La segunda revolución campesina china

A Chinese farmer in a straw hat uses a laptop computer to connect to the internet while in the fields. Guilin, China.

Aunque el titular de hoy no lo parezca, hoy voy a hablar de vídeojuegos en China, ya que aunque me he pasado la vida jugando en máquinas de bar, ordenadores, consolas y smartphones, creo que casi nunca he dedicado esta web a una de mis pasiones, que es además uno de los grandes milagros de la civilización moderna: el salto que hemos dado desde los vídeojuegos de cuando yo era niño a los actuales es el equivalente al que el arte dio en miles de años desde las pinturas rupestres a las barrocas.

La ausencia de este tema en Chinochano se debe quizá a que China, a diferencia de Japón, el alfa y omega de esta industria, ha estado siempre bastante aislada del resto del mundo. Los chinos son unos viciados a los vídeojuegos, se pasan el día frente a la pantalla jugando, pero en general sus juegos no son los nuestros. Con algunas excepciones, como el World of Warcraft, los juegos que triunfan o triunfaron en China son desarrollados por firmas locales, y al mismo tiempo esos juegos populares en este país no suelen expandirse a otros mercados. El tema preferido es la fantasía heroica, con enanos, caballeros y dragones, aunque más basada en las leyendas de la China antigua que en nuestros mitos occidentales. También gustan mucho los juegos militares, sobre todo en primera persona, y en ellos el enemigo suele ser nipón.

Vídeojuego “Misión Gloriosa”, que comenzó siendo usado por los soldados chinos para entrenarse y acabó triunfando entre los frikis chinos. La frase en mandarín que hay en la pantalla podría traducirse como “¡El japo está frito!”.

Si tuviéramos que destacar una contribución china al mundo global de los vídeojuegos, habría que mencionar que fue una empresa china la que inició la moda de los juegos de granjas en redes sociales. Aunque ya en los años 90 había simuladores de tareas campesinas como el estadounidense SimFarm (primo del mítico SimCity), fue en China donde se desarrolló primero la idea de que unos jugadores se ayudaran a otros a mantener granjas virtuales. Pionero en esto fue el juego Happy Farm, desarrollado por la firma shanghainesa 5 minutes, que apareció en 2008.

Decenas de millones de chinos se engancharon al juego y a éste no tardaron en salirle dentro y fuera del país decenas de copias, entre ellas FarmVille, el juego de Facebook que hace una década estaban jugando miriadas de usuarios en la red social de Zuckerberg, ésa que estos días tiene tantos problemillas. Yo nunca jugué al FarmVille, pero me llegaron cientos de invitaciones de los amigos de Facebook para que lo hiciera, y entonces lo que sí hice fue unirme al entonces existente grupo de FB “como me mandes otra invitación al FarmVille te voy a quemar la granja matando a todos sus empleados”.

Fui un hipócrita porque años después me enganché al popularísimo juego de granja para smartphone Hay Day, que es seguramente el vídeojuego en el que más tiempo he gastado en esta vida (ahora lo he dejado, pero en distintas rachas desde 2013 me he levantado y me he acostado diariamente recogiendo cultivos y alimentando ganado pixelado). Ésta es mi granja, la segunda cosa del mundo a la que he dedicado más tiempo de ocio (la primera es Chinochano, por supuesto).

Hay Day fue diseñado, como los Angry Birds, en Finlandia, por la firma Supercell, también autora de otros exitosos juegos para móvil como el no menos adictivo Clash of Clans. Hace un par de años, esta empresa fue adquirida por el gigante chino Tencent, así que se cierra el ciclo iniciado por Happy Farm, o al menos el que cierra soy yo por hoy.

PD: Mientras preparaba este texto me sonó en el podcast esta estupenda canción, gran coincidencia e inmejorable acompañamiento.

¡Sé el primero en comentar!

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.