¿Olvido, perdón, memoria, justicia?

Este año, como mencionaba el miércoles, ha pasado muy de puntillas el aniversario de la matanza de Tiananmen, por diversas causas (no es un aniversario redondo, el del año pasado sí lo fue y hubo hasta cierta sobreexposición del tema, el naufragio en el Yangtsé ha hecho que muchos medios extranjeros dejaran a un lado el tema, etc).

Es comprensible pero en parte también una pena, porque en esta ocasión se ha vivido una situación diferente a la de otros años, interesante de analizar. Como muchos sabréis, este año China celebra el 70 aniversario de la victoria en la Segunda Guerra Mundial ante Japón, y con tal motivo este año recuerda, de forma incluso más intensa de lo habitual, los muchos crímenes de guerra que los japoneses cometieron cuando invadieron China: bombardeos contra civiles, exterminios masivos como la matanza de Nankín de 1937, experimentos con armas bacteriológicas y químicas, uso de mujeres chinas como esclavas sexuales de los soldados japoneses…

La frase de moda entre los políticos chinos este año -en otras ocasiones también la dicen, pero en 2015 toca repetirla más- es decirle a Japón que asuma ese vergonzoso pasado, que no lo oculte. Eso significa, entre otras cosas, indemnizar a las esclavas sexuales que aún quedan vivas y siguen intentando que se haga un mínimo de justicia con demandas en tribunales japoneses. O que no haya libros o museos en Japón que dulcifiquen o incluso nieguen la Matanza de Nankín. O que los políticos nipones no rindan homenaje a criminales de guerra cuyas tablas votivas se guardan en el monasterio Yasukuni.

Las peticiones son hasta cierto punto razonables, pero chocan con una enorme contradicción, la de que el Gobierno chino le pide a Japón algo que él mismo ha demostrado que es incapaz de hacer: asumir crímenes y errores históricos. En el caso chino, son especialmente claros tres casos:

-El Gran Salto Adelante (1958-61), en el que decenas de millones de personas murieron de hambre por las desastrosas políticas económicas de Mao Zedong.

-La Revolución Cultural (1966-76), con más decenas de millones de muertos entre linchamientos, suicidios de gente que sufrió abusos, hambrunas en campos de reeducación, etc.

– La Matanza de Tiananmen (1989), de la que creo que casi todos habréis oído, y de la que si queréis recordar cosas podéis hacerlo en el largo post que hice del tema el año pasado por estas fechas.

En estos tres asuntos, que probablemente también podrían ser considerados crímenes contra la humanidad, no es que el Gobierno de China no haya asumido responsabilidades, sino que pretende olvidarlos como si nunca hubieran ocurrido, pese a que mucha de la gente que los sufrió aún vive. No es ya sólo que no se hayan juzgado de forma política o legal, sino que no se los nombra. Quizá conviene matizar que la Revolución Cultural sí se juzgó, en el famoso proceso a la Banda de los Cuatro, pero miles, millones de responsables de esos sucesos quedaron básicamente absueltos, y a los Cuatro se les juzgó más por ser rivales de Deng Xiaoping que por otra cosa. También hay que decir que existen libros o películas en los que aparecen sucesos de la Revolución Cultural, pero el tratamiento del tema suele ser superficial y a veces aún así son censurados en China. Como me decía esta semana un experto en China, en este caso si el Gobierno chino no ha borrado por completo la Revolución Cultural no es porque no quiera, sino porque no puede: es difícil ocultar un periodo de 10 años en el que la mayoría de la población sufrió los efectos de los guardias rojos. En todo caso, entre los jóvenes chinos estos tres acontecimientos, imprescindibles para conocer la Historia china del siglo XX, son básicamente desconocidos, salvo para aquellos que salgan al exterior.

Esta contradición entre lo que China le pide a Japón y lo que China hace ha presidido, de hecho, la carta anual que Madres de Tiananmen, el colectivo que agrupa a unos pocos familiares de víctimas de la masacre de 1989, ha escrito en las vísperas del aniversario, como hace anualmente. En el escrito, la organización compara las frases que Li Keqiang o Xi Jinping les dicen a menudo a los japoneses, y descubre con estupor que son casi calcadas a las que Madres de Tiananmen les piden a los líderes chinos. Y este año, de forma muy diferente a años anteriores, no sólo se han referido a «su» problema particular, el silencio en torno a Tiananmen, sino también a los silencios de los otros acontecimientos que he mencionado, la Revolución Cultural y las hambrunas del Gran Salto Adelante.

