Otro año de Xiarcado

Ya estamos otra vez aquí, despidiéndonos de los últimos doce meses, en esta ocasión los de 2017, un año seguramente raro. Año que en España nos ha dividido más, que en el mundo ha estado presidido por el miedo a Trump y que en los bares de todo el planeta ha tenido como música de fondo el Despacito. Un año difícil en lo social, con mucho enfrentamiento y mucha pelea por Twitter (yo he entrado a muchas) pero que en el fondo no deberíamos recordar por lo que nos dijeron los periódicos, sino por lo que pasó en nuestra vida: nuevas caras en la familia, amigos que se marcharon a otras latitudes, grandes viajes, mayores decisiones tomadas, bodas, amistades recuperadas, familiares que se recuperaron de un susto médico… Por mi parte, yo guardaré el recuerdo de un 2017 intenso en emociones y digno de recordar, pese a Puigdemont, a Pablo Iglesias o a Rajoy.

Y ya que estamos, deber y afición de Chinochano es repasar lo que cada año da de sí en las tierras de Catay, donde en líneas generales podríamos decir que ha sido un 2017 en el que China ha seguido cayendo en el abismo de la kimjongunización de Xi Jinping, de cuya propaganda y constante deificación estamos ya más que hartos. Sin embargo, Xi ha tenido suerte: cuando peor está empezando a caer en China, mejor fama tiene en el exterior, por la sencilla razón de que ahora el malo oficial planetario es Trump.

Pero no me demoro más, que hay mucho que desempolvar. Vayamos poco a poco, y en orden totalmente aleatorio, no por importancia:


DERROTA’S SECRET: Seguramente una de las grandes novedades de este año en una China donde cuando llevas un tiempo todo empieza a parecerte déjà vu fue la audaz decisión de traer a este país el más famoso desfile de moda del mundo, el de las modelos de lencería fina de Victoria’s Secret. El resultado fue un absoluto desastre, una mancha vergonzosa para los chinos por tomarse en serio hasta una pasarela de señoras en sujetador. Vetaron la entrada a una de las modelos más famosas del grupo de angelitas (Gigi Hadid, ¡supuestamente por achinar los ojos en una foto en redes sociales!) y como les supo a poco también le negaron el visado a la mismísima Katy Perry, que iba a cantar en medio de la pasarela. Es para no llevar a China ni la orquesta de mi pueblo, oiga.


WHATSAPP, ANOTHER BRICK IN THE WALL: La censura china sigue siendo inmensa, y este año una de sus grandes víctimas ha sido Whatsapp, que desde que China celebró su XIX Congreso del Partido Comunista está bloqueada. Hace años que los que necesitamos estar en contacto con el exterior usamos VPN para entrar en las páginas censuradas, en el fondo ya nos da un poco igual que bloqueen páginas web, pero censurar una app de móvil es algo más molesto, porque tienes que estar encendiendo y apagando el VPN de tu móvil constantemente, gastando más datos, por no hablar de efectos sociales a este bloqueo. Yo ya he notado cierta pérdida de contacto con mis amigos y familiares en España, al no estar viendo tan a menudo sus mensajes por Whatsapp. Mientras tanto, la app china Wechat reina en nuestras vidas en este país: la usamos de sucedáneo de Whatsapp, de Twitter, de tarjeta de crédito, y pronto dicen que hasta será nuestro DNI.


CALDERILLA PARA EL AIRBUS: China es siempre fuente de noticias divertidas e insólitas, y yo diría que este año una de las historias curiosas que más éxito han tenido fuera de este país es la de las dos abuelas chinas que en diferentes vuelos decidieron que para asegurarse el tener un periplo afortunado y sin incidentes lo mejor era hacer como en los templos budistas y tirar unas moneditas… ¡al interior de las turbinas del motor! Las señoras por poco se cargan los aviones, pero lo que sí lograron es asustar a la tripulación y retrasar el viaje. Las historias, que le gustaron mucho a David Broncano en La Vida Moderna, son en realidad la punta del iceberg de los muchos incidentes con turistas chinos que hay todos los años, pero creo que con el paso de los años irán mejorando el comportamiento.


