Once chinochaños

Este post lo escribo con medio año de retraso, y por eso no me voy a explayar mucho en él. Este blog tiene por sana costumbre celebrar sus aniversarios, pero en 2016 no lo hice. Fueron varias las razones. La primera: estaba de viaje por Japón y con pocas ganas de escribir. La segunda: el año anterior había dedicado muchísima energía a celebrar los 10 años del blog, y pensé que ya no hacía falta celebrar tanto estas efemérides a partir de la primera década. La tercera: me pilló en uno de los momentos de mayor vagancia blogueril, hasta el punto de que pensé hacerme YouTuber en vez de blogger.

Medio año después, creo que al menos hace falta una tarta, aunque este post no lo vaya a leer nadie porque llega con suma demora. ¡Ahí queda ella!

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