Oleadas de espliego

Un fenómeno sacude China en los últimos años con fuerza y vigor, el de los mares de flores, que no tienen nada que ver con aquella modelo española con la que nos dieron la tabarra sin piedad casi todos los programas de televisión españoles de los años 90.

Todo comenzó cuando se descubrió que los chinos que viajaban a otros países no sólo se hacían fotos en famosos monumentos, paisajes y playas, sino también en campos de flores. Especialmente populares eran las plantaciones de flor de lavanda de la Provenza francesa o de otros países de clima mediterráneo, donde miles de chinos acudían para hacer sobre todo sus fotos de boda. Se reportaron noticias de turistas chinos que habían destrozado estos campos debido a sus masivas afluencias, o que se peleaban entre ellos porque se arruinaban mutuamente las fotografías al ser tantos.

Como resultado de esta moda, en China también han nacido cientos de campos de flores, que los chinos llaman huahai (花海, los “mares de flores” con los que empecé) y que intentan atraer visitantes a lugares un tanto olvidados por las hordas de turistas chinos. Suelen estar en apartadas zonas del campo, en las afueras de las ciudades.

Hace poco pasé casualmente por uno a unos 30 kilómetros de Pekín, y también vi otro de lejos en la zona cercana a la frontera norcoreana. Me da la impresión de que todos deben tener obligatoriamente corazones gigantes para dar un aspecto romántico al lugar, y reproducciones más o menos cutres de molinos de viento holandeses, porque ya se sabe que Holanda, país de los tulipanes, es el más famoso florero del planeta. No vi ninguno de estos huahai con demasiadas flores, porque llegué o demasiado pronto o demasiado tarde al periodo de floración, que en un caso era la primavera y en el otro era agosto. También había molinillos de papel y chicas ensayando bailes para cuando hubiera más visitantes, porque cuando estuve yo los sitios estaban prácticamente desiertos y muy desangelados. Si os casáis en China, ya sabéis, toca haceros una foto con vuestro amor rodeados de florecillas.

 

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