ADIÓS SILENCIOSO A UN NÓBEL: Probablemente la noticia más importante sobre China que hubo este año fue la muerte del escritor y Nobel de la Paz encarcelado Liu Xiaobo, pero, irónicamente, esta historia fue una de las más silenciadas dentro de este país. Las circunstancias de su fallecimiento fueron increíblemente tristes: un repentino diagnóstico de cáncer hepático terminal, una carrera contrarreloj por intentar salvarle o por demostrar que se le quería salvar, un funeral semisecreto en el mar… y una viuda, Liu Xia, a la que no permiten dejar su casa por el único “delito” de ser su esposa. Las escasas noticias que salen de vez en cuando de ella, aquejada de una fuerte depresión y escribiendo unos poemas desgarradores, son descorazonadoras.


LA LIGA DE LOS ESTRELLADOS: La liga de China lleva unos años haciendo temblar el mercado internacional, pero este año fue especialmente sonado el temblor por el fichaje de Carlos Tévez por el Shanghai Shenhua, al convertirse en el jugador mejor pagado del mundo (y de paso en el mayor despilfarro del mundo, ya que su papel en el equipo fue irrisorio). Además, los agentes futbolísticos de medio planeta decidieron que este año había que sembrar rumores de posibles huidas a China de los mayores astros con el fin de que pudieran renegociar al alza sus contratos, y hasta se llegó a hablar de equipos chinos para Cristiano Ronaldo o Messi (todo más falso que un duro de madera). Es posible que los fichajes de locura y los rumores aún más locos no vuelvan a repetirse o se reduzcan un poco, ya que el Gobierno chino, que seguramente está detrás de las grandes fortunas que hay en los clubes de fútbol del país, ha ordenado a los directivos de estos equipos que gasten menos en fichajes galácticos y más en fútbol base.


LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS EMPEZÓ CON BLANCAS: Dicen algunos profetas que la inteligencia artificial nos va a cambiar la vida como lo hicieron en los últimos tiempos primero los ordenadores, luego internet y después los smartphones… o más aún. Si es así, el primer capítulo de esa revolución podría estar jugándose en tableros de go, un juego de mesa oriental mucho más complejo que el ajedrez en el que Google ha conseguido ya diseñar un jugador artificial capaz de ganar a los mejores del mundo. Este año se celebró en el bucólico pueblo chino de Wuzhen el duelo entre esta inteligencia artificial de Google y el campeón chino Ke Jie, comparable a los que en los 90 disputó Kasparov contra el ordenador Deep Blue. Con la diferencia de que AlphaGo, que es como se llama el jugador virtual de go, aprende y mejora él solito.


BLOCKBUSTER MUNDIAL, ONLY IN CHINESE THEATRES: Nos pilló a todos por sorpresa el exitazo de taquilla que en China tuvo una película de acción llamada “Wolf Warrior 2”, una especie de versión local de Rambo que encantó a los espectadores chinos por su ritmo trepidante y sus efectos especiales dignos de un bodrio Marvel. Tanto se vio en China que la película es la segunda de la historia que más dinero ha hecho en un solo país, superada solo por la última de Star Wars en EEUU. Además es una de las 60 más vistas en la Historia mundial general, y sin apenas salir del mercado chino, lo que nos dice que este país no necesita más público que el suyo para alimentar una factoría de cine capaz de competir económicamente con Hollywood.


Y CHINA SE ENFADÓ CON LA OTRA COREA: Mientras el mundo seguía con una mezcla de pasión y hartazgo los órdagos balísticos de Corea del Norte y las amenazas mutuas de armageddon entre Trump y Kim Jong-un, China decidió llevarse mal con Corea del Sur, debido a la instalación allí de un escudo antimisiles estadounidense (los escudos antimisiles son… misiles) pensado en principio contra Corea del Norte pero que llegado el momento podría girar su punto de mira a otros lugares, como China o Rusia. Curiosamente, China cargó sólo contra Corea del Sur por este asunto, no tanto con EEUU, y lo hizo a través de boicots comerciales encubiertos que enemistaron a dos pueblos tradicionalmente bastante amigos como son los chinos y los surcoreanos (y que además han tenido siempre un común rival, Japón). Irónicamente, este año China y Japón se llevaron aceptablemente bien.


