Moda china a través de los tiempos

Hace 14 años, que se dice pronto, vimos en Chinochano las diferentes formas de vestir tradicionales que tienen las 56 etnias de China, gracias a una hermosa colección de sellos que sacaron los correos chinos. Hoy vamos a intentar algo parecido, pero centrándonos en la moda femenina de la etnia Han, mayoritaria en China, y en vez de ver variaciones geográficas observaremos cambios cronológicos, o dicho de otra forma, la evolución de la moda china a través de sus milenios de historia.

Si para los trajes regionales nos ayudó mucho el servicio postal de China, esta vez quien nos va a apoyar de forma inestimable es una dibujante llamada Nancy Duong, que creo que es de origen vietnamita, y que hace unos siete años pintó con gran pericia y belleza trajes, sombreros y peinados tradicionales no sólo chinos, sino también vietnamitas o japoneses. La web donde publicaba esas maravillas, aún visible en la marca de agua de sus dibujos, creo que ya no merece la pena que os la enlace aquí (he probado su dirección URL y parece reenviar a una web pornográfica de Macao), pero sus dibujos todavía están en el ciberespacio, y por ejemplo encontraréis muchos en Pinterest si ponéis su nombre en el buscador de esa red social.

Veamos pues los dibujos de Nancy, empezando por los de las primeras dinastías chinas, en los que muestra sobre todo cómo se vestía en la corte, basándose en el arte que los chinos del pasado dejaron en pinturas, esculturas o porcelanas. Ya entonces el traje habitual de emperatrices, nobles y cortesanas era el hanfu, («vestido de la dinastía Han»), consistente en una bata o una camisa no muy ceñidas combinadas con una falda larga.

Durante siglos, el hanfu iría evolucionando, pero no cambiaría en gran medida.

Con la llegada en el siglo VII de la dinastía Tang, considerada uno de los cenits culturales de la cultura china, hay muchos cambios en la moda femenina. En las imágenes de Nancy vemos que una de las cosas que más cambia es el peinado, mucho más escultórico que antes. Además, la falda sube hasta los pechos, se convierte en un vestido con «palabra de honor», y hasta parece haber escotes que pensábamos exclusivos de Occidente. Por cierto, el director chino Zhang Yimou rodó una película ambientada en la dinastía Tang, «La maldición de la flor dorada», y muchos le criticaron por que en ella las actrices tuvieran exagerados escotes, pero parece ser que Zhang no andaba tan mal encaminado.

Tras el fin de la dinastía Tang, la cultura china gira hacia cierto conservadurismo, no sólo en el vestir, que se prolongará durante muchos siglos y dinastías. Aparece, por ejemplo, la dolorosa práctica de los pies vendados, aunque se nota más en la lenta forma de andar de las mujeres de la época que en su calzado, que está casi siempre totalmente tapado por sus largas faldas.

La tendencia continúa durante la dinastía Ming, pero hay un cambio muy significativo con la llegada de la dinastía Qing, en la que se adoptan diseños manchúes del norte de China (que nos pueden recordar un poco a los coloridos vestidos de Mongolia) y una nueva prenda hoy muy famosa, el qipao, que frente a las dos piezas tradicionales del hanfu suele ser de sólo una pieza (aunque en el dibujo de más a la derecha aún lo veamos complementado con una falda). También era frecuente combinarlo con pantalones, y era una prenda tanto femenina como masculina, aunque variara en formas y colores según el sexo.

El qipao va imponiéndose entre las mujeres chinas, con variaciones de corte según la época, y comienza a intentarse, sobre todo a partir de los siglos XIX y XX, abolir la costumbre de los pies vendados, aunque al principio hay mucha resistencia a ello. Se conseguiría con la revolución comunista, que también acabó, por cierto, con el concubinato, que un hombre pudiera tener varias esposas.

En el siglo XX, el qipao seguirá siendo el rey de la moda femenina china, pero cada vez más ceñido, una costumbre que ayudan a popularizar tanto la escena del Shanghai dorado de los 40 (con muchos cabarets y, para que negarlo, muchos lupanares) y el Hong Kong de los 60 y 70, donde la prenda, ya mostrando los tobillos, alcanza su máximo nivel de sofisticación, algo que podéis admirar en la maravillosa película de Wong Kar-wai «Deseando Amar».

El último de los trajes mostrados, rojo y amarillo como la bandera nacional, creo que simboliza también mucho el actual intento en China de recuperar un pasado glorioso e idealizado, teñido con cierto nacionalismo, algo que en estos tiempos que corren en realidad  no es sólo propio de China.

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