Pabellonitis en Shanghai (I)

Desde hace unos días, cada vez que veo por la calle un edificio de aspecto raro, pienso que es un pabellón de un país y me entran ganas de visitarlo, aunque en realidad sea una granja de pollos. Sufro de pabellonitis, enfermedad desarrollada después de cuatro días de intenso pateo en la Expo Universal de Shanghai, que he visitado cuando queda ya poco para que acabe (se clausura el 1 de noviembre).

Con mi bendito pase de prensa pude entrar en casi todos los pabellones nacionales, aunque a algunos, lo reconozco, sólo entré 10 segundos para que me sellaran el pasaporte de la Expo. Lo hace todo el mundo así que no me miréis mal… Por otro lado, y también como el resto de visitantes, estuve en un tris de fenecer de agotamiento al recorrer los kilómetros y kilómetros que tenía el lugar. En fin, creo que valió la pena, me llevé una idea bastante general del magno evento chino del año y pese a los muchos empujones y alguna que otra cosa que no me gustó, en general me alegro de haber ido.

Esto de las Expos supongo que tiene dos tipos de público: uno, los frikis de las Expos, que recuerdan el halo histórico de éstas en tiempos pasados (la Torre Eiffel para París 1889, el Crystal Palace para Londres 1851, el Guernica para París 1937, Sevilla 92, el retrato de las Expos barcelonesas en «La Ciudad de los Prodigios»…) y los que van porque hay que ir, dado que en el país que se celebra no dejan de dar la tabarra los medios con ella. Yo creo que tengo algo de ambos grupos.

Imagino que sabréis que esto de las Expos es una especie de competición clandestina entre países. No hay medallas ni torneo oficial, pero las naciones, sobre todo las que más pasta tienen, buscan hacer el pabellón mas espectacular, el que más colas genere, del que más se hable en la prensa.

Es por ello que yo aquí voy a dar mi particular serie de premios a los pabellones que visité y de paso cuento un poco lo que se pudo ver en Shanghai 2010. Como eran tantos, lo voy a hacer en dos tandas: una hoy y otra el viernes. Començons:

EL PABELLÓN MÁS IMPRESIONANTE POR FUERA:
EX AEQUO PARA REINO UNIDO Y ESPAÑA (Y NO ES CHAUVINISMO, PALABRA)

Fantásticos ambos, y a años luz del resto en originalidad e innovación arquitectónica. El de Reino Unido, una especie de bola con miles de delgadas varillas de plástico transparente, era tan impresionante por fuera como por dentro, generando en ambos casos ilusiones ópticas alucinantes.

En la punta de cada varilla había semillas, imagino que expresando que las grandes obras (como el pabellón, o como las ciudades, pues el tema de la Expo es el mundo urbano) empiezan por lo más pequeño. Me pareció una idea genial. No sé si a los que hicieron tres horas de cola para entrar en un pabellón pequeño que se ve en cinco minutos les pareció igual que yo, pero bueno, sigo pensando que los británicos lo bordaron.

En cuanto a España, un país casi diría yo que obsesionado por las Expos -siempre gasta bastante dinero en ellas, pues interpreta que son un buen anuncio publicitario- creo que también dio en el clavo al usar un material tan español y humilde como el mimbre para hacer una especie de mezcla entre el Guggenheim y la cesta de Caperucita.

Supongo que habrá costado un congo, pero creo que la idea era mostrar que se puede lograr belleza con un material humilde. O eso me inspiró a mí, que estaba muy inspirado esos días. Caminar tanto provoca alucinaciones, y uno se hace unas pajas mentales hermosísimas.

Bastante bueno también el interior del recinto hispano, sobrio para no aburrir a los chinos hartos de colas pero alegre y con un bonito guiño: hablando de la España de hace décadas, sale un anuncio de Flan Chino el Mandarín.

Y no se olvidará uno fácilmente del famoso Miguelín de Isabel Coixet, claro está.

EL PABELLÓN MÁS IMPRESIONANTE POR DENTRO:
RUSIA

Los rusos tiraron de lo que siempre han hecho mejor, las cosas para niños (son los grandes maestros de la animación infantil) y le dieron una total vuelta de tuerca al tema de la Expo (la ciudad, por si se os ha olvidado). Pensaron ellos: «¿Cómo haría un niño una ciudad?». Y convirtieron el interior de su pabellón en una especie de maravilloso mundo de Belfy y Lilibit, con flores gigantes, naves espaciales en el espacio y niños inventando artefactos milagrosos. Digno del mejor decorado hollywoodiense de fantasía épica, oiga.

Al principio me pareció hortera, pero en cuanto le pillé el tranquilo, y ayudado, una vez más, por los efectos alucinatorios del cansancio, me enamoré de la idea rusky.

El pabellón ruso, por fuera, también tenía su gracia, aunque no tanta como el español o el británico.

