Pasarelas al desastre

Esta semana ha quedado confirmado que China es un territorio gafado para la moda, o al menos para las top models. Si yo fuera Adriana Lima, o Miranda Kerr, además de estar muy buena, nunca pisaría territorio chino, o podría caer en la extraña maldición que ese país le ha declarado al mundo de las pasarelas.

Y es que el miércoles la prestigiosa firma Dolce&Gabbana canceló en el último minuto su principal desfile del año en la ciudad de Shanghái, por razones ajenas al desfile en sí y más bien relacionadas con el cada vez más infame mundo de las redes sociales. D&G había gastado millones de yuanes en llevar a Shanghái a grandes estrellas del espectáculo chino, en anuncios y en invitar a periodistas de todo el mundo (amigos españoles incluidos) al evento, todo para que a última hora el gran fasto se cancelara entre la incredulidad de esos reporteros, de los fans de la moda y de las modelos.

El detonante de la cancelación ha sido un supuestamente “racista” anuncio del desfile en el que una china aparecía comiendo alimentos italianos como una pizza o unos espaguetis (recordemos que los fideos chinos son muy parecidos) con unos kuaizi, unos palillos chinos de toda la vida. La chica mostraba gran torpeza al intentar alimentarse así.

Este anuncio ha sido acusado de ofensivo al pueblo chino… pero una vez más, esas acusaciones provenían más de fuera de China que de dentro del país, donde lo políticamente correcto todavía no está dominando tanto sus vidas, donde el ofendidismo aún no ha triunfado, y donde la piel todavía no es tan fina como un papel cebolla (y esto lo dice un servidor, que en el pasado también mostró esta finura de piel, ofendiéndome por supuestas burlas a los chinos de las que jamás se quejaron los propios chinos). Os enlazo a continuación un ejemplo de personas que desde fuera de China afirman que China tiene por fuerza que ofenderse:

Sin embargo, hay que reconocer que tampoco ayudó al desfile de Dolce&Gabbana la reacción que ante esta enésima polémica en las redes sociales mostró uno de los dos diseñadores responsables de la marca, Stefano Gabbana, quien otra vez en redes sociales se enzarzó con una internauta y acabó llamando a China “país de mierda”. Esto ya es difícil de defender, quizá sólo creyendo la débil defensa del propio Stefano, quien afirmó que su cuenta fue “hackeada” y él en realidad no había escrito eso.

La cancelación del desfile añade un nuevo punto negro al mundo de la moda en China, donde hay que recordar que la musa de la elegancia y el buen vestir de ese país, Fan Bingbing, pasó varios meses de este año desaparecida, posiblemente detenida por las autoridades y acusada de fraude fiscal (acabó pagando una fuerte multa). Fue China también el país en el que hace un año falleció en extrañas circunstancias una modelo rusa de 14 años durante un extenuante desfile de 13 horas. O donde antes se organizaron redadas de modelos extranjeras que trabajaban allí sin permiso de trabajo para ser deportadas.

También a finales del año pasado, otra famosa marca de moda, en este caso de lencería (Victoria’s Secret) organizó en Shanghái el que probablemente es el desfile de modelos más conocido y esperado cada año, el de las angelitas de la marca. No creo que les hayan quedado energías para volver a repetir la experiencia en tierras chinas: a cuatro de sus modelos, ucranianas y rusas, se les denegó la visa de entrada a China (supuestamente en relación con la muerte de la chica que mencioné en el anterior párrafo), y a la célebre cantante Katy Perry, que no era modelo en el desfile pero sí iba a actuar en él, tampoco se le permitió entrar en China, porque dos años antes había actuado en Taiwán y había mostrado allí presuntamente su apoyo a las protestas antichinas de la llamada “revolución de los girasoles” al llevar un vestido con esas flores y usar una capa con la bandera isleña como complemento.

Tampoco una de las angelitas más famosas de Victoria’s Secret, Gigi Hadid, asistió al desfile del año pasado, al parecer por otro presunto “enfado” de los chinos ante una foto en la que achinó los ojos. Enfado que, insisto, seguramente provino más de asiáticos de países anglosajones -naciones adalides del correctismo político- que de la propia China.

Ya hablé en este blog, incluso en inglés, de que puedes ofenderte lo que quieras, pero no deberías decir a otros países o culturas qué les tiene que ofender y qué no (recordemos el reciente caso de la chica blanca atacada en EEUU por llevar un qipao en su baile de graduación, y que en China fue en cambio ampliamente elogiada por ello). Lavezzi y la selección española de baloncesto también fueron víctimas de esta ola de ofendidismo que en realidad hiede a “apropiación cultural”, patético término pero tristemente muy actual (aquí aplicable a occidentales apropiándose del presunto sentido de la ofensa oriental).

Volviendo a la moda, el tema que nos compete hoy: China de momento es un territorio tan hostil a las top models como la isla Sentinel del Norte para los no oriundos, así que de momento, bellas modelos del mundo, no vayáis allí, porque podéis dar el mismo tropezón que tuvo la preciosa Xi Mengyao en el gafado desfile de Victoria’s Secret del año pasado.

2 Comentarios

  1. Lo más ofensivo ha caido después, el deseñador se puso enfadado por las críticas hacia el video, y comentado cosa como por ejemplo China es un país de mierda etc bajo su comentario de Instagram.

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