estar en Tokio 1964, por lo que muchos países enviaron atletas de segunda fila. Y en 1964, la brecha abierta entre el COI y los organizadores del GANEFO hizo que ni Indonesia, ni China, ni Corea del Norte estuvieran en la capital japonesa. Hubo otra edición de los GANEFO en 1967, esa vez en la capital de Camboya, Phnom Penh, pero sólo fueron países asiáticos, y ya no hubo más citas deportivas de nombre tan feo.

Por tanto, como veis, este año 2020 no es la primera, sino la cuarta vez que Japón tiene complicaciones a la hora de ser sede de una gran cita olímpica, aunque es cierto que lo que ha pasado en esta ocasión es inédito, y nadie se lo imaginaba hace apenas tres meses.

El COI ha sido una de las organizaciones internacionales que más se ha resistido a suspender su gran evento de este año, cuando ya se habían pospuesto otras magnas citas como Eurovisión o la Eurocopa, pero al final el propio Gobierno japonés se lo ha rogado, al ver el grave problema que el mundo enfrenta en los próximos meses por el simple hecho de que hoy tomar un avión es casi imposible en buena parte del planeta. Ir a Tokio desde muchos lugares, incluso en el que yo me encuentro ahora, está prácticamente vetado, a menos que quieras estar en cuarentena al llegar a la capital japonesa.

El hecho de que países como Canadá y Australia ya anunciaran que de seguir adelante los JJOO en 2020 ellos no enviarían a atletas ha sido el último clavo en el ataúd. Una situación nunca antes vista, pero en este mes de noticias inimaginables hace apenas unas semanas, ¿qué nos puede sorprender ya? Si hasta la India ha ordenado confinar en su casa a sus 1.400 millones de habitantes para frenar el COVID-19… tiemblo al pensar qué más titulares impactantes nos depararán los próximos meses.

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