Mortadelo compró un boleto

Hace tiempo conté que en China, al no haber Carnavales, lo más fácil para ver gente disfrazada es irse a los lugares turísticos, donde los viajeros chinos se visten como emperadores, soldados maoístas u otros personajes históricos para que sus fotos hagan juego con el fondo.

Y hablando de juego, hay otras situaciones en China en las que el disfraz es habitual: por ejemplo, cuando un chino gana un premio de lotería y acude a recogerlo a las administraciones loteras correspondientes. Para salvaguardar su intimidad de vecinos envidiosos o parientes lejanos que salen de la nada para pedirte un préstamo, es muy frecuente que el afortunado ganador preserve su intimidad disfrazado de lo que sea, y que incluso dé ruedas de prensa a los periodistas vestido de esas extrañas guisas.

Por una parte, parece que es legal que los ganadores preserven su identidad de esta forma en China (lo que no les libra de pagar el 20 por ciento del premio al fisco), y por otra, las loterías chinas gustan de generar este tipo de espectáculos para demostrar que dan premios de verdad, ya que algunos chinos desconfían de su honradez a la hora de repartir dinero.

En China estas loterías, organizadas por gobiernos provinciales o por la administración estatal de deportes, son el único juego de azar permitido, aunque la mayoría de los chinos “ludópatas” optan por jugar a la Bolsa o dedicarse a la compraventa de divisas, que son otros tipos de ruleta rusa pero con más morbo, porque pueden afectar a la economía nacional.

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