LOS PABELLONES QUE HICIERON MÁS CON MENOS:
EX AEQUO LETONIA, VIETNAM Y SUIZA

Muy intersantes los tres, por distintas razones. Letonia, porque ofrecía en su interior, pese a lo pequeño del lugar, uno de los espectáculos más alucinantes de la Expo: dos tíos con casco volando, creo que con un sistema de corrientes ultrafuertes de aire. Quién iba a decir que Supermán fuera letón…

Vietnam, el país más bello que conozco por ahora, tampoco me decepcionó con su pabellón. Por fuera era una simple nave alquilada a los chinos, como tantos otros, pero por dentro los vietnamitas hicieron una iglesia occidental construida con juncos orientales. Qué tontería y qué maravilla a la vez. Siempre me ha parecido que los vietnamitas, además de un gran sentido de la guerrilla, tienen un excepcional sentido para la estética.

En cuanto a Suiza -pabellón vecino a España- me encantó su propuesta: hacerte olvidar la Expo en su interior, llevándote a su país. ¿Cómo? Muy simple, con un telesilla que, a modo de atracción de feria, te subía al techo del pabellón, donde habían recreado la montaña alpina, con sus cencerros de vacas y su hierba. Desde allí, uno se sentía en la misma Suiza (es el único país que creo que logra hacerte sentir en él con su pabellón) y olvidarse de las colas, los empujones y los malos rollos de ahí abajo. Olé esos suizos, con esto os perdono el 1-0 del Mundial.

Huyendo de la Expo a la cabaña de Heidi

EL PABELLÓN MÁS VISITADO:
ARABIA SAUDÍ

El gran ganador de las Expos, al final, es el pabellón que más mala leche haya generado entre sus visitantes, por largas colas y discusiones en ellas. Esta vez lo ha conseguido Arabia Saudí, que requería a los visitantes esperar hasta SEIS HORAS para entrar en él, en los días de más visitantes (es decir, el 95 por ciento de los días). ¿Cuál era el secreto? Una espectacular proyección de una película en su interior, con una pantalla ovoidal rodeando a todos los visitantes.

También era bastante bonito su exterior, con forma de bol de cereales (aunque otros pabellones eran parecidos, como el de Finlandia) y su espiral interior para llegar al cine y salir de él.

EL PABELLÓN DONDE MEJOR SE COME:
INDIA

Bueno, no comí en casi ningún otro pabellón, pero me impresionó mucho el bajo precio de la comida en el pabellón indio (20 yuanes, cuando en otros te podían pedir hasta 10 veces más), la excelente calidad de sus lassi (batidos) y su pollo al curry, la rapidez de sus cocineros y la extrema limpieza de su comedor (había otros que daban asco, y no quiero dar nombres). El pabellón en sí no era muy espectacular, pero sí su cuidado al estómago de los sufridos visitantes.

(continuará en el próximo número)

1 Comment

  1. Enviado por Dani
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    Totalmente de acuerdo con el del Reino Unido, a mí me encantó. Tiene un algo especial, un algo fascinante que te deja hipnotizado delante de él. A mí el de España no me gustó especialmente por fuera, me pareció que el mimbre estaba quemado por el sol y que los hierros se veían demasiado.

    Yo en el de Suiza tuve la mala suerte de que el telesilla no estaba funcionando… así que me decepcionó bastante.

    Entre los que más me gustaron también está el de Alemania, el de Australia y el de Tailandia. El de Taiwán también creo que está muy bien por fuera.

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    Enviado por Lego y Pulgón
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    ¡Quiero más! (Y me quedan 960 caracteres)

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    Enviado por ChinoChano
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    Dani: Los de Australia y Tailandia también han sido galardonados en este post (lo verás en la segunda parte). El de Taiwán no lo visité, pero por fuera realmente estaba muy bien. El de Alemania… demasiado grande, demasiada marca, y por fuera no me gustó mucho.

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    Enviado por Conchita cobos
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    Suscribo todo lo que has comentado, regresamos de la Expo a España el dia 20, pues estuve como voluntaria 15 dias, y de los pabellones que as descrito te doy toda la razon, que pena que no nos llegasemos a ver todo nuestro grupo contigo.

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    Enviado por ChinoChano
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    sí, es que en los días que estuve en la Expo estuve un poco ilocalizable, la verdad. a ver si los de la segunda toma del post también son acordes a tu opinión…

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    Enviado por Monek Guz
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    Felicitaciones por el post!!! Me pareció increible el EX AEQUO para Reuno Unido. Colosal!

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    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    El comité organizador de la Expo le dio el primer premio en la modalidad de diseño (sección pabellones grandes). España quedó tercera, así que no me alejé mucho de la opinión oficial… Segunda fue Corea del Sur, que a mí me gustó pero no me entusiasmó, sobre todo me parecía gigantesco.

    Por cierto, ¿queréis creer que hoy soñé que entraba al pabellón de Japón? ¡Un mes después de ir allí!

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