Papel y tijera, sin piedra

La Suiza en la que trabajo y la China en la que trabajé se parecen poco en algunas cosas (por ejemplo, los suizos votan cuatro veces al año y los chinos lo hicieron por última vez en 1948). Sin embargo, comparten una tradición: el amor por el papel recortado, todo un arte y una alegría para los ojos que los chinos llaman jianzhi y los suizos denominan papier découpé o Scherenschnitte, dependiendo de si quieren usar términos pronunciables o impronunciables por los demás mortales.

El papel recortado es un invento chino: ya que ellos inventaron el papel, es lógico que también idearan las primeras formas de hacer arte con él. Lo más habitual es que se utilicen hojas de color rojo, que a base de tijeras son transformadas en todo tipo de diseños, aunque predominan los basados en los animales del zodiaco oriental y otras escenas ligadas al Año Nuevo chino.

En Suiza, en cambio, se prefiere el papel de color negro, y siempre sobre fondo blanco para que resalte. Los preciosos diseños suizos suelen estar centrados en paisajes alpinos, aunque hay de todo tipo, y han trascendido el puro papel para convertirse en un emblema de Suiza que puede decorar todo tipo de souvenirs, desde una vajilla a una pluma o un vestido, aunque ya no sea papel sino un estampado basado en él.

Por lo que leo en internet, esta técnica es especialmente popular en la zona de la «riviera suiza», es decir, las tierras de viñedos que hay en la orilla noreste del lago Lemán (sí, hay vino suizo). Allí está Vevey, ciudad donde tiene su origen y sede central la famosa marca Nestlé, cuyo famoso logo, una vez que te enteras de todo esto, a lo mejor podría estar inspirado en estos papeles recortados negros…

El papel recortado es todo un arte, y poco reconocido, salvo por el hecho de que la UNESCO lo haya declarado Patrimonio Intangible de la Humanidad (aunque sólo su original versión china). En los países donde ha cuajado, como veis, ha desarrollado personalidades nacionales muy marcadas. También pasa en México, otro lugar al que quizá llegó desde China con el Galeón de Manila, como los mantones de idem, y se ha convertido en uno de los emblemas de la cultura mexicana.

El papel picado, que es como lo llaman allí, está como el chino sobre todo ligado a una fecha del calendario (en el caso de México, al Día de los Muertos). Difiere de las versiones chinas y suizas, como podéis ver, en que el papel suele ser el «fondo» del diseño, y los objetos y formas los componen los huecos recortados (en México, menos con tijeras y más con cuchillos, cuters e instrumentos punzantes similares).

Otro lugar donde el papel recortado es muy popular y se ha convertido en un arte muy evolucionado y con características muy propias, es en la zona de Polonia-Ucrania-Bielorrusia, donde se llama wicinanki (esta palabra polaca varía ligeramente en ucraniano y bielorruso) y es, como los anteriores ejemplos, de extrema belleza. La variación eslava es que el papel se suele pintar de vivos colores:

El wycinanki forma tal parte del alma de estos países que polacos y ucranianos no duraron en inspirarse en él para crear el logotipo de la Eurocopa que ambos países acogieron en 2012:

Hay algunas otras culturas del mundo donde el papel recortado es especialmente importante en su personalidad. En los judíos, por ejemplo, también es una rica tradición muy presente en las fiestas religiosas.

Por último, los japoneses combinaron el jianzhi chino con el origami (papiroflexia) y desarrollaron el kirigami, hoy en día muy presente en tarjetas de felicitación y postales-souvenir, que se basa en las hermosas formas que un papel doblado por la mitad puede formar con ayuda de unas tijeras. Como veis, todo de una hermosura sin igual: ya sabéis, nunca saquéis piedra en el juego.

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