Los hablantes chinos de lapao

 

 

Soy especialista en unir mi Aragón natal y mi China adoptiva de la forma más peregrina en este blog (un ejemplo, otro, otro, otro, otro…), pero esta vez me siento superado por profesionales de la bobada que me han pillado a contrapié. ¡Intrusismo!

Todo comenzó cuando las Cortes de Aragón malgastaban tiempo y recursos públicos creando el «LAPAO» y el «LAPAPYP», dos palabros (me niego a denominarlos idiomas porque no lo son) que la gente únicamente va a utilizar en el mundo real para reírse, y no sin razón.

El choteo nacional por semejante despropósito fue tan grande que hasta un diario serio como El País decidió convertir un chiste en noticia: como resulta que «lapao» es también el nombre de uno de los tres principales dialectos del naxi, lengua de una minoría étnica china, el diario se atrevía a hacer guasa señalando que el lapao ha sido un éxito porque nada más ser aprobado ya lo hablan miles de personas en el Oriente lejano.

Si queréis podemos discutir en los comentarios el tema del lapao, el catalán, el aragonés y demás, pero yo de aquí para abajo me voy a alejar de polémicas que ni me van ni me vienen y voy a aprovechar la tangencial coyuntura para hablar un poco de los hablantes chinos de lapao (y dialectos similares), es decir, los naxi, una etnia bastante famosa en China pese a que son muy poquitos ya (unos 300.000). Para empezar, oigamos un poco de «lapao» (bueno, en realidad es naxi estándar, creo, pero imagino que el lapao sonará similar):

El vídeo me parece a mí que son pasajes de la Biblia, pero a menos de que alguno de vosotros seáis hablantes de naxi no creo que os sintáis evangelizados.

Los naxi viven en el norte de la provincia meridional china de Yunnan, en los valles y sierras limítrofes con el Himalaya oriental. Su principal ciudad es Lijiang, una preciosa localidad de calles empedradas, canales y casas de madera que es Patrimonio de la Humanidad según la UNESCO y que en los últimos años ha tenido dos desgracias: la primera y mayor, un terremoto en 1996 que destruyó buena parte de casco antiguo, por lo que el actual está bastante reconstruido. La segunda fue que su belleza la hizo tan turística y turistizada que ahora casi es un parque temático de los naxi, con tiendas de souvenirs virtualmente en cada casa. De todas formas vale la pena visitarla, aunque sea para ver sus tejados o para tomarla de base para otros pueblos naxi de los alrededores.

Los naxi tienen cosas muy especiales -algunas similares a las de otras etnias del Himalaya y sus alrededores- que los convierten en un pueblo muy curioso. Destacaremos tres:

1- Su música: La música de los naxi, que al oído de los iniciados pero no expertos les sonará parecida a la música tibetana, tiene una gran tradición, y además su historia reciente es épica porque muchos músicos naxi fueron encarcelados durante la Revolución Cultural sólo por tocar música «feudal». Fallecido Mao, muchos de estos músicos salidos de prisión -algunos habían enterrado sus instrumentos para evitar que fueran destruidos- fundaron a finales de los 70 la orquesta de Lijiang, que aún hoy puede ser apreciada en todo su esplendor en un pequeño teatro de la calle principal de la localidad, una o dos veces por semana. Los músicos de la orquesta, tristemente, son cada vez más viejitos y cada vez son menos, porque pocos jóvenes se van sumando a la tradición. Cada vez que uno de los miembros de la orquesta fallece cuelgan un retrato suyo sobre el escenario: cada vez hay más fotos y menos miembros en la orquesta. Os pongo un YouTube para que les oigáis un poco.

Zhang Yimou dedicó a la música naxi una de sus películas de la pasada década, Riding Alone for Thousands of Miles.

2- Sus costumbres matriarcales: Aunque no todos los naxi lo hacían (sólo los de zonas más remotas en las montañas), y aunque estas costumbres van desapareciendo, vale la pena recordar que en algunas aldeas naxi no había matrimonio y las costumbres casi recuerdan al «amor libre» de los hippies. Los hombres llevaban una vida nómada, como ganaderos y comerciantes de pueblo en pueblo, mientras que las mujeres tenían una vida más sedentaria, y unos y otros tenían relaciones sexuales y afectivas entre ellos, pero nunca estables. En general, la mujer podía recibir en su casa a todos los hombres que quisiera a lo largo de su vida, y tener hijos de varios de ellos. Los hombres no tenían patria potestad, los hijos sólo reconocían a su madre y vivían con ella, sin saber a veces quien era su padre biológico. Estas costumbres estaban más arraigadas en otras etnias del norte de Yunnan (sobre todo los mosuo), pero entre los naxi también pasaba. En la misma Lijiang, aunque sea muy turística, es fácil notar que en las calles hay muchas más mujeres que hombres, y cuando se ve a éstos, suelen ser comerciantes de paso con sus mulas.

Las mujeres, por cierto, lucen una curiosa vestimenta, que a mí, ya veréis que tontería, me evoca la imagen de un maquinista de tren de vapor por delante y a un paracaidista por detrás.

