Luz verde internacional a una vacuna china

En los últimos días China ha sido noticia por varias cosas, como la caída en aguas del Océano Índico de restos de un cohete espacial chino que se temía fuera a impactar en alguna zona poblada (no es la primera vez que hay esos temores, pero China tampoco es la única que los provoca).

Otro importante asunto ha sido la decisión, por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de autorizar el uso de emergencia de una de las vacunas desarrolladas por China contra la COVID-19, la producida en los laboratorios de Sinopharm en Pekín.

El presidente filipino, Rodrigo Duterte, se puso la vacuna de Sinopharm hace unos días.

La noticia es importante porque por primera vez científicos internacionales han estudiado cuidadosamente esta vacuna, de la que había pocos análisis fuera de China, y han corroborado su efectividad contra la COVID-19, pues hasta ahora los países que usaban Sinopharm (muchos en Latinoamérica, África y Asia) se fiaban sencillamente de los datos científicos de eficacia anunciados por la propia China.

Además, la OMS por primer vez da su visto bueno a una vacuna sin esperar a que lo hagan EEUU (a través de la Food and Drug Administration, la FDA) o la UE (con la Agencia Europea de Medicamentos, la EMA). También muestra por tanto que la OMS se independiza un poco de Occidente con esta decisión, un paso difícil que seguramente por eso le ha costado tantos meses tomar.

Recordemos que por ahora la FDA sólo ha autorizado vacunas estadounidenses (las de Moderna, Pfizer y Johnson & Johnson) y la EMA únicamente ha dado su luz verde a esas tres más las de la suecobritánica AstraZeneca. De todos modos, creo que Sinopharm tampoco ha estado excesivamente interesada en obtener permisos de estas dos agencias de las que tanto se habla este año, y no les ha dado los datos necesarios para poder tener esa homologación. China, básicamente, estaba ofreciendo sus vacunas a regiones no occidentales donde tiene o quiere tener influencia. Por cierto, que Hungría, un país de la UE que ya sabemos que con Viktor Orbán va bastante por libre, sí administra vacunas de Sinopharm a pacientes del país.

Si la OMS ha decidido armarse de «valor» y tomar decisiones de forma independiente a la EEUU y la UE, es simplemente porque necesita sacar vacunas anticovid de donde sea. A través de su programa COVAX quiere distribuir gratis o a bajo precio 2.000 millones de dosis de vacunas anticovid en todo el mundo antes de que acabe el año, con las que inmunizar al menos a todos los trabajadores sanitarios y personas en riesgo de los países en desarrollo, pero por ahora sólo lleva unos 50 millones de dosis entregadas. Hasta el momento dependía principalmente de las dosis que produce AstraZeneca en sus fábricas en India, pero desgraciadamente el fuerte brote de COVID-19 que ha sufrido ese país en las últimas semanas ha hecho que la producción de vacunas allí  se redirija a los ciudadanos indios, así que a la OMS se le ha cortado bastante este grifo, al menos temporalmente.

Aunque la OMS tiene en su lista de uso de emergencia no sólo a Sinopharm y AstraZeneca, sino también a Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson, de éstas todavía no tiene muchas dosis. Por cierto, la semana que viene a todas estas marcas podría añadirse en la lista de la OMS la china Sinovac, y en cuestión de semanas la rusa Sputnik V.

Recordemos que la vacuna de Sinopharm tiene según los ensayos una eficacia del 79 %, algo menor que las de Pfizer, Moderna y la Sputnik (superior al 90 %), pero similar que las de AstraZeneca y Sinovac, y algo mejor que la de Johnson & Johnson.

Por cierto, que como uno de los países donde ya se usaban vacunas de Sinopharm antes de la luz verde de la OMS eran los Emiratos Árabes Unidos, es la marca con la que se inmunizaron hace unos meses tanto el rey emérito, Juan Carlos I, quien allí reside desde su salida a la francesa de España, como sus hijas las infantas Elena y Cristina cuando fueron a visitarlo, una vacunación que tuvo cierta polémica. Otro rey que ha usado Sinopharm es Mohamed VI de Marruecos, otro país que usa Sinopharm.

Pero mejor os coloreo en un mapa, aunque sea mudo, los países donde se usa esta vacuna china, para que os hagáis una idea de su alcance. Espero que tengáis suficientes conocimientos geográficos para reconocer la mayoría:

En rojo, países que usan Sinopharm.

Ya que estamos, os pongo a continuación en azul los países que autorizan y utilizan Sinovac. Es triste, pero la vacunación anticovid tiene un alto componente político, así que hay que fijarse en todo ello como quien se fija en un tablero de Risk.

PS: Si sois observadores igual habréis visto que aunque el presidente filipino se ha vacunado con Sinopharm, en Filipinas la vacuna china que se utiliza por ahora de estas dos chinas es la de Sinovac. Al parecer eso ha traído polémica en ese país: Sinopharm mandó unas muestras de sus vacunas a Filipinas, y el presidente se puso una de ellas sin esperar a que los reguladores del país la autorizaran. El siempre controvertido Duterte ha tenido que pedir disculpas y rogar a los filipinos que no sigan su mal ejemplo poniéndose vacunas que no hayan sido aún autorizadas en el país.

2 Comentarios

    • El enfoque del artículo no me gusta demasiado. Quiere llevar a China el tema del feminismo occidental, cuando los problemas allí son muy diferentes: mientras en la China urbana las mujeres a veces tienen más fuerza que los hombres, en la China rural la situación es casi medieval para ellas. Intentar abordar un problema tan complejo con broncas en redes sociales es, a mi juicio, equivocado.

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