Patadas en Cantón

El noreste de China (especialmente la provincia de Liaoning) fue en los 90 y a comienzos de los 2000 el centro neurálgico del fútbol chino, en los primeros años de liga profesional en este país. De allí era el equipo que más ligas profesionales tiene en China, el Dalian Shide, que fue en su día propiedad de Wang Jianlin, el hoy propietario de un 20 por ciento del Atlético de Madrid y del Edificio España madrileño (noticia estos días porque parece que Wang podría derribarlo).

Dalian Shide hace unos 10 años.

Tras aquellos inicios con dominio nororiental, hubo en la liga china de fútbol un periodo con ganadores de diversas partes del país, lo mismo clubes de Pekín que de Shanghai o incluso de otras provincias chinas, como el Shandong Luneng o el Shenzhen Jianlibao. Sin embargo, en los últimos cuatro años ha habido otro periodo hegemónico, el del Guangzhou Evergrande, que ha ganado cuatro ligas consecutivas e incluso ha conseguido una Liga de Campeones asiática. El equipo, con un gran presupuesto, ha tenido en estos años famosos jugadores internacionales (los italianos Gilardino y Diamanti, o el brasileño Robinho, que acaba de ser fichado) pero sobre todo importantes entrenadores, como Marcello Lippi.

Otro equipo de Cantón (ciudad que los chinos llaman Guangzhou), el Guangzhou R&F, ha ido a la estela de sus vecinos y el año pasado logró la tercera plaza en la liga, entrenado por otro famoso entrenador, el sueco Sven Goran Eriksson.

Sin embargo, este año las cosas parecen haberse torcido para los dos equipos de Cantón, la ciudad donde mejor fútbol se veía en China durante el último lustro. El problema en los dos clubes comenzó con la marcha de sus sólidos entrenadores: Lippi, que ya está mayorcito, anunció a finales del pasado año su retirada, y Eriksson fue fichado por un equipo de Shanghai, el SIPG. Para compensar sus marchas, ambos equipos recurrieron a grandes conocidos de la liga española: el Evergrande fichó como técnico a Fabio Cannavaro, y el R&F le quitó al Getafe su entrenador, Cosmin Contra (quien dejó el equipo madrileño en diciembre de 2014, a mitad de temporada, porque la liga china evita el invierno y se disputa entre primavera a otoño).

Con nuevas caras en los banquillos, ninguno de los dos equipos ha conseguido repetir los éxitos de las pasadas temporadas. Con Cannavaro, el Evergrande ha tenido mal juego, y aunque aún está en puestos de cabeza, no es líder, algo casi inaudito después de cuatro años de dominio incontestable. En cuanto al R&F, el equipo (donde juega el único futbolista español que esta temporada ha probado suerte en China, Míchel Herrero) ha ganado sólo un partido de los últimos 13, y marcha en undécimo lugar, en la mitad inferior de la tabla.

Ambos clubes han recurrido a algo que es habitual en ligas como la española, pero no tanto en la de China: destituir a los técnicos. Cannavaro fue echado el mes pasado -se enteró en el mismísimo vestuario, apenas terminado un partido- y se le ha sustituido por un entrenador de más enjundia, el brasileño Luiz Felipe Scolari (quien hace apenas un año encajaba con Brasil un 1-7, no lo olvidemos). Cosmin Contra ha sido despedido hoy, aunque no está claro quién le sustituirá. Con los equipos cantoneses en crisis, habrá que ver si aprovechan la ocasión el Beijing Guoan (entrenado por el español Gregorio Manzano) o el SIPG de Eriksson, que es el líder provisional.

Por cierto, mientras pasa todo esto, el Rayo Vallecano ha fichado del Beijing Guoan al que va a ser el primer jugador chino que dispute la primera división española, Zhang Chengdong. El Rayo (que lleva publicidad china en sus camisetas, la misma que adorna las de la Real Sociedad) es el primer club de Primera que prueba suerte en el fútbol chino, pero no el primer club español, ya que hace una década el Xerez, cuando estaba en Segunda, tuvo brevemente en sus filas a Shang Yi (también procedente del Beijing Guoan), un jugador que poco después se supo que había pagado dinero para tener esa oportunidad. Cosas del fútbol.

PD: no se si habéis notado lo paradójico de las fotos colocadas en este post: con lo que a los chinos les gusta ponerse de cuclillas y sin embargo, en las fotos de equipos de fútbol (en las que los jugadores de equipos de Occidente suelen ponerse en cuclillas) ellos deciden pasar de su postura favorita y agacharse levemente, como si estuvieran plantando arroz.

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