3- Su alfabeto: Se dice que los naxi conservan el único sistema de escritura de pictogramas (dibujos que se parecen más o menos a las ideas que expresan) que sigue «vivo» en el mundo, una especie de jeroglíficos de aire infantil que en realidad sólo se usan en textos religiosos y en carteles de bares para turistas, pero que en cualquier caso son extremadamente atrayentes:

Aprender la escritura naxi así a bote pronto se antoja sencillo…

Labrar.
Sembrar.
Guerra.
Tejer.
Vaca.

…aunque imagino que a la hora de expresar ideas abstractas se complicará, y como digo los usos son más bien rituales y turísticos, así que no vayáis todavía corriendo a la escuela de idiomas para matricularos en naxi (o su variante, el lapao). Hale, me despido con una sardana naxi.

1 Comment

  1. Enviado por Javier García E
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    Cuando estuve en Lijiang en 1987 me sorprendió lo amabilísima que era la gente, te abrían las puertas de la casa y te daban conversación. Por aquel entonces la atracción de Lonely Planet era un venerable anciano, doctor de medicina tradicional naxi, que vivía en el monte recolectando hierbas. Ya por aquel entonces dudábamos de que aquello fuera algo muy auténtico.

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    Enviado por Leonardo
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    Chino Chano en estado puro.

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    Enviado por Yulo
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    La cultura naxi y concretamente Lijiang, a pesar de haber caido en las garras del turismo masificado, sigue siendo una pasada…y si quieres ver naxis «auténticos», solo tienes que irte a cualquier pueblo cerca de Lijiang….
    La escritura es verdad que debe de ser más que nada usada para el turismo y por los monjes «Dongba», que si que la usan, pero me contó una amiga naxi de Lijiang que en el colegio (o instituto, no me acuerdo) de la zona si que estudian escritura dongba para no perder la tradición, pero que vamos, entre la gente jóven no lo usa ni el tato, algo así como el gaelico en Irlanda…
    Por cierto, la pelicula de Zhang Yimou, para mi sin ser de sus mejores, te permitía conocer un poco la tradición naxi, al igual que otra pelicula, «El Último Viaje del Juez Feng», donde tb se pegan unos garbeos por Lijiang y alrededores y de paso conoces otras minorias étnicas de la zona…

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    Enviado por ChinoChano
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    Javier: cuando yo fui, en 2002, todavía aparecía el doctor como atractivo en la LP (creo que estaba en el pueblo de Baisha) pero yo estuve en ese pueblo (muy bonito, por cierto) y no lo encontré, no sé si es que había fallecido ya o qué había pasado. En su lugar una abuela del pueblo me llevó a su casa a tomar té (no tuvimos que practicar costumbres matriarcales ningunas, sólo bebí y charlé con ella sin entenderla ni papa).

    Leonardo: aún diría más, Chinochano inmensamente superado por el gran dúo Cortes Aragonesas/El País.

    Yulo: sí, eso decía, en general ahora cualquier ciudad que salga en LP o en una guía es simplemente un «hotel hub» para visitar los de alrededor, que son mejores… Pero bueno, pasa lo mismo en mi tierra, yo que sé, Aínsa es muy turistizada pero los pueblos de alrededor son la caña (aunque Aínsa es muy bonita también).

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    Enviado por Diego Iván
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    Cómo bien dicen, Lijiang está demasiado «turismosificado». Otra que Yangshuo… Aunque no dejan de ser lugares bonitos.
    Antes de la «internetisificación» (juaz), las guías de LP tenían su utilidad. Aveces era difícil informarse de ante mano. Hoy no valen una mierda.

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    Enviado por ChinoChano
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    han perdido algo de utilidad, sí, ahora yo por ejemplo uso mucho wikitravel… pero de todas formas si viajo a algún sitio del que aún tenga guía, aunque esté anticuada, me la llevo para leer cosas de la historia del sitio por el camino.

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    Enviado por Marc
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    Yo vivo en Dali y en el mes de Abril estuve en Baisha. Pasé por delante de la tienda del médico y aún está allí, pero no entré para ver si el hombre sigue aún vivo.

    Y lo del Lapao y demás en España, pues como bien dices, es de chiste. Me cuesta creer que ocurra esto con tantos problemas de crisis y en el siglo XXI

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    Enviado por Ergoth
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    Muy interesante todo 🙂
    Me pregunto qué pasaría con las mujeres que tenían un hijo varón. ¿Echaban de casa al hijo al cumplir cierta edad?

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    Enviado por Yulo
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    Yo estuve en Baisha el 2011 (creo) y allí seguía el famoso Doctor Ho en Baisha jugando a las cartas con unos paisanos….me dio pereza entrar, que Baisha bien merece una visita traquila sin tener que hacer la turistada….
    En cuanto a lo de la Lonely Planet (AKA «La Loli»), sigo pensando que, además de la comodidad de tener todo un pais compilado en un solo libro, tiene su utilidad cuando por temas de transporte acabas perdido en alguna ciudad inesperada, aunque tiene fallos gordos y si aparece en la guia, ya sabes que vas a encontrar «cienes y cienes» de laowai, que los turistas chinos ni han oido hablar de la loli.

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    Ergoth: no domino el tema del todo, pero creo que los mosuo, por ejemplo, vivían toda la vida con sus madres, fueran los hijos hombres o mujeres. De ahí lo de la sociedad matriarcal. Lo que ya no sé es qué pasaba con el paso de las generaciones, porque si ningún hijo se va y éstos a su vez tienen hijos, a la tercera o cuarta generación ya no cabrán en casa…

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