Momias no egipcias

Me encuentro estos días de vacaciones en la bella Lisboa, una ciudad que ya conocía pero a la que siempre es bueno regresar. Ayer estuve en el Convento do Carmo, la iglesia en ruinas que hay en el centro de la ciudad (como recuerdo del terremoto de 1755) y en su museo me topé con algo que no esperaba vwr allí: dos momias incas perfectamente conservadas y realmente impresionantes, que me recordaron a la que aparece en «Las Siete Bolas de Cristal», una de las aventuras de Tintín.

El «hallazgo» de ayer también me recordó algunas historias recientes ocurridas en China, otro sitio donde era tradicional en la antigüedad momificar a personas ilustres, desde emperadores y nobles a monjes budistas.

Recientemente, por ejemplo, ha habido en China bastante revuelo porque un pueblo donde hace años fue robada una momia de un monje que vivió allí hace mil años (guardada dentro de una estatua de buda) encontró la estatua y su buda a miles de kilómetros de allí, en una exposición en Hungría, y ha estado intentando hacer gestiones para recuperarla.

También se publicaron en las últimas semanas imágenes de otro monje que falleció hace 17 años y cuyo cadáver, casi milagrosamente, se conserva muy bien, como si hubiera sido momificado. Muerto a los 102 años, el monje había pedido ser conservado en posición sedente, dentro de una hornacina de cristal sellada, y allí sigue, con un aspecto algo inquietante.

No todas las momias chinas están en templos o museos… Hace cuatro años, en las obras de una carretera, se encontró el cuerpo momificado de un oficial de la dinastía Ming, que vivió hace 700 años, en un estado sorprendentemente bien conservado. Las imágenes del post de hoy dan un poco de yuyu, lo sé, pero es que tras mi visita al Carmo me entraron ganas de volverlas a ver…

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