La masa temible

 

Terriblemente mal empieza el año 2015 en China, con el accidente de Nochevieja en Shanghái, en el que han muerto al menos 36 personas. La estampida ocurrió en el lugar más emblemático de la ciudad, el Bund, un lugar visitado y fotografiado cada día por miles de turistas y que ahora quedará ligado por siempre a una tragedia. Allí se congregaban decenas de miles de personas en Nochevieja, como se hace en la Puerta del Sol madrileña o en el Times Square neoyorquino. Trágico.

En un principio se dijo que el accidente ocurrió cuando un bar (los supermegapijos bares del Bund están en terrazas de los antiguos edificios de estilo europeo que hacen famosa a la zona) empezó a tirar desde un balcón o una ventana flyers del local que imitaban billetes de banco y la gente se abalanzó sobre ellos, algo que si se confirma añadiría aún más patetismo a la ya de por sí triste noticia. Sin embargo, con el paso de las horas esta información se ha matizado para señalar que no es seguro que haya sido ésa la causa, y que quizá se debió en realidad a fallos en los accesos al lugar. Ante la diversidad de teorías, es difícil ponerse a sacar conclusiones todavía.

Pese al triste siniestro de hoy y otros similares que ha sufrido China en el pasado, hay que reconocer que, tratándose del país más poblado del mundo, sorprende que no haya tantas grandes aglomeraciones como uno pudiera pensar si no vive en el país, y que desgracias como la ocurrida hoy sean relativamente pocas en comparación, por ejemplo, con las que ocurren en la vecina India, otro país de grandes poblaciones y densidades.

Es probable que el temor a las estampidas sea mucho entre las autoridades chinas. Y por eso he empezado a repensar algunas de mis ideas sobre el trato del régimen comunista a las masas. Siempre pensé que ante ellas la autoridad albergaba un miedo estrictamente político, pero teniendo en cuenta la enorme población del país y la gran densidad en muchas de sus ciudades, puede haber también un miedo apolítico: la masa, incluso aunque se congregue para decirle a Xi Jinping que es guapísimo, puede hacerse mucho daño a sí misma, de una forma súbita e irracional.

Esto puede mover a reflexiones a la hora de analizar el urbanismo de las ciudades chinas. En él salta a la vista, entre otras cosas, que las ciudades chinas tienen menos plazas que en Occidente, aunque para «compensar» tengan la más grande del mundo, que es Tiananmen (una de las plazas más vigiladas del mundo, por otro lado). En muchas grandes ciudades chinas, de millones de habitantes, la única plaza de la ciudad es prácticamente la del gobierno local o provincial, bien vigilada, y si acaso también la que hay en la estación de tren, lugar en el que por mucho que no le guste a la autoridad el recinto abierto hay que hacer explanadas para las muchedumbres que van y vienen. A un chino le dices la palabra «plaza», así, en español, y piensa en un centro comercial, que de ésos sí hay, a cientos. La falta de plazas se puede deber a falta de tradición histórica o de pensamiento urbanístico, pero sin duda a las autoridades les va bien para que no haya grandes reuniones.

Por otro lado, en los grandes acontecimientos de masas en China (conciertos, partidos de fútbol) en general siempre es muy complicado acceder a los recintos. Ya no por los controles de seguridad o de recolección de entradas, cosa que se entiende, sino por la falta de señalización, vallas por todas partes dificultando la entrada y haciendo dar vueltas y revueltas… Yo, por ejemplo, siempre que voy a algún partido o evento similar al Estadio del Nido, siempre acabo dándole una vuelta completa (calculo que esto equivale a andar un kilómetro) o a veces hasta dos antes de que consigo entrar (o salir). Siempre pensé que era por mala organización, pero después de lo ocurrido hoy me he puesto a pensar si podría ser algo deliberado, para evitar tumultos. Porque sí he de decir que, en compensación del agobio que he sentido en esas ocasiones por andar y andar, apenas he sentido el agobio de estar rodeado de gente empujándome.

Otro asunto: a muchos extranjeros nos sorprende, y no nos gusta, la falta de cultura festiva en las calles chinas. No hay festivales en plazas, ni conciertos al aire libre, ni verbenas, ni pasacalles, ni nada… Tampoco en el Año Nuevo Chino, la fiesta mayor de esta cultura, que se celebra en las casas, con la familia. En Pekín ayer era muy difícil enterarse de si iba a haber algún lugar de la ciudad donde hicieran la típica cuenta atrás de fin de año: había quien decía que a lo mejor lo hacían en el Estadio Olímpico (ni loco iba yo a darme vueltas al Nido otra vez), o en el Templo del Cielo, o en The Place, o en Wangfujing… No se había publicitado nada demasiado: seguramente, una muestra más de que el Ayuntamiento no tiene ni la más mínima gana de que haya grandes muchedumbres. A veces pensamos que es por cuestiones políticas, o por falta de espontaneidad festiva, aunque, vista la desgracia ocurrida hoy, también hay que admitir, y vuelvo otra vez a lo mismo, que también podría estar relacionado con la prevención de accidentes, sumado a la a veces drástica manera de actuar de régimenes como el chino (muerto el perro, se acabó la rabia/si no hay muchedumbres, no habrá estampidas).

1 Comment

  1. Enviado por Weiyi
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    chinochano, no seria mas preciso decir que
    «Terriblemente mal termina 2014…» Porque fue en 2014 cuando ocurrio, no?
    Una tonteria en cualquier caso.
    Feliz 2015 a todos!!

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    Enviado por ChinoChano
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    Bueno, sí, el tumulto empezó a falta de 20 minutos para la medianoche, pero vamos, el drama se prolongo durante la madrugada y fue la principal noticia de internacional en los medios en el día 1 de enero, más que en el 31 de diciembre.

    En cualquier caso, es lo de menos…

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    Enviado por toni3d
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    Yo aún recuerdo esas vallas kilométricas donde parece que estás cerca porque ves tu destino al otro lado pero donde tienes que andar y andar para llegar al final de la valla y luego andar y andar para deshacer el camino y llegar al punto que veías a 5 minutos en línea recta hace 40

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    Enviado por Kikenavegante
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    Interesante como siempre todo lo de este blog. Yo había pensado desde un concepto mas oriental la ausencia de plazas por lo del mundo interior que se revela y esconde, pero es cierto que los países islamicos las tienen pero en China no yo creo que esconde un menosprecio simbólico al pueblo unida a que hay esa necesidad de explícitar socialmente que si tiene occidente. Y es cierto me ha hecho pensar… Es verdad no hay grandes festividades callejeras.

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    Enviado por Kailing
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    China es una distopia en relacion a la cultura China, por lo tanto toda extrapolacion cultural esta muy limitada.

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    Enviado por ChinoChano
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    no se si sabéis la polémica que ha creado una universidad china estos días que había prohibido a sus alumnos salir de campus en Nochebuena y le habían caído muchas críticas… Tras la estampida de Shanghái ha salido diciendo, «¿ves como teníamos razón? No hay que dejar salir a la gente a celebrar, y menos si son fiestas occidentales».

    La polémica está servida…

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