Más allá de Orión (no hay nada)

Mañana comienza en Pekín la sesión anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP), que dura unos 15 días y es probablemente el acontecimiento más huero y repetitivo del ya de por sí huero y repetitivo régimen comunista chino. Esta quincena de la marmota tiene este año al menos un ligero interés, el de que se va a reformar en ella la Constitución nacional para ascender a Xi como “emperador”, pero eso no es suficiente para que una mezcla de tedio y odio (¿todio?) se esté apoderando ya de mí. Necesito pensar en otras cosas para no fenecer, así que hoy voy a hablar de algo que no se parezca en nada a la ANP, y por eso voy a tratar de los pastelitos Orión, que son lo mejor que Asia Oriental ha creado en el campo de la repostería industrial.

Los pastelitos Orión (haoliyou en chino), aparte de tener un nombre con aroma de ciencia ficción totalmente inmejorable, son la versión asiática del mítico Cropán español, o de Bimbo en su sección más dulce. Si no me he dejado alguno, porque de vez en cuando sacan nuevos sabores, Orión tiene actualmente en China los ocho que os he puesto en la foto, que de izquierda a derecha y de arriba abajo son

-yema

-nata y chocolate

-avellana

-té matcha

-fresa

-nata (el clásico “choco pie”, pionero de todos ellos)

-café

-tiramisú

Sorprendentemente, aún no hay sabores tan recurridos en estos casos como la naranja o el limón, pero yo creo que algún día los veremos. En Corea del Sur, de donde la marca es originaria, hay también de plátano, pero creo que en cada país donde opera esta firma -que también tiene muchos negocios en la música, el cine y la televisión- lanzan sabores distintos y es en China donde han evolucionado más.

Además de haber muchos sabores, hay múltiple variedad de tamaños de cajas: los que he puesto arriba son paquetes de seis, pero también hay de dos y de 12, y no sé si tienen también de cuatro y de ocho, aquí la memoria me falla.

Los primeros que se fabricaron en Corea y los primeros que llegaron a China fueron, como decía, los choco pie, que comenzaron a comercializarse en 1974. Como detalle curioso, parece como si Orión produjera estos pastelitos en China por parejas: los de avellana y café se parecen entre sí (son cuadrados, y personalmente mis favoritos), así como los de yema y tiramisú, que se asemejan ambos a magdalenas rellenas, o el choco pie clásico y el de té matcha (ambos tienen un relleno no cremoso, sino gomoso, como los marshmallows o las nubes). El pastelito de nata-chocolate y el de fresa, por último, se parecen entre sí y su relleno es de textura más cremosa. Esto es toda una ciencia, lectores.

Para hacer esta entrada, sobre todo las fotos, he tenido que hacer frente a un denodado trabajo de documentación consistente sobre todo en ir al colmado de mi barrio, comprar una caja de cada y fotografiar los pastelitos en sus cajas, en sus envoltorios individuales y luego abiertos. Eso provocó que en mi casa hubiera en las pasadas fiestas de Año Nuevo chino medio centenar de estas ambrosías, aunque no os preocupéis por mis arterias, porque muchos los regalé con la excusa del Festival de la Primavera, y mi perra Once también se llevó alguna migaja que otra, como premio a que este año rige su especie.

A continuación, el resultado de ese trabajo de documentación, junto a un consejo con el que me despido por hoy: comeos un pastelito de esos durante los próximos días, que un poquito de dulce os ayudará a superar el amargo inmovilismo de la ANP china.

ACTUALIZACIÓN (4-5-2018): Creo que merece la pena nombrar los pastelitos “Cundo”, de limón y con cobertura de chocolate blanco: tan buenos o mejores que los nombrados de Orión.

Son de una marca diferente, pero la caja es del mismo tamaño y el aspecto es similar, casi se podrían considerar un brillante spin-off de los pastelitos Orión.

ACTUALIZACIÓN (13/5/2018): En una tienda humildísima de Beichuan, en la provincia de Sichuan, me he encontrado un nuevo y sabrosísimo sabor de la marca Orión, el de fresa y frambuesa:

8 Comentarios

  1. Gran trabajo de divulgación, je je. Yo solo he probado el clásico choco pie porque intento no comprar guarrerías, pero es cierto que está bien bueno.

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