Muere Liu Xiaobo,
nace el mito

Se temía desde ayer, cuando los médicos dijeron que ya tenía fallo multiorgánico y que se le había retirado la respiración artificial, pero ha sido hoy, 13 de julio, cuando hemos conocido la triste noticia de la muerte a los 61 años de Liu Xiaobo, premio Nobel de la Paz en 2010. Liu, encarcelado desde 2009, habría salido en libertad en 2020, ya que fue condenado a 11 años de prisión por “subversión contra el poder del Estado”, pero lo ha impedido un cáncer de hígado diagnosticado hace sólo unas semanas (no sabemos si con las adecuadas garantías médicas, pese a que algunos vídeos filtrados aseguren que las hubo).

La mala noticia, así como las que revelaron hace tan solo unos pocos días que Liu padecía ese cáncer, me ha pillado en España de vacaciones, así que he tenido que soportar que en un día así, el de la muerte del principal disidente de China, el telediario de una de las principales cadenas españolas en lugar de abrir con esta noticia me contara durante 15 minutos que hacía mucho calor en España, mientras entrevistaba a la gente soltando ranciofacts sobre ese calor. Ante esta indiferencia y desprecio, qué reacciones internacionales pueden esperarse, la noticia se disolverá como dust in the wind y nadie se acordará de ello en pocos días.

Liu Xiaobo fue un importante escritor -sobre todo de ensayos, aunque también de poemas- y profesor en la China de los años 80, aquella en la que el fin del maoísmo permitió cierto aire fresco en el pensamiento político y social de un país apaleado por la Revolución Cultural. Teorizó de muchas cosas, desde pornografía a olimpismo pasando por repasos a las ideas de Confucio, Kant o San Agustín. Su editor en inglés y amigo, Perry Link, así nos lo cuenta en un gran artículo publicado hoy en homenaje al fallecido pensador, el que más me ha gustado de todos los que he leído hoy sobre Liu y del que he tomado muchas ideas para esto que estoy escribiendo yo.

Una de las principales ideas que cultivó Liu fue la de la oposición entre Occidente y Oriente. En sus comienzos como teórico pensó que la cultura de Occidente era “superior” a la oriental, al menos en lo político, y que China debía abrazarla para salir de su subdesarrollo ideológico (su teoría chocaba, en mi opinión, con el hecho de que el marxismo también es un pensamiento occidental). Liu moderó más adelante esta postura, señalando que Occidente también tenía graves fallos (desde la destrucción del medio ambiente a la desigualdad) pero siguió planteando la necesidad de que China cambiara, utilizando distintas experiencias externas.

Pero el momento epifánico de Liu Xiaobo, el que cambió su vida para siempre, fue el movimiento estudiantil de Tiananmen. A él estas protestas de la primavera de 1989 le pillaron en Estados Unidos, trabajando como profesor visitante en la Columbia University, pero no dudó en viajar a Pekín para formar parte de esos aires revolucionarios. Famosa es su huelga de hambre a lo Gandhi a principios de junio, cuando las protestas se acercaban a su final, pero sobre todo su papel como negociador para que los estudiantes abandonaran la plaza de Tiananmen pacíficamente y sin ser atacados por el ejército, lo que seguramente salvó cientos o miles de vidas (muchos de los muertos en la noche del 4 de junio se produjeron lejos de la plaza, especialmente en zonas de las afueras por las que se retiraban los tanques militares).

Su participación le costó 18 meses de cárcel y la prohibición de dar clases o publicar libros en China, pero Liu, con ese espíritu mesiánico que está muy presente en los grandes disidentes de la Historia, estaba convencido de que su papel hasta el fin de sus días era mantener vivo el espíritu de 1989, y en lugar de exiliarse al final de ese primer encarcelamiento (luego llegarían más) se quedó en Pekín, sin temor a la vigilancia permanente de la policía política o a las muchas otras incomodidades que la vida de disidente le iba a traer. En los 90 conoció a su gran apoyo hasta el fin de sus días, la también escritora Liu Xia, un verdadero espejo para el escritor (tanto que sus nombres y sus caras a veces se confunden) y a la que ha dedicado siempre palabras públicas de amor y de admiración por soportar con él tantas adversidades. Y las seguirá soportando, pues ella ha sufrido sin juicio ni condena un doloroso arresto domiciliario que probablemente continuará.

Aislado por el régimen chino, siguió sin embargo escribiendo y concediendo entrevistas esporádicas a medios extranjeros. De esta época es uno de sus momentos más polémicos, cuando escribió un ensayo apoyando la guerra de Bush contra Iraq y elogió el papel de Estados Unidos como “democratizador” de los regímenes autoritarios mediante sus acciones directas. Cuando conoció años después los abusos estadounidenses en Iraq -cientos de miles de muertos, torturas, creación de un caldo de cultivo para el ISIS- matizó sus palabras, todo hay que decirlo. La condición humana implica cometer errores. Os pongo un vídeo con fragmentos de una de las últimas entrevistas que dio antes de ser encarcelado:

A finales de 2008 fue nuevamente detenido, y un año después condenado a 11 años de cárcel, su cuarto castigo penitenciario y el más largo en el tiempo de todos. Pekín basó su condena en la publicación de un célebre escrito pidiendo la democratización de China, una especie de hoja de ruta hacia el cambio político llamado la Carta 08 (en homenaje a la Carta 77 que buscó algo parecido en Checoslovaquia tres décadas antes). Liu no era el autor original del escrito, y en un principio hasta no lo apoyaba demasiado, pero finalmente abrazó sus ideas, las pulió y fue uno de sus principales firmantes, junto a decenas de otros intelectuales.

