Le Chinuá

Conviene que os aclare, a los que sigáis mis recientes meses de éxodo y cambios, que aunque trabajo en Ginebra (Suiza), como os comenté hace más de un mes, mi residencia al final va a estar en la vecina Francia, ya que pude comprobar que es considerablemente más barato, tiene para el español la ventaja de seguir en la Unión Europea, y está relativamente cerca de mi trabajo, que está situado muy cerca de la frontera francosuiza (la misma Ginebra tiene medio pie en Francia). Soy por tanto lo que aquí se conoce como un “frontalier”, una persona que vive en Francia y trabaja en un país vecino, algo por lo visto tan habitual que hasta hay asociaciones de ayuda a este colectivo, aunque dirigidas sobre todo a los ciudadanos franceses.

Vivir en Francia, en todo caso, me va a exigir aún más manejarme con el idioma francés. También es oficial en Ginebra, pero en las calles de la ciudad suiza se oye mucho inglés, español o muchas otras lenguas, por el carácter internacional y diplomático del lugar. En el lado francés, aunque también hay quien habla inglés o español, la gente prefiere comunicarse contigo, como es lógico, en la lengua materna de la zona. Me está tocando por tanto desempolvar a marchas forzadas el francés que estudié hace 30 años en la EGB. En Huesca los niños en general aprendíamos francés en primaria, por la cercanía con Francia, pero en secundaria no tardábamos en pasarnos la mayoría al inglés, más internacional y útil para ir por el mundo.

Es bastante curioso intentar sacar de tus recuerdos de hace tres décadas esas nociones de francés… a veces me salen palabras que no tenía ni idea de que estuvieran enterradas en mi subconsciente, casi como recuerdos sacados por un psicoanalista, pero lo cierto es que muchísimos vocablos de lo más básico no los sé decir o los he olvidado.

Y es todavía más curioso ver cómo mientras intento chapurrear la lengua de Voltaire me salen a veces palabras en mandarín. Los franceses por ejemplo deben alucinar con la manía que tengo de decir “na” en medio de las frases. “Na” (o la variante “nage”) es una gran palabra, muy usada para enlazar ideas en chino, equivalente al español “entonces”. Creo que en francés se puede sustituir por un “alors”, pero no estoy del todo seguro, y mientras dudo el “na” me sale del alma, pese a que nunca fui hablante fluido del chino (y temo que el poco que sé chapurrear lo olvide, aunque confío en que no y que se quede en el subconsciente como mi francés de EGB).

El francés, como el español, tiene un nulo parecido con el chino, para mi desgracia, aunque he podido ver que, por total casualidad, los chinos y los franceses usan “lien” (en pinyin se escribiría “lian”, pero al pronunciarlo suena como “lien”) para aludir a nuestro verbo “unir” o “enlazar”, por ejemplo para los enlaces de internet. Quizá sea la única palabrilla que pueda reaprovechar.

Por lo demás, en las últimos días, más ocupado en montar la vida en Francia (alquilar piso, amueblarlo, ver si me muevo en coche o en moto, etc) que en el trabajo suizo, que está más encarrilado, he pasado muchos días comparando Francia con China. He sacado algunas conclusiones preliminares, aunque sobre todo las comparaciones francesas hay que tomarlas con pinzas, teniendo en cuenta que llevo poco aquí y que muchos españoles conocen este país vecino bastante mejor que yo.

Alquilar un piso, por ejemplo, me parece infinitamente más sencillo en China que en Francia (aunque los precios son similares). Aparte de la manía de no ofrecerlos amueblados, o de exigir el pago de un seguro de vivienda, los papeles que piden los franceses son interminables y a veces absurdos. Por ejemplo, es frecuente que para alquilar un piso te pidan una cuenta bancaria francesa, y que para abrir esa cuenta te pidan un contrato de piso, por lo que caes en una paradoja burocrática de la que sólo se sale con suerte y buscando clemencia de inmobiliarias o cajeros.

Para compensar, parece ser que en Francia los alquilados tienen bastantes más derechos de los que tenía en China (donde inmobiliarias y caseros se aprovechan vilmente de los que pagan alquiler) y por otro lado los franceses, por lo menos los de esta zona, son bastante más amables y flexibles que los chinos. Pueden a veces hacer pequeñas excepciones en sus montañas de trámites burocráticos que te permiten finalmente salir del túnel. En China una excepción a la regla es inconcebible en casi cualquier contexto. Por otro lado, los franceses hacen más esfuerzo por comprender a un extranjero que habla mal su idioma que los chinos (aunque español y francés se parecen más, lo cual facilita las cosas) y en principio no tienen esa fama de engreídos que a veces les atribuimos en España (y que creo que en la propia Francia se la dan sólo a los parisinos).

En fin, son opiniones preliminares que pueden cambiar o ampliarse en los próximos tiempos, ya veremos. Aquí en Francia echo mucho de menos cosas de China, como los horarios eternos de apertura de comercios, por ejemplo, pues aquí cierran las tiendas hasta los lunes. O también la facilidad de comprar por internet y pagar por móvil. Pero hay otras cosas de aquí que exportaría para los chinos inmediatamente, empezando por obviedades como la no necesidad de usar VPN para abrir páginas bloqueadas de internet o mascarillas y purificadores de aire los días de smog. Me gustaría quedarme con lo mejor de ambos mundos, pero me temo que no será posible. C’est la vie.

4 Comentarios

  1. Pues bienvenido al Chablais! No dudes en preguntar si necesitas algún consejo o ayuda, o en su defecto intercambiar experiencias con una buena fondue de la zona!

  2. Pues necesitaría ayuda en muchas cosas, pero para no agobiarte te haría dos preguntas nada más:

    -Sé que al estar aquí tengo que hacer al menos dos cosas: solicitar un número de identificación fiscal y apuntarme a la seguridad social francesa (a una modalidad especual para frontaliers). ¿Se te ocurre algún otro trámite inicial que tenga que hacer como recién llegado?

    -¿Sabes si hay algún grupo de Whatsapp o Wechat de españoles que vivan en Francia o Suiza y se ayuden mutuamente en consultas y papeleos? En China había varios y eran maravillosamente útiles.

    • Pues creo que eso son las dos cosas más importantes. También depende ya que eres frontalier y en ese tema me pillas algo pérdida.
      Sobre dónde contactar hay un grupo de frontaliers en facebook, suelen ser franceses. Y si no n’es españoles en haute Savoie, ahí hay de todo. Frontaliers, Segunda generación… está bien pa para conocer gente.

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