Mo y mamá

 

Para continuar las recientes discusiones sobre arte que se politiza, hoy podríamos, por ejemplo, hablar un poco del Nobel que esta semana recibió el escritor chino Mo Yan. Pocos días antes de recibirlo, en Estocolmo, pronunció un discurso magistral (lo podéis leer en español aquí, u oírlo en chino aquí) que se ha comentado mucho dentro y fuera de China, y del que a mí también me gustaría decir cuatro cosillas, porque simboliza bastante la manera de ser y escribir del nobel chino.

El discurso empieza con gran ternura: en el inicio Mo Yan cuenta historias que le ocurrieron cuando era niño y en las que la protagonista es su madre, a la que desde el primer párrafo muestra su gran amor y su admiración. Su madre era muy pobre y analfabeta, pero él la venera como una de las grandes influencias en su vida.

Con confuciana devoción por la señora que le trajo al mundo, Mo cuenta por ejemplo que una vez vio cómo a su madre le pegaba un bofetada un guardia cuando recogían, supongo que por desesperada hambre, unas espigas de trigo de un campo donde no debían hacerlo. Años después, Mo Yan se encontró con aquel guardia, ya anciano, y cuando intentó devolverle aquel bofetón, su madre le detuvo diciendo que «aquel señor que me pegó y este señor mayor no son el mismo». Para mi gusto es el mejor pasaje del discurso, es difícil no emocionarse al llegar a él.

El comienzo maternal del discurso es una auténtica delicia para los ojos, aunque debo matizar que yo estaba influido personalmente al leerlo, ya que el día en que lo hice -el mismo día en que Mo recibió el premio- se cumplían exactamente 25 años del fallecimiento de mi madre, quien también fue una señora con una dignidad a prueba de bombas, como la del laureado escritor chino.

Además de esas tiernas y tristes historias -en las que muestra la dura vida de la China de su infancia- Mo Yan cuenta que a su madre, fallecida en 1994 y enterrada en un huerto de melocotoneros (en la China rural es frecuente hacer esto, el padre de mi amigo el de las pasas yace en un huerto de piñas) la tuvieron que desenterrar hace poco debido a la construcción de una vía de tren. De manera sutil, Mo alude aquí al rápido desarrollo de China, y de cómo éste a veces pasa atropelladamente por encima de las personas. Mo nos habla aquí sin mencionarlas de las casas clavo, o incluso de la tumba clavo que estos últimos días también se ha hecho famosa en el país.

El discurso lleva por título «Cuentacuentos», porque en él Mo viene a decir que él, más que un escritor, es un contador de historias, alguien que «cuenta cuentos con el bolígrafo». Frente a otros galardonados o grandes escritores que aseguran haber comenzado a escribir tras leer tal o cual clásico, Mo, con modestia, asegura que lo que le movió a contar cosas fueron los cuentacuentos que llegaban a su pueblo en las fiestas, un oficio con siglos de historia (Mo recuerda a un cuentacuentos de su comarca que ya trabajaba en el siglo XIX). Después menciona a Faulkner o García Márquez, y asegura que «durante dos años seguí los pasos de estos dos maestros, pero me di cuenta de que tenía que alejarme de ellos».

Me gusta mucho también esa afirmación de Mo, la modestia que demuestra al confesar que sus inspiradores fueron gente humilde y quizá analfabeta, en lugar de la casi obligada alusión que otros maestros hacen a los intocables de siempre (los novelistas rusos del XIX, por ejemplo, que si no has leído o «copiado» no puedes estar en el club de grandes escritores). No, para Mo los orígenes son esos cuentacuentos que su madre al principio veía como un buen pasatiempo para él, pero que con el tiempo, al descubrir que Mo era bueno relatando, se ablandó e indirectamente le dio permiso para ir a verlos siempre que llegaban al pueblo.

El discurso está alejado de la política, pues Mo Yan siempre ha intentado separarse tanto de la propaganda comunista como de la retórica disidente (una elección que, en mi opinión personal, le ha ayudado a lograr el nobel, pues arte y política no suelen ser buenos compañeros). Sin embargo, hay que admitir que una línea de la alocución parece haberla escrito el responsable comunista de su provincia, una en la que habla de lo mucho que la reforma y apertura han hecho para mejorar China en los últimos 30 años. Sea verdad o no, es una frase que está prácticamente calcada de una nota oficial de Xinhua, o de Diario del Pueblo. No sé si Mo la escribió sin querer (al leerla en tantos sitios se le puede haber quedado en el subconsciente) o ha tenido que negociar su inclusión en el discurso, pero es un pequeño borrón en una por otra parte magnifica conferencia.