Será difícil que sean escuchadas, pero Madres de Tiananmen plantean un punto muy interesante, pero además un dilema.

Si nos pusiéramos en plan realpolitik, podríamos pensar que olvidar a veces es bueno para seguir viviendo, que hay que hacerlo para no matarnos los unos a los otros (en España descansó en estos ideales la Transición, aunque últimamente se vuelven a poner en entredicho). Pero entonces, ¿se debe pasar página a lo que Japón perpetró, como aparentemente se ha pasado página en China? ¿Sin un régimen autoritario como el chino, saldrían a flote antiguos rencores de vecinos?

Si en cambio pensamos que hay que recordar, que la justicia es tan necesaria como el alimento y toda persona tiene derecho a recibirla, ¿no debemos aplicarla en todos los casos, incluyendo China, Japón, España y muchos otros? ¿Ayudaría a que la sociedad estuviera más en paz y respetara más al Estado? En fin, ahí dejo el dilema y las preguntas, por si a alguno de vosotros os mueve a comentar más de todo esto.

1 Comment

  1. Enviado por lur
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    Sin duda ninguna,la historia la escriben los que ganan.Deberíamos conocer los hechos sucedidos y no lo que nos cuentan.
    Es triste pensar en sucesos que nunca fueron juzgados,no ya para hallar culpables,que también,pero sobre todo para que no vuelvan a repetirse.

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    Enviado por Jose (Melilla)
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    Aunque a los países autoritarios les parece que pierden autoridad si reconocen los errores del pasado la realidad es otra.

    Probablemente ese autoritarismo es lo que les aleja de la realidad social en la que viven y no les permite aceptar los hechos históricos. Es curioso pero pasa en todo el mundo, incluso con hechos que se remontan a varios siglos atrás.

    En España, hace años, no se admitía que los conquistadores de América hubieran cometido ningún exceso con los indios. Todo era maravilloso y la verdad es que hubo de todo.

    Espero que la democracia que cura casi todo se vaya imponiendo poco a poco también en China.

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    Enviado por ChinoChano
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    No sé si es sólo un problema de los países autoritarios, porque en España también tenemos muchas heridas por cerrar… Se dice que somos el segundo país con más fosas comunes del mundo tras Camboya, y no hay forma de desenterrar ninguna (bueno, la de Cervantes).

    Tal vez es cosa de países que han sufrido dictaduras, o revoluciones sangrientas… Que en realidad, pocos países grandes se pueden preciar de haber tenido una historia idílica…

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    Enviado por Jose (Melilla)
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    Si quedaran fosas comunes pero ya no es un tema tabú. Se esta buscando la de García Lorca y los que no quieren que se prosiga son precisamente sus familiares. Yo no creo que actualmente ningún gobierno español ponga pegas ante la investigacion de hechos más o menos terribles de nuestra historia reciente. En todo caso se discuten la existencia o no de subvenciones y por supuesto de asesinatos o matanzas anteriores a la guerra civil no existe ninguna traba.

    Recientemente se han publicado unas investigaciones sobre el asesinato del General Prim muy interesante

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    Enviado por ChinoChano
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    Hasta que no se impulsó la Ley de la Memoria Histórica, por ZP, el tema de las fosas comunes era un tabú, no existía en los medios. E incluso después de aprobada la ley, sigue habiendo muchos colectivos en contra. La caída de Garzón se debió entre otras cosas a sus esfuerzos por desenterrar fosas. Hay claramente muchas fuerzas en contra de «remover el pasado», tanto en la derecha como en la izquierda. Está muy bien que se investigue el asesinato de Prim, pero esperemos que para decenas de miles de desaparecidos en la guerra y en la posterior represión franquista no tengan que pasar también 100 años para que podamos saber más…

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    Enviado por Jose (Melilla)
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    No. Ni hablar.

    La caída de Garzon fue por espiar las conversaciones de un detenido con su abogado. No fue por buscar tumbas ni nada de eso. Otra cosa es que muchos lo celebraran, pero no deformes la realidad.

    Fue condenado en sentencia firme por el Tribunal Supremo por prevaricar, uno de los delitos mas graves que puede cometer un juez.

