Ozú, qué calor

 

Ya han terminado mis vacaciones españolas y me encuentro de nuevo en Pekín. En España el gran tema de las semanas en las que estuve fue, con el permiso de Grecia, la enorme ola de calor que se estaba sufriendo. Por primera vez puedo afirmar que he pasado más calor en Madrid, por ejemplo, que en Pekín.

En la capital china solemos tener en verano unos grados menos que en España, pero como aquí el calor es húmedo (y más todavía conforme vas bajando al sur de China) se suele llevar peor. Lo único que nos salva son los enormes chaparrones que de vez en cuando caen para aligerar el ambiente, como el que tuvimos anoche en Pekín (ciudad que se suele inundar con estos chaparrones).

Otros años, cuando en España oigo a la gente quejarse del calor estival, suelo decirles (o pensar para mis adentros) que se quejan de vicio, comparado con lo que se sufre en China. Sin embargo, este año en España creo que tenían mucha razón para quejarse, sobre todo porque en esta ocasión, a diferencia de anteriores, no refrescaba por la noche, y así no había forma de dormir. En Pekín yo me tengo que poner el aire acondicionado por la noche (aunque es casi el único momento del día en el que lo uso).

Una cosa que diferencia bastante a China de España es el masivo uso en la primera de aparatos familiares de aire acondicionado. En España los hay, pero por ejemplo entre mis familiares y amigos apenas se utilizan (se prefiere el ventilador, o aires acondicionados pequeños que en realidad casi son ventiladores), mientras que en China hace años que son omnipresentes, como se puede comprobar en muchas fachadas.

Imagino que no debe ser muy buena para el medio ambiente esta costumbre en las casas chinas, aunque hay que decir que en general la gente no se pone estos aires a 10 grados, como hacen las oficinas o los centros comerciales, sino a una temperatura ligeramente menor a la real (entre 20 y 25 grados), lo justo para quitarse el calor pero sin necesidad de ponerse un anorak. Es posible que en los lugares de Asia donde he pasado más frío es en edificios del sureste asiático donde parecía que ponían el aire acondicionado a temperaturas polares.

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