No se puede interpretar como una concesión al régimen, sin embargo, el que Mo leyera el discurso vestido con lo que en Occidente «traje Mao», pero que en China llaman «traje Sun Yat-sen». Es una indumentaria elegante para los chinos un poco «chapados a la antigua», anterior al comunismo, y de hecho le aleja de los permanentes trajes-corbata de los actuales líderes chinos. Ahora lo tendremos que llamar «traje Mo».

Quizá compensado a la «frase-lema» antes mencionada, en el discurso aparecen frecuentes alusiones a la pobreza, los enfrentamientos sociales, la dura sociedad de la acusación colectiva durante el maoísmo… críticas muy solapadas, en verdad, pero algún guiño a los chinos «descontentos» encontrará cualquiera que entienda un poco a China. Nadie en su sano juicio podía pretender que Mo Yan llegara a Estocolmo y se pusiera una camiseta en la que dijera «free Liu Xiaobo», pero con leer un poco entre líneas el discurso, se puede conocer una China comunista a veces cruel, como aquel guardia que pegó a la madre de Mo.

En todo caso, el escritor aseguró en su discurso, tras esas leves concesiones a la China «pelota» y la China «crítica», que busca ser un escritor políticamente neutral, aunque a veces no es fácil: «el mayor problema (…) es cómo controlar la pasión ardiente y la furia para no desviarme hacia la política ni alejarme de la literatura», confiesa, asegurando que «la literatura puede nacer de la realidad e incluso superarla, puede preocuparse por la política pero estar por encima de ella». La falta de crítica social que algunos le lanzan él la convierte en una parábola del discurso, la del niño que no podía llorar.

Tras todo el revuelo que su premio ha montado, desde las alabanzas oficiales hasta las críticas y a veces insultos de la disidencia (le han llegado a llamar «prostituta»), Mo Yan ha intentado mantener la cabeza fría, parapetado en su pueblecito de Gaomi, del que casi no se ha movido desde que se anunciara el galardón en octubre.

«Me convertí en espectador de un drama mientras veía al resto actuando en el mismo escenario. Había visto que al protagonista, ganador de un premio, le ofrecían flores, pero además también le tiraban piedras y agua sucia. Temía que no pudiera aguantarlo. No obstante, huyó de las flores y las piedras, se limpió las manchas de agua sucia y salió tranquilamente a dar un discurso al público».

Un discurso humilde, maternal, lleno de bellas historias, con intentos de agradar a unos y otros de los dos bandos (aunque ninguno quedará contento) y muy humano. En él hay proverbios chinos, menciones a Lao Tse, momentos para reír («soy genéticamente feo desde que nací», dice en él Mo) y para llorar. Os recomiendo su lectura.

1 Comment

  1. Enviado por Camilo
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    No sé si porque mi madre también es la persona más importante en mi vida, porque también es indestructible,o porque me predispusiste a lo inevitable, pero tan sólo con leer el primer párrafo (no he leido el resto) del discurso, se me salieron las lágrimas. Es grandioso.
    Gracias.
    Tu fan (no es mi nombre chino, significa que te admiro).
    Camilo

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    Enviado por Alejandro
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    Muy buen post, pero creo que te has dejado por error un «no» aqui: para Mo los orígenes son esos cuentacuentos que su madre al principio veía como un buen pasatiempo para él, pero que con el tiempo, al descubrir que Mo era bueno relatando, se ablandó e indirectamente le dio permiso para ir a verlos siempre que llegaban al pueblo.

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    Enviado por Aves
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    No se si lei en un reportaje que puso Zaichina en fb,en el que en alguna frase apoyaba en cierta manera la censura.No se si tambien en ese discurso dice algo pero vamos,a veces el borron que deja en un comentario de pasada,opaca mas sus buenas intenciones y su historia emotiva.Por suerte no la llega a nublar,eso si.

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    Enviado por Diego Iván
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    Se nota que al tipo le gusta hablar.
    Lastima que la mayoría de madres chinas se parezcan tan poco a su madre. No sería así esa nación de ser lo contrario.

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    Enviado por ChinoChano
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    Hombre Diego, aquí si se te ve el plumero de «critico por criticar»…

    Mira que decir que todas las madres de China son malas… ahí te has pasado un poquín.

    Aves: he leído el discurso un par de veces y no consigo ver ese apoyo que me cuentas. Lo único que no me gustó son esas dos líneas de la «reforma y apertura» que comenté, nada más…

    Alejandro: ese «no» está ahí intencionalmente… no sé si queda un poco pegote, pero no es un gazapo.

