Maongos en el 68

En 1968, una delegación de Pakistán visitó China y regaló un cesto con siete mangos a Mao Zedong. A Mao no le gustaban los mangos, así que los regaló a varias universidades y fábricas como símbolo de su aprecio por estudiantes y obreros.

Eran los tiempos de la deificación de Mao, así que los mangos fueron recibidos como si fueran reliquias. Nadie osó comerse ninguno de ellos.

La imprenta de Pekín, que recibió uno de los mangos, colocó el fruto dentro de un recipiente con formol, para conservarlo allí «eternamente» (aunque el mango, al secarse, acabó negro y arrugado como una pasa gigante).

Otro de los mangos sagrados, llevado a una fábrica, fue colocado dentro de un bidón de agua, y a todos los empleados de la factoría se les dio a beber un poco de ese agua, en un rito similar al de la comunión cristiana.

La historia de los maongos, y otras similares, la podéis encontrar en una magnífica página web en inglés sobre el culto a Mao, escrita por el no menos magnífico Stefan Landsberger.

Por cierto, ¿sabéis hacia donde giraban los girasoles en la época de la Revolución Cultural?

En el museo dedicado a Mao en Shaoshan, el pueblo donde nació, hay hasta galletas a medio comer por el Gran Timonel.

ACTUALIZACIÓN (23/12/2010): Jorge Remón envía un enlace a una foto tomada el día en que los sacrosantos mangos fueron llevados a una fábrica:

1 Comment

  1. Enviado por Anónimo
    (Contacto Página)
    no nose asia donde giraban los girasoles?

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    una imagen (la que hay después de la pregunta) suele decir más que mil palabras.

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