Parece que va a llover

Cuando veraneo en España es frecuente que me pregunten qué clima tenemos en China. Soy consciente de que muchas veces la pregunta sólo es para mostrar educadamente cierto interés en el sitio donde vivo, pero creo que puede ser interesante intentar contestar con este post, pues a lo mejor puede servirle a futuros viajeros o emigrantes a este lugar. Otro problema es que China es muy grande para contestar en pocas líneas (el país probablemente tiene todos los climas posibles, desde el trópical de Hainan al polar en el Himalaya o en la frontera con Siberia), así que me centraré en el tiempo que tenemos en Pekín, que es el que más conozco. Preparen abrigos y balones de playa:

En Invierno: la teoría meteorológica dice que dura, como el resto de estaciones, tres meses, pero en esta ciudad el invierno tal y como lo conocemos, frío y pelado, empieza a principios de noviembre y termina bien entrado marzo, así que aquí lo sufrimos casi cinco meses y es seguramente la estación más larga de todas, o como mínimo la que más larga se nos hace. En diciembre y enero podemos llegar a los 20 bajo cero, y podemos estar muchas semanas consecutivas sin que el termómetro suba por encima de cero. La buena noticia es que el invierno de Pekín es seco, no húmedo como el español, por lo que el frío no se mete tanto en el cuerpo, en la ropa o en las casas. Además, la calefacción pequinesa es bastante potente, alimentada por un material, el carbón, que contamina mucho pero también es muy caluroso (los peores días del invierno son los primeros de noviembre, porque aunque haga frío, la ley nacional, desde que Mao lo ordenó, estipula que no se pueden encender las calefacciones centrales hasta el 15 de ese mes). Tanto contaminan estas calefacciones térmicas que muchos días del invierno, más que en otras estaciones, nos rodea un smog o nierda marronáceo. Puede parecer niebla normal, pero para tener claro que es smog hay que mirar arriba y ver si hay un sol naranja al que podemos mirar sin cegarnos: si es así, estamos ennierdados. El invierno es tan duro y largo que los chinos, quizá con prisas porque acabe, celebran el Festival de Primavera en plenos meses invernales, en enero o febrero. Claves para superar el invierno pequinés: llevar calzoncillos largos y pensar que podría ser peor, podríamos vivir en Shanghái (donde el invierno sí es húmedo, y donde muchos hogares no tienen calefacción y se tienen que poner el aire acondicionado caliente, que hasta huele mal).

En primavera: al igual que el invierno, no dura lo que dicen los calendarios occidentales, pero en su caso porque siempre va a ser menos que tres meses. ¿Cuánto? Depende del año y la suerte que tenga uno: pueden ser desde dos semanas a dos meses. La primavera pequinesa es una estación convulsa, en la que a un día de tremendo calor le puede seguir otro de tiritona. Abril es el mes más traicionero: uno cree que ya es hora de que haga calor, se quita el abrigo, y de repente una ola de frío le congela las extremidades cual bocanada de nitrógeno líquido. Una peculiaridad de la primavera en Pekín es que en algunos días, sobre todo de marzo o abril, recibe la visita de tormentas de arena procedente del desierto de Gobi, que bajan las temperaturas de la ciudad 10 o 15 grados de golpe, tiñen el cielo de color amarillo o marrón, y provocan que huela a tierra hasta dentro de casa. Contra lo que se pueda esperar, no suelen ir acompañadas de las ventiscas ni la arena cegadora de ojos que se ven en las películas de exploradores perdidos en el Sáhara. Las tormentas de arena actualmente son menos habituales que hace una década (parece que la reforestación en las montañas del norte de Pekín las ha frenado un poco) pero aún te puede pillar alguna. Mayo suele verse libre de estas tormentas, y con suerte aún no hará un calor desquiciante ese mes, así que es el mes más primaveral. Algunos años afortunados, junio también se salva.

En verano: otra estación que no se sabe cuando empieza ni tampoco cuando acaba. En general, la sensación de calor agobiante y seco que en España solemos tener en verano los pequineses la tienen ya en mayo, y en cualquier caso a mediados de junio ya vas a decir que te mueres de caló. Después, en julio y agosto, las temperaturas no suben mucho (rara vez llegamos a los 35 grados), pero aumenta la humedad, por influencia del clima monzónico del sur de Asia. En consecuencia, la ciudad queda envuelta en una neblina pegajosa y agobiante, con la que sudas constantemente, desde mediados de julio a mediados de agosto, aproximadamente. En esa época el aire acondicionado, por mucho daño que haga al medio ambiente, es impepinablemente necesario, incluso de noche (intenta no ponerlo muy bajo, de todos modos). La niebla sólo puede quitarse esos días si por la tarde o por la noche cae un chaparrón tropical, con rayos de ésos que al día siguiente ves en las noticias que en otras partes de China han alcanzado a una decena de desafortunados paseantes y centenares de vacas. Los chaparrones, además, suelen anegar muchas calles de la ciudad, incluso grandes avenidas, porque los sistemas de alcantarillado dejan mucho que desear. No has vivido en Pekín si no has andado un verano por una calle con el agua hasta la rodilla. Estas tormentas, ojo, no siempre acaban con la sauna, a veces sólo la reducen un poco. El secreto para aguantar el verano pequinés (aparte de irse un mes de vacaciones) está, a juzgar por la actitud de los pequineses, en ir por la calle en camisa imperio y arremangada hasta las tetillas (sólo los varones, desafortunadamente). Una vez más, consolémonos pensando que no vivimos en Shanghái, donde en verano es imposible dar un paso por la calle sin quedar completamente deshidratado al instante.

En otoño: he dejado para el final la mejor estación del año, o algunos dirían que la única en la que se puede sobrevivir en Pekín. A partir de septiembre, o a veces ya desde mediados de agosto, ésta ciudad da gusto de ver: los cielos son azules todo el día, hace calorcito pero se puede aguantar, las noches no son frescas pero tampoco de bochorno… En octubre, aún no hace un frío helador, y los alrededores de la ciudad (Gran Muralla, Badachu, Palacio de Verano, Miyun…) se ponen preciosos. Aunque no se os ocurra ir a las Colinas Perfumadas, porque los pequineses van en manada a ver sus bosques de espectaculares hojas rojas, y el atasco allí es monumental. Otoño es la época ideal para salir de copas (en verano, con tanto turista, la zona de marcha se masifica y aumentan las peleas) y para recibir visitas, que piensen así que Pekín es una ciudad ideal.

1 Comment

  1. Enviado por elenuchi4
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    yo voy a shanghai unos meses T,T me acabas de chafar toito , bueno soy valenciana y también vivo en Barcelona , espero que sea parecido.

    ~~~
    Enviado por lur
    (Contacto Página)
    y algún buen cierzo tendreis…

    ~~~
    Enviado por ChinoChano
    (Contacto Página)
    cierto, en invierno tenemos vientos muy fríos que vienen de Siberia… Si al levantarte en invierno miras por la ventana y el cielo está azul, sin smog, seguramente es porque está soplando un viento helador que se lo lleva todo, humos incluidos.

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