NADAL, EMPERADOR PRÓDIGO: Una de las noticias deportivas en este país fue este año la victoria de Rafa Nadal en el China Open de Pekín, aprovechando que su némesis Federer no participaba y que Djokovic y Murray estaban lesionados. Fue un torneo muy intenso también en lo extradeportivo, porque coincidió en el tiempo con el referéndum del 1-O y Nadal comentó varios días y sin tapujos sobre el asunto, con un aplomo y una agudeza que en días difíciles para todos se agradecieron mucho. Nadal por otra parte llevaba 12 años sin ganar el China Open, así que se quitó una espinita en una plaza que no será Roland Garros pero tiene valor sentimental para el balear.


UN PRESIDENTE DE ALTURA: El titular es digno de un telefilm Disney, pero habrá de servir para recordar que el ex NBA Yao Ming, deportista reconvertido a político, tomó las riendas de la Federación China de Baloncesto y comenzó cierta revolución en ese deporte para modernizarlo y quitarle los vicios de los sistemas deportivos comunistas. De momento se ha mostrado como un directivo de carácter y que no tiene quien le tosa, más que nada porque nadie llega allá arriba.


VEINTE AÑOS CUESTA ABAJO: China intentó celebrar por todo lo alto el vigésimo aniversario del regreso de Hong Kong a la soberanía china, con visita del presidente Xi a la excolonia británica incluida, pero se encontró con una ciudad que siempre ha sido muy suya, también cuando era parte del British Empire. No ayudó que este año se celebraran las pseudoelecciones para designar al jefe ejecutivo del territorio (una mujer por primera vez, Carrie Lam), ya que eran estos comicios los que los hongkoneses habían pedido que fueran plenamente democráticos, en aquella Revolución de los Paraguas que nos animó 2014. Con muchos miembros de aquella revolución encarcelados o silenciados políticamente, China parece haber ganado al menos momentáneamente la partida, pero el himno chino sigue siendo pitado en los partidos de la selección de Hong Kong.


NIEVE HIMALÁYICA AL ROJO VIVO: China y la India siempre han tenido amodio mutuo (permítanme tomar prestado el término a los siempre emocionantes anuncios de Campofrío), pero este año tuvieron más tensiones de las que tocaba en la cuota anual, hasta el punto de que tropas del ejército indio (sólo unas decenas de soldados, por suerte) estuvieron ocupando territorio chino durante semanas. Fue en Doklam, un rincón perdido del Himalaya que en realidad no reclama India sino Bhután (a la que los indios dijeron querer ayudar con su “invasión”). Todo quedó en una especie de Conflicto de Perejil a la chino-india, la cosa se arregló sin que las dos potencias explicaran lo que acordaron, y todos respiramos tranquilos, que por un incidente muy parecido China e India fueron a la guerra en 1962.


COSCO ATRACA A LO GRANDE: El Gobierno chino decidió este año cerrar el grifo a las grandes empresas de su país a la hora de comprar cosas en el extranjero, lo que sobre todo afectó al imperio inmobiliario Wanda, pero pese a todo en 2017 hubo alguna que otra adquisición china importante en la economía mundial, y yo me quedaría especialmente con la compra por parte del gigante naviero COSCO de los puertos de carga de Valencia, Bilbao y Zaragoza (no, Zaragoza aún no se ha anexionado Tabarnia para tener mar, es que en esa ciudad hay un “puerto seco”). Lo destaco, en primer lugar, porque me parece el aterrizaje más espectacular de China en la economía española, y más siendo en un sector estratégico como el portuario. Y en segundo lugar, porque algo me dice, aunque no se comentó demasiado, que esa venta tuvo que ver mucho con el hecho de que el Gobierno español intentara hundir a los estibadores presentándolos como unos privilegiados, cuando la verdad es que deberían ser un modelo de la lucha trabajadora.