Detrás de la condena estaba el temor de Pekín a que la Carta 08 iniciara una de esas “revoluciones de colores” que en años anteriores habían surgido en países como Georgia, Ucrania, Birmania o Irán, y que habían logrado cierto apoyo occidental (o incluso habían sido dirigidas desde Occidente, dicen algunos sectores de la izquierda). Liu fue el principal castigado pese a que el documento tenía cientos de firmantes, siguiendo la vieja estrategia china de “matar al pollo para asustar al mono”, es decir, dictar un castigo a un individuo para dar ejemplo a grandes colectivos (una estrategia muy usada en la España actual contra tuiteros y cuentachistes, por cierto).

El alegato final de Liu contra esa sentencia, bajo el titulo “No tengo enemigos”, es un bello discurso que se leyó un año después, en su ausencia, en Oslo, cuando se le concedió el premio Nobel de la Paz. El diploma se depósito en una silla vacía que simbolizaba su imposibilidad de viajar a Noruega, al encontrarse entre rejas.

Es digno recordar que ese premio produjo una congelación de las relaciones diplomáticas entre China y Noruega que se ha terminado precisamente este año. También cabe subrayar que los dos premios Nobel de la Paz concedidos para intentar presionar a China parecen estar intercambiados por error en el tiempo: en 1989, meses después de las protestas de Tiananmen, el Nobel le fue concedido al Dalai Lama, líder tibetano, mientras que en 2010, dos años después de que se produjera una importante revuelta tibetana en Lhasa, el premio se dio a uno de los grandes líderes de las protestas de Tiananmen, Liu Xiaobo.

Se dice que cuando su esposa Liu Xia le visitó en la cárcel y le informó de la concesión del premio, Liu Xiaobo se echó a llorar de alegría y dijo que el premio estaba dedicado a las “almas perdidas” del 4 de junio de 1989.

Liu Xiaobo no fue un Mandela para mi gusto (hay una excesiva manía por comparar a presos políticos con el líder sudafricano), pero a su manera vivió también décadas de privación de libertad, la misma que sufren muchos chinos que en medio de la pasividad general de su sociedad han intentado luchar por los derechos de colectivos olvidados, de personas maltratadas por la pesada maquinaria de Pekín, o han intentado que al menos haya libertad para expresarse, que es, en mi opinión, el más urgente de los derechos que China tiene que instaurar si quiere ser un régimen político respetable. Aunque no creo que lo haga durante el acartonado gobierno actual del gris Xi Jinping, me temo.

Liu Xiaobo, que tu recuerdo perviva mucho más que esos telediarios que informan del calor que hace en verano.

18 Comentarios

  1. Los medios españoles dan asco, yo me he enterado por the guardian , porque no he visto nada en España. Me da mucha pena su muerte 🙁 , otro que buscando la libertad de expresión cortaron sus alas…

    • En realidad en prensa sí ha salido bastante destacado, pero lo que es la tele… de todos modos yasabemos que la tele más que información es entretenimiento.

    • Gracias! Sí, es interesante ver la evolución, Perry Link y otros contaban que comenzó siendo hasta exaltado pero moderó sus visiones con el tiempo. Tanto en su crítica de China como en su elogio a Estados Unidos.

  2. Excelente post, ChCh. Tanto por la información como por el análisis y la reflexión sobre cómo están las cosas en este país de nuestros pecados. Felicidades y disfruta, como dijo otro comentarista, del internet libre.

    • Gracias! No sé si por “país de nuestros pecados” te refieres a China o a España, pero lo cierto es que vale para ambos…

  3. Lamento profundamente la muerte del sr. Liu. No debería haber sido encarcelado por expresar sus ideas aunque estuvieran teledirigidas desde EE.UU. y sus adlateres, aprovechando su complejo de inferioridad. Ahora bien, tu post roza el patetismo. Que decepción, dónde está el ChinoChano de hace unos años. Seguramente sepultado bajo el progresismo idiotizante que envuelve a una parte de los españoles, vivan en España o fuera. Entre el gobierno disfuncional del corrupto PP y los progres de salón lo tenemos negro.

    • “Tú antes molabas” te ha faltado decir… bueno, eso significaría que al menos molé una vez.

      Lo único que puedo debatir de tu comentario es lo que cuentas de que las ideas de Liu estaban teledirigidas desde EEUU: yo al menos no tengo pruebas para ello, y el hecho de que ni siquiera el Gobierno chino le haya acusado de eso, de ser un títere de EEUU, me hace creer que la idea no es de momento afirmable, entiendo que alguien lo sospeche pero no se puede demostrar. En todo caso he lanzado algunos guiños al respecto por si acaso, como la mención a las revoluciones de colores o la pasión de Liu, al menos en sus primeros tiempos, hacia la política estadounidense.