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    Enviado por ChinoChano
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    Lejos de mis intenciones está la de deformar la realidad, aunque admito que la carrera de Baltasar Garzón es tan larga y llena de vericuetos que es difícil de seguir, y puedo haber precipitado conclusiones.

    Veamos: cuando Garzón investigó los crímenes del franquismo (desde los franquistas a los comunistas, ojo) se enfrentó a una querella de varias asociaciones ultras, como Manos Limpias. Se le acusaba de prevaricación, por asumir un caso que no le competía. Casi todo el mundo vio que los querellantes se escudaban en legalismos para frenar la memoria histórica, pero los tribunales suspendieron al juez, algo que fue ampliamente condenado por la sociedad, ya que entre líneas todos interpretaron que lo que había detrás era franquistas intentando echar tierra (más aún).

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    Enviado por ChinoChano
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    Sin embargo, y ahí te daré la razón, no fue el final definitivo de la carrera de Garzón: la presión social y los recursos contra la polémica suspensión consiguieron que el juez pudiera regresar a sus funciones. Entonces se ocupó de la trama Gürtel (que este hombre le daba a todo), y ahí es donde ocurrió lo de las escuchas ilegales por lo que fue definitivamente apartado de sus funciones. Algo también muy polémico en España, porque lo que realmente deplora la sociedad es la trama corrupta, no esas escuchas ilegales, pero bueno, es lo que hay, y es otra historia diferente a la de la memoria histórica que hoy nos incumbe en este debate.

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    Enviado por j
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    El juez Garzon rechazó una querella contra Santiago Carrillo por los asesinatos de Paracuellos, que interpuso El Sindicato Manos Limpias, con el argumento de que los hechos habían prescrito y que además había una ley de anmistia. Hasta ahí correcto, pero poco después acepta una demanda contra Franco sin tener en cuenta su anterior resolución, curioso. Y además pide un certificado de defunción cuando la muerte del Jefe del Estado se publica en el Boletin Oficial y por lo tanto un juez tiene que conocer el hecho. Pero aquí se acaba todo. no le pasó nada, salvo las criticas y alabanzas en la prensa.

    El motivo de su expulsión de la carrera judicial fue por prevaricar no por ninguna conspiración de la derecha montaraz ni nada. Yo creo que se paso de listo porque estaba acostumbrado a hacer un poco lo que le parecía mejor para salir en la prensa, como pasó con el intento de procesar a Pinochet.

    Se le juzgó por un delito gravísimo y ya está. No hay conspiraciones ni nada.

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    Enviado por ChinoChano
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    No hay una conspiración, hay un ataque directo y sin esconderse de Manos Limpias (que tiene de sindicato lo que yo de guardia urbano), quizá en venganza por lo de Paracuellos. Garzón, por cuestiones de procedimiento, sólo podía juzgar los crímenes del franquismo posteriores a 1959 (el año de fundación de ETA).

    Los responsables de Paracuellos están posiblemente todos fallecidos, los de las violaciones en los derechos humanos de los años 60 y 70 (cuando no estábamos ya en guerra) no. Se podría haber juzgado perfectamente, si no fuera porque el franquismo en España aún tiene poder desgraciadamente.

    Garzón no es un santo varón, probablemente prevaricó y fue una estrellita, pero que cayera por intentar dar un golpe a la línea de flotación de dos tabús del Estado (los crímenes del Estado antecesor del actual y la corrupción sistémica del actual) muestra que el sistema se lo cargó no por prevaricador, sino por ser peligroso para él.

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    Enviado por Jose (Melilla)
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    Vale, para ti la perra gorda. El SISTEMA se cargo a Garzon, le «obligo» a grabar a un detenido cuando hablaba con su abogado y el «pobre juez» que no sabía que eso era delito, lo hizo con toda su buena intención y después se lo cargaron.

    Hay que ver que cosas pasan en este pais.

    Un pobrecito juez que no hizo nada se lo carga el Supremo por investigar el franquismo duarante el gobierno del PSOE, por cierto.

    Curioso

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    Enviado por ChinoChano
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    A ver, que yo no soy superfán de Garzón, ni mucho menos…

    Pero creo que todos coincidiremos en que investigó cosas muy molestas para el sistema, por lo que pensar que tomaron represalias contra él es hasta cierto punto algo que entra dentro de las posibilidades.

    Muchas personas públicamente se han posicionado en este sentido, tanto dentro como fuera de España. No se puede probar de momento, pero es más que creíble.

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