    Camilo: espero que no hayas gastado tantos kleenex como yo hehe

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    Enviado por Diego Iván
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    ChCh: Cómo es de costumbre leés o entendés lo que se te canta. No dije que eran malas dije que «la mayoria» se parecen poco a la señora madre que describe el bueno de Mo. Si la mayoría de las señoras madres chinas fueran como la descripción del bueno de Mo, por seguro que China nación sería un mejor lugar de lo que es.
    Suerte que yo soy el sensible… A ti se te ve siempre el plumero.
    Aveces la gente muy inteligente también me decepciona.

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    Enviado por sa ve al
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    Uno de los autores que he leído, Mo Yan, recomendable de todas todas. Para entender el hoy, no se puede olvidar las vivencias y los sucesos del ayer.
    Slds

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    Enviado por ChinoChano
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    Va, Diego, no tires la piedra y luego escondas la mano…

    Yo creo que vienes por el mero placer de discutir, sencillamente… mira tu contestación, ya empiezas a entrar en lo personal…

    Seamos un poco constructivos.

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    Enviado por Diego iván
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    Lo que es constructivo para ti tal vez no lo es para mí
    Lo que es constructivo para mi tal vez no lo es para ti

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    Enviado por Diego Iván
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    Por si las moscas cuando hablaba de la gente muy inteligente, hablaba de alguien como Maiquel Yacson, que nació blanco y se volvió negro

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    Enviado por ChinoChano
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    La verdad, te doy la razón… no entiendo lo que dices a veces.

    Llevamos ya varias secciones de comentarios en las que acabamos hablando mucho de ti…

    ¿Podemos ceñirnos a los asuntos del post, por favor? No es obligatorio, pero sí hace los comentarios más interesantes… convertir estos hilos en una eterna diatriba entre tú y otros es un poco cansino.

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    Enviado por Diego Iván
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    No te preocupes; que tu rol de Mesías desdemonizador de China no te lo voy a sacar

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    Enviado por ChinoChano
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    Mesías sólo hay uno, es paisano tuyo y juega en el Barca…

    Menos golpes bajos, compadre, que esto es para charlar entre amigos. Vamos…

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    Enviado por Aves
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    Encontre al final el articulo.Esta escrito en chino pero vamos,usando algun traductor y basandome en lo que dice algun conocido chino o un lector de zaichina,apoya en cierta manera a la censura:
    http://news.163.com/12/1206/22/8I2U69F300011229.html

    Fue en la rueda de prensa en la que comento que el premio se lo dan a una persona,no a un pais.

    Aun asi esto no significa gran cosa,pero lo cierto es que me impacto leer antes de esto la retencion de la mujer de Liu Xiaobo.De acuerdo que no va a ponerse una camisa como tu has dicho antes,pero si quiere permanecer en el bando neutral,no deberia hacer comentarios de este tipo.

    Por cierto,¿que tal es la novela de Sorgo Rojo?A mi no me gusto la peli.Ya habia visto muchas de Yimou y la tenia en alta espectativa.

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    Enviado por ChinoChano
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    No la he leído todavía, encima ahora que estoy de mudanzas, la tengo enterrada en cajas…

    No podemos definir a Mo Yan por lo que se diga en una rueda de prensa, donde seguramente los periodistas van a intentar politizar su premio. A Mo lo definen sus libros y un discurso como el que hemos comentado, en el que verdaderamente pone el corazón.

    A Liu Xiaobo, por ejemplo, sus críticos le acusan de haber dicho en una entrevista que China debería haber sido colonizada por Europa, o diciendo que la invasión estadounidense a Irak fue una buena idea. No puede ser esclavo de esas palabras.

    Cada uno está en su derecho de politizar lo que quiera, pero ello le puede agriar la realidad… por ejemplo, a mí me encanta el Barsa, ¿ponerme a pensar que su presidente es independentista? Pues no, prefiero no hacerlo y centrarme en su bello fútbol.

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    Enviado por Guillermo
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    Cada vez creo más ciertamente que este Nobel ha sido un pacto con el imperio comunista. No «cuadra».

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    Enviado por ChinoChano
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    Bueno, se puede opinar de todo… enlazo, como he hecho en Facebook, un artículo en el que se comenta que a los escritores de países no occidentales se les exige a veces una politización que muchas veces no tienen los escritores de países occidentales, también los premiados con Nobel. Estamos otra vez con el doble rasero…

    http://www.guardian.co.uk/books/2013/jan/04/salman-rushdie-pankaj-mishra-yan

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