      Lo que sí se puede decir, y lo digo en el artículo, o al menos creo haberlo dicho, es que Liu fue en ocasiones excesivamente filoestadounidense, como lo probó su alabanza a la guerra de Irak como “democratizadora”. Tengo la impresión de que hay bastantes intelectuales en países en desarrollo que al viajar a EEUU o a países con un ambiente intelectual tan abierto y evolucionado quedan enamorados y eso les hace rechazar su país de origen y abrazar el que les da formación académica con un fervor superior incluso al de los nativos. Me parece algo natural y creo que a Liu la fiebre se le pasó con el tiempo.

  4. Jajaja, tampoco exageres. Tanto como mito…

    No va a ser un mito estilo Martin LK, Mandela o el Che. Mucha presencia en prensa por unos días y a otra cosa que los periódicos se tienen que vender y el foco debe ser cambiante. Si no, la gente se aburriría y los mass media, que son mucho de entretenimiento y mucho de vivir de la publicidad, no pueden permitirse derrocharlo en algo que no interese al público.

    Los 15 minutos hablando el tiempo, le interesa mucho más al ciudadano medio español. Imaginate 15 minutos hablando de Liu, crees que al español medio le interesa??? Antes que eso está también el 1-0 de Cataluña. La agenda mediática tiene sus prioridades.

  5. Bueno, tampoco minimicemos, una persona que ganó el Nobel de la Paz, estuvo en prisión cuatro veces, en la última murió en cautividad, etc, es al menos para ser recordado. Supongamos que en 10 años China cambia su sistema de Gobierno (siempre va a estar allí la posibilidad, porque algunas de sus características no son sostenibles en el tiempo, sobre todo la censura enorme), entonces Liu, adalid de la libertad de expresión, podría ser un héroe-mártir al que dedicar plazas, aeropuertos o hasta billetes de banco. No descartemos nada: en 20 años nos citamos para ver qué ha pasado.

    Y sobre la información del tiempo, entiendo que sea importante, pero no hace faltan 15 minutos de telediario para “informarse” de algo que sabes con sólo sacarla cabeza por la ventana o con la conversación de ascensor con tu vecino. Es sencillamente una vergüenza de libro que los telediarios abran con ese tema tan obvio. Si al menos lo relacionaran con el cambio climático, pero es que ni eso.

  6. No sé yo, creo que se le recordará más en occidente que en China. Y para cuando le interese, sacará el asunto. En China por la censura, es un hombre prácticamente desconocido y dudo mucho, que incluso si cambiase de régimen, se le redima y lo eleve a los altares de hombre mítico.

    Por otra parte, siempre pensáis que el mundo tiende a un modelo humanista de orden liberal. Como Francis Fukuyama, la mayoria de la gente considera la democracia y la libertad como algo superior y que será impuesto por propio peso. Es algo religioso, es algo dogmático. Es difícil discutir sobre algo que la gente cree a ciegas y no tiene sentido crítico. Muchos periodistas en occidente escribe en esta firme creencia dogmática.

    Siempre que se compara, pe, China con India, los medios destacan el porvenir luminoso de la India por ser una democracia, mientras que se denigra a China o se preve un apocalíptico futuro porque no es una democracia al estilo occidental.

    Es un tema largo y complejo. No sé si has leido a un autor que se llama Harari. Es un profesor de historia de la universidad hebrea de Jerusalen. Tiene un libro buenísimo que se llama Sapiens y otros que se llama Homo Deus, también muy bueno. Es increibleiblemente revelador y ayuda a situar las cosas en contexto. No dejarnos cegar por el cortoplacismo. En el segundo libro, explica el desarrollo del humanismo y de cómo, dentro del humanismo, se ha impuesto hoy en dia el liberalismo, que exalta los sentimisntos de los individuos como únicos…de ahi a inferir que en el futuro, todos los paises van a adoptar el modelo liberal angolosajón en el futuro, está por ver. Es muy pronto para decir que la democracia occidental es un equilibrio estable que vaya a perdurar en el tiempo. Seguro que los romanos o los griegos pensaban que su civilización era superior a todas y que su imperio se iba a imponer en el mundo. No creo que ningún romano o griego pensara que pudieran terminar en la Edad Media.

    • Todo estaría bien si no fuera porque el régimen chino adoptó una ideología occidental (el comunismo) y abrazó el liberalismo hasta tal punto de ser una de las grandes causantes del fenómeno que ha cambiado el mundo en muchos casos para mal (la globalización). En todo caso coincido en que es malo cualquier intento exterior de imponer a la fuerza sistemas políticos a otras naciones: una opinión poco relevante para este caso, dado que Liu fue un chino que vivió casi toda su vida en China. Por lo demás, China puede que no necesite con urgencia un sistema democrático liberal, pero lo que sí necesita con una urgencia aplastante es libertad de expresión.

  7. Muy interesantes todas las opiniones. Es muy bueno debatir, con educación, con respeto, y ver todo el abanico de posibilidades que nos presenta la información.

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