EL ATAQUE DE LAS BICIS NARANJIGUALDAS: No sé si fue una noticia propiamente dicha, pero el gran cambio social que ha vivido China este año ha sido la invasión de las bicicletas para compartir en las calles de las ciudades. Nada que ver con las Bicimad o con algo de tu ciudad, no: han tomado literalmente las aceras. Hay millones, billones, se reproducen por la noche. Su presencia en todo caso ha tenido cosas buenas, como la vuelta del uso masivo de las bicis en una China que parecía haberlas abandonado por los autos, lo que seguramente se traduce en menos atascos y contaminación, aunque en Pekín aún no se note demasiado.


LA CAÍDA DEL IMPERIO WANDANO: Como decía hace dos párrafos, Wanda y su dueño, Wang Jianlin, fueron grandes perdedores en la campaña de China para que dejen de escaparse los capitales del país en forma de grandes adquisiciones. Wang y su empresa, muy famosos en España por su relación con el Atlético y con el affaire del Edificio España –del que Wanda acabó de deshacerse este año- están en horas muy bajas en China, cuyo gobierno prácticamente está obligando al gran conglomerado a que reduzca su tamaño y fama. Curiosamente, en el año de la caída del imperio, Wanda ha comenzado a dar nombre a uno de los estadios más grandes de España, y en esta Nochevieja va a inspirar el siempre esperadísimo programa de Fin de Año de José Mota, que es seguramente lo que Wang Jianlin siempre soñó.


XI, XI, XI, XI, Y MÁS XI. No son números romanos, estoy hablando del presidente que sueña con quitarle a Mao Zedong el título al mandatario más famoso de la Historia de China. Xi Jinping consolidó este año su poder mediante la celebración del XIX Congreso del PCCh, una solemne e importante cita quinquenal que esta vez se consagró a subir a los altares a Xi, el líder chino más personalista y menos presto a compartir el poder del último medio siglo. Del congreso salió un concepto, la “Nueva Era”, que a partir de ahora se repetirá hasta la saciedad en la propaganda comunista, aunque su significado sea más bien vacuo y pretencioso. Como decía al principio, la maoización de Xi dentro del país, que en el fondo denota su miedo a ser impopular, contrasta con el hecho de que fuera de China hasta parezca simpático al lado de Trump. Cosas veredes: un líder chino, convertido en el adalid del liberalismo económico y la lucha contra el cambio climático, aunque sea por incomparecencia de EEUU.


EL ISTMO YA ES PROCHINO: Las relaciones entre China y Taiwán siguieron empeorando este año, como vienen haciéndolo desde que en 2016 ganara las elecciones taiwanesas el independentismo. Y uno de los grandes efectos de ello fue que China arrebató a Taiwán uno de sus grandes aliados diplomáticos, Panamá, que rompió lazos con la isla taiwanesa y abrió embajada en Pekín, en presencia del presidente Varela. Panamá es un país pequeño pero muy importante estratégicamente por su Canal, que tiene en los barcos chinos a su segundo mayor cliente mundial. En Panamá imagino que ésta fue una de las noticias del año, en gran competencia con su histórica clasificación para Rusia 2018.


MAKE THE VISITS GREAT AGAIN: Trump fue el gran protagonista mundial de las noticias, de los chistes y de Twitter, y en China tuvimos una pequeña dosis de todo ello gracias a que Xi y el presidente estadounidense se dieron cita dos veces: primero el líder chino fue a Mar-a-Lago (Florida) y después Trump y Melania estuvieron en Pekín, donde tomaron té en la Ciudad Prohibida. Pese a la extendida animadversión global al presidente estadounidense, lo cierto es que Xi y Trump parecieron llevarse bastante bien en las dos visitas, que dieron múltiples anécdotas. Ayudó bastante, todo hay que decirlo, la nieta de Trump e hija de Ivanka, Arabella, que cantó en chino para el presidente Xi (en directo en Mar-a-Lago, vía móvil en la Ciudad Prohibida). El resto del año ha habido roces entre China y Trump (fijaos que no pongo “China y EEUU”), sobre todo por el tema norcoreano, pero hay que reconocer que mucho menos de lo que esperábamos cuando el rubicundo neoyorquino asaltó la Casa Blanca.


ORGULLO FORMOSANO: Laos tribunales de Taiwán emitieron este año la histórica decisión que legaliza el matrimonio gay en esa isla (faltan ahora trámites políticos, pero es ya una realidad y antes de dos años veremos las primeras bodas de este tipo). Sé que ya hay muchos lugares en el mundo donde esto se ha legalizado antes, pero Taiwán es el primer lugar de Extremo Oriente, una región bastante conservadora (aunque la homofobia no ha sido nunca tan violenta como en otras latitudes, todo hay que decirlo). ¿Quién será el próximo en dar el paso en la región? Fíjate que China, con toda la represión que hay, me parece un candidato más posible que Corea del Sur o Japón.


CUMBRES RESACOSAS: No fueron seguramente lo más importante del año, pero sí lo que más trabajo nos dio en mi trabajo. Me refiero a las dos cumbres multilaterales que China acogió en 2017. Una en mayo, dedicada a las Nuevas Rutas de la Seda, el proyecto chino de sembrar el planeta con sus trenes de alta velocidad y otras infraestructuras.  La otra fue en septiembre, de los países emergentes BRICS. Fueron interesantes, a la primera hasta fue el andarín Rajoy, pero en China ya llevamos muchas desde que Xi llegó al poder (APEC, G20) y empiezan a parecerte todas iguales y a juntarse los recuerdos de unas con otras en tu cabeza.


PEKÍN, ANTES MOLABAS: La ciudad de Pekín decidió por decreto que dejará de crecer en población porque ya es muy grande. ¿En que se tradujo esto? En la deportación de miles de inmigrantes rurales, que los vecinos de la ciudad notamos sobre todo porque todos sus negocios (pequeños restaurantes, colmados, bares…) fueron derruidos sin piedad. Ni turísticas calles como Sanlitun o el hutong Fangjia se libraron: cientos de “rincones cutres pero con encanto” desaparecieron como lágrimas en la lluvia. Y a partir del año que viene, seguramente, le va a pasar lo mismo a Shanghái, porque su ayuntamiento acaba de ordenar también que la población pare de crecer.


ESE VECINO RUIDOSO: Pensaréis que teniendo al lado a Corea del Norte nos hemos asustado mucho con sus misiles y bombas nucleares, pero la verdad es que en China hace años que estamos como los pastores de Pedro y el Lobo, no nos creemos sus bravatas de tanto que las ha repetido (las de Trump sí que dan algo más de yuyu). No obstante, en las ruedas de prensa de Asuntos Exteriores en China el 105 % de las preguntas a los portavoces fueron sobre el tema (el número lo he calculado a ojo) así que China se pasó el año pidiendo calma y contención a Kim y a Trump. Sí que le debió de molestar más a China lo de que Kim Jong-un matara a su hermanastro con métodos propios de una novela de John Le Carré (Kim Jong-nam vivía en Macao y era una especie de protegido de los chinos), pero la verdad es que Pekín llevó su enfado con bastante discreción.


Y pasaron muchas otras cosas, pero como todos los años me estoy enrollando demasiado: El inventor del pinyin murió con 111 años, Nanjing fue elegida para celebrar los Mundiales de Atletismo de Pista Cubierta de 2020, se censuró a Winnie the Pooh por parecerse demasiado al presidente Xi… y China tuvo una pequeña pero importante presencia en el referéndum catalán que tanto nos enfrentó, ya que el escurridizo Puigdemont consiguió urnas made in China de plastiquete a muy buen precio.

Qué 2017 más movido, y seguro que 2018 también nos dará algún mareo. Que seáis felices en él, pese a todo.

4 Comentarios

  1. A estas horas tu ya debes estar en el año que viene (20 horas en España) pero aquí todavía no.
    Así que desde Melilla te deseo un FELIZ AÑO y que el año que viene sigamos leyéndote.

  2. ¿Por qué dices que China tiene más posibilidades que el resto de sus vecinos a dar el paso de reconocer el matrimonio homosexual?. Yo pensaba que estaba a la par con sus vecinos por eso no te sabría decir quien será el siguiente en dar el paso.

    Un saludo y feliz año.

    • Aunque es muchísimo más represor, me da la impresión -no sé por qué- de que es mucho menos conservador en temas familiares. Pero podría ser una impresión errónea. Veremos…

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