La triste historia de Rong, el as del ping pong de Hong Kong

Este domingo ha terminado el Mundial de Tenis de Mesa 2015, que se disputaba en la ciudad china de Suzhou, y ha acabado como se esperaba, con pleno y aburrido dominio de los anfitriones. De los cinco oros en juego (individuales femenino y masculino, dobles de ambos sexos y dobles mixtos) China se ha llevado cuatro y medio (lo de medio es porque en el dobles mixto ganó una pareja formada por un chino y una surcoreana).

A mí en los Mundiales de cualquier deporte, y si son deportes raros mejor, me encanta escarbar en los palmareses de hace décadas, que en el caso del ping pong son especialmente largos (los primeros campeonatos del mundo se organizaron hace casi un siglo, y en los primeros tiempos se celebraban anualmente). Fijándose en ellos uno puede descubrir que los chinos empezaron a ganar oros a puñados en los años 50, y que el primero de esos oros se lo llevó un tal Rong Guotuan. ¿Quién sería? He pinchado en ese nombre en Wikipedia para conocer algo más de él, y así me he adentrado en una muy triste historia.

Rong Guotuan, nacido en 1937, fue de hecho el primer campeón mundial de la Historia de China en cualquier deporte. En los Mundiales de Dortmund 1959, Rong logró el oro y acabó así con varios años de dominio de Japón, que estaba llevándose muchos campeonatos porque habían sido pioneros en usar palas de ping pong con esponjilla. Ya sabéis, la tecnología nipona.

Rong con el trofeo de 1959, una de las pocas fotos que hay de él.

En realidad, Rong no era exactamente chino, sino de Hong Kong, entonces colonia británica (el tenis de mesa es un deporte nacido en Inglaterra y seguramente se jugaba mucho allí). En Hong Kong, alternaba su trabajo de bibliotecario con su gran pasión, el tenis de mesa, pero desde esa pequeña colonia no veía muchas posibilidades de desarrollar una carrera deportiva internacional, así que tomó la atrevida decisión de irse a China, ese gigante allá en el norte, para poder jugar unos Mundiales. Eso hizo, sin especial interés en el comunismo, y le fue bien varios años.

El jugador se convirtió en un héroe revolucionario para un país, China, que en aquel entonces estaba en uno de sus peores momentos de la Historia, en aquel «Gran Salto Adelante» que causó millones de muertos de hambre. En un régimen comunista joven, el nuevo campeón mundial, que encima había ganado a la enemiga Japón, fue venerado.

El primer ministro Zhou Enlai dijo que el año 1959 había sido de doble felicidad por la victoria de Rong y el décimo aniversario de la República Popular, y desde entonces las pelotas de ping pong chinas se llamaron así, Doble Felicidad (hoy en día siguen siendo la marca de pelotas de ping pong más conocida mundialmente).

Rong se retiró poco después de su oro mundial para dedicarse a entrenar al equipo femenino chino, al que ayudó a conseguir también algunos oros ya comenzados los años 60. Pero todo se torció, como para muchos chinos, cuando llegó la Revolución Cultural, a mediados de los 60. Rong y varios jugadores y entrenadores de ping pong que habían llegado desde tierras hongkonesas fueron acusados de espías, usando como excusa su procedencia de esa colonia extranjera y otras bizarras razones (que si uno había sido sorprendido leyendo un diario, que si otro tenía una foto de niño en la que llevaba un uniforme con la bandera de Japón…). Humillados y sometidos a palizas, Rong y otros dos grandes jugadores chino-hongkoneses de la época se suicidaron. El 20 de junio de 1968, Rong se ahorcó con una cuerda en un árbol junto a un estanque. En su traje había una nota escrita en la que decía «No soy un espía, por favor, no sospechen de mí. Te he decepcionado. Valoro más mi reputación que mi propia vida». Así lo cuenta el libro «La década turbulenta«, de Yan Jiaqi y Gao Gao.

La Revolución Cultural destruyó muchísmas cosas en China, entre ellas a su primer gran héroe deportivo, al padre del dominio nacional en el tenis de mensa, el deporte que más éxitos ha dado a China. Al menos, tras la Revolución Cultural su nombre fue públicamente rehabilitado, e incluso hay una estatua en su honor en Zhuhai, al lado de Macao, que es la tierra original de su familia.

Algo mejor, aunque no del todo bien, le fue al segundo gran campeón chino de tenis de mesa, que fue Zhuang Zedong. Zhuang recogió el testigo de Rong y ganó los Mundiales siguientes al ganado por el hongkonés (1959, 61 y 63). Sobrevivió a la Revolución Cultural, y en 1969, cuando ésta se moderó un poco, hasta participó en los históricos partidos entre jugadores chinos y estadounidenses en la llamada «diplomacia del ping pong» (que se podría decir que comenzó él, al hacerse amigo de un jugador estadounidense en los Mundiales de aquel año).

Zhuang y su amigo estadounidense, Glenn Cowan, a quien el paso de las décadas no le ha hecho olvidar la amistad por su contrincante chino (ni tampoco su amor a su peinado).

Tras la Revolución Cultural, sin embargo, Zhuang fue acusado de ser protegido de Jiang Qing, viuda de Mao y componente de la famosa «Banda de los Cuatro», por lo que fue encarcelado e investigado, aunque finalmente se le dejó en libertad.

Más tarde, tuvo bastantes problemas al enamorarse de una japonesa, ya que tuvo que hacer un montón de trámites para que el régimen autorizara su boda con alguien del «eterno enemigo». De hecho, Zhuang escribió un libro sobre esta experiencia titulado «Deng Xiaoping aprobó nuestro matrimonio».

En 2008 se le diagnosticó un cáncer de colon ya avanzado. El exjugador sufrió mucho en sus últimos años de vida e incluso pidió que se le aplicara la eutanasia, lo cual le fue denegado, y falleció el 10 de febrero de 2013.

Un par de tristes historias, pero a la vez apasionantes. ¿A que no pensabais que las vidas de los jugadores de ping pong pudieran dar para tanto?

1 Comment

  1. Enviado por Javier I. Sampedro
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    Es una lástima que las historia de Rong tuviera un final tan desafortunado y sabiendo los momentos de gloria que había llevado al país. El «problema» que fuese de HK le pesó más de la cuenta, pero el gobierno central no tendría que haber permitido que se cargase contra él.

    Gracias por compartir estas dos historias.

    Un saludo hongkonés 🙂

    ~~~
    Enviado por Alejandro
    (Contacto Página)
    Gran historia, gracias por acercarte al apasionante mundo del tenis de mesa.

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Por nada, fue un placer…

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