La perdida escritura secreta
de las mujeres chinas

El 20 de septiembre de 2004 moría en la provincia de Hunan la casi centenaria Yang Huanyi, última persona que conocía el nüshu, una escritura que habían inventado las mujeres de una remota comarca del centro de China para comunicarse entre ellas sin que los hombres se enteraran.

El nüshu, que ahora puede ser considerado una «escritura muerta» (aún conocida por lingüistas, pero ya no usada en la práctica), trasladaba las palabras del dialecto chino de la zona a unos caracteres muy diferentes de los hanzi, de los caracteres chinos ordinarios. Los del nüshu son más alargados y verticales, frente al aspecto cuadriculado de los hanzi. Además, mientras los caracteres chinos son logogramas (representando ideas y con poca o ninguna relación con la pronunciación) los del nüshu representaban sílabas, sí relacionadas con la pronunciación.

Texto chino escrito con hanzi (izquierda) y con nüshu (derecha)

El nüshu se solía escribir de arriba hacia abajo y de derecha a izquierda (también el chino normal se ha escrito de esta forma en el pasado), y las mujeres muy frecuentemente no trazaban sus sílabas con lápices o pinceles, sino que las bordaban, lo que seguramente contribuía a su aspecto espigado, de líneas finas frente a los trazos gordos que les gustan a los calígrafos del chino.

Lo fascinante de esta escritura es que seguramente fue creada hace siglos por las mujeres para acabar con su analfabetismo, como alternativa a la falta de acceso que tenían a una educación reglada que, ya sabemos, durante mucho tiempo estuvo reservada a unos pocos, y muchos de ellos hombres. Al crearla, las mujeres optaron por un silabario, mucho más sencillo que los logogramas, y prescindieron de los tonos del chino, por lo que sin saberlo concibieron una de las más económicas y prácticas formas de llevar el chino al papel (o, en su caso, a la tela).

Esta escritura se usaba por ejemplo en las llamadas «Cartas del Tercer Día», que las mujeres de esa zona de Hunan escribían a sus mejores amigas cuando éstas se casaban, expresando sus buenos deseos por el enlace y a la vez su pena por que sus vidas se separaran, ya que normalmente la mujer casada se trasladaba de su pueblo natal al de su marido. Estas cartas se bordaban en unos libritos de tela que la amiga del alma regalaba a la recién casada tres días después de su boda, de ahí el nombre.

El compositor chino Tan Dun, ganador de un Oscar, un Grammy y un BAFTA por ponerle música a la película Tigre y Dragón, compuso en 2013 una pieza en honor al silabario perdido, llamada «Nüshu, las canciones secretas de las mujeres». Con ella os dejo.

4 Comentarios

  1. El abanico de la seda, novela de Lisa See trata este tema, cuando lo leí me impresionó.
    Gracias por todos tus post.
    Desde Huesca un saludo.

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