Mucho más que un Aladdin chino

Hace ya bastantes meses os hablé de Más allá de la Luna,  película animada chino-estadounidense distribuida por Netflix que meses después estuvo nominada al Oscar de animación, aunque finalmente no se lo llevó. Hoy quiero hablaros de otro film similar: animado, chino-estadounidense, ambientado en China, y muy recomendable. Se llama «El dragón de los deseos» y también se puede ver desde hace unos días en la plataforma que empieza por N.

La película no está teniendo, me temo, muy buenas críticas: la gente dice que es «una copia mala de Aladdin», ya que se cuenta la historia de un chico que encuentra una tetera mágica de la que, al frotarla, sale un dragón muy cachondo que te concede deseos. Tampoco ayuda mucho a la injusta fama de la película que el protagonista se llame Din, algo que también suena a Aladdin.

Sin embargo, la película es mucho más que eso, sobre todo para los que conozcan China: para empezar, está ambientada en un Shanghai perfectamente trasladado al mundo animado, un Shanghai donde los rascacielos conviven con los shikumen, esas casas tradicionales que poco a poco van siendo destruidos. Ver la película es como pasearse por el Shanghai real.

Además, la peli tiene en su interior, aunque sea un cuento para todos los públicos, trazos muy claros de crítica social a la China moderna, quizá específicamente al Shanghai moderno: la diferencia entre ricos y pobres, cómo los primeros miran con desprecio a los segundos, los mundos tan separados en los que viven, etc. Es brutal.

También hay otros puntos que reflejan perfectamente problemas de la China de hoy en día, como la difícil relación entre padres e hijos: los primeros se desviven por conseguir que los segundos no vivan en la pobreza en la que ellos vivieron, pero a veces eso, paradójicamente, les separa de sus hijos, porque están demasiado obsesionados en el ascenso social, el enriquecimiento, y se olvidan de tratar a sus hijos con cariño.

Los conocedores de China encontrarán en la película cientos de huevos de pascua que les relacionarán con ese país: los personajes gritan diciendo «¡aya!», visten igual que en la China real, aparecen marcas de ropa falsas, atascos insoportables, y hasta un retrete abandonado, que quien haya vivido en China sabrá que son extrañamente frecuentes al pie de edificios residenciales.

La película esta vez no es de Pearl Studio, la compañía que hizo «Más allá de la Luna» y «Abominable», pero tiene detrás grandes productoras, entre ellas Sony Pictures Animation, que últimamente está acercándose mucho en calidad, a veces hasta superando, a gigantes como Disney o Pixar. Poco más que añadir: vedla si tenéis un ratillo libre, y decidme